Pásate al MODO AHORRO
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente del PNV, Aitor Esteban, en una imagen de archivo

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente del PNV, Aitor Esteban, en una imagen de archivo Zipi Efe

Opinión

El PNV en su laberinto

Publicada
Actualizada

Aitor Esteban, con el ceño fruncido y con cara de circunstancias, como suele, ha reiterado por dos veces en el tramo temporal de cinco días que la legislatura está finiquitada y que Pedro Sánchez debe convocar elecciones.

A su vez, sin embargo, como haciendo ver que tampoco a él es algo que le importe demasiado porque no es algo que vaya a afectar en demasía a los jeltzales, ha insistido en que la decisión le incumbe exclusivamente al presidente del Gobierno de España, y que, por lo tanto, la corrupción de su socio no es algo que atañe al PNV, o, más concretamente, que el PNV no va a mover un dedo para hacer que Sánchez caiga antes del año que viene.

De momento le vale con dejar caer que tanta corrupción lo incomoda, pero que tampoco espere nadie que dé grandes saltos mortales para acabar con ella ni despliegue más iniciativa política que la paciencia contrita; siendo grave, la corrupción de tu socio político se sobrelleva, al menos hasta que electoralmente te perjudique. Si la corrupción ajena es siempre más grave que la propia, la corrupción de tu socio es una minucia.

Por el gesto de Aitor Esteban y por lo que conocemos de los dirigentes nacionalistas, intuyo que prefieren que el PSOE siga arrastrándose para que Sánchez pueda seguir dormitando en la Moncloa, de modo que los jeltzales aprovechen las circunstancias como suelen: para seguir obteniendo réditos económicos y ventajas políticas que beneficien su proyecto en Euskadi, habitual modus operandi del PNV desde que tenemos memoria.

La política aconseja tener en cuenta los costes y beneficios de todo tipo, también los reputacionales

Lo que ocurre es que la política es una ciencia que aconseja tener en cuenta los costes y los beneficios de todo tipo, también los reputacionales, y ahora mismo lo poco que podría obtener durante estos meses que resten no compensaría el hecho de seguir apoyando a un PSOE y a un Gobierno de España sumergidos en un lodazal creciente de corrupciones varias.

Además, pedir o participar en una moción de censura significaría compartir sus votos con los del PP, lo cual puede ser asumible, y con los de VOX, lo cual no va a ocurrir de ninguna de las maneras. Si en algún momento el PP se anima a registrar y defender una moción de censura para echar a Sánchez y convocar elecciones, bastará con poner cara de circunstancias, como suelen, echar balones fuera, ponerse de perfil o mirar para ambos lados alternativamente, pero en ningún caso la apoyarían.

Que uno puede ser nacionalista de derechas, clasista, identitario y hasta racista, pero compartir algo con VOX es otra cosa, que, además de extrema derecha, es enemigo declarado de los nacionalistas que quieren romper España.

El PNV todavía prefiere una España desunida y desembrada que una España inexistente y una Euskadi independiente que tuviera que financiarse sus alubias

Y aunque el PNV es nacionalista y hasta independentista depende la época del año y las circunstancias electorales, todavía prefiere una España desunida y desembrada donde desplegar sus virtudes negociadoras y esquilmar al resto de los españoles, que una España inexistente y una Euskadi independiente que tuviera que financiarse sus alubias.

Así que, dadas las circunstancias nacionales, lo mejor es alejarse de Sánchez tanto como para hacer ver que no comparte tantos casos de corrupción política, pero sin tomar ninguna iniciativa que pudiera hacer que Sánchez tuviera que convocar elecciones.

Lleva tiempo sin presupuestos, sin mayoría suficiente y sin ser capaz de aprobar ninguna ley relevante, por lo que sería capaz de seguir así tanto tiempo como pudiera interesarle.

Además, no es lo mismo ser presidente que expresidente en cuanto a sus relaciones con la Justicia, por lo que intuyo que Sánchez prefiere seguir en la Moncloa como forma de protegerse, llegado el caso, de ella.

Además, el PNV gobierna Euskadi con los socialistas vascos y Bildu se mantiene al acecho, tanto para lograr ganar las próximas elecciones vascas como para, si el PNV se pone tonto con los socialistas, ofrecerse a estos para gobernar en coalición en Euskadi. Yo tengo dicho que tal cosa era imposible, pero ahora digo que no podemos descartarlo.

No descartaría ver a los socialistas de la mano de los herederos políticos de la banda terrorista ETA

Si antes era inimaginable ver a los socialistas de la mano de los herederos políticos de la banda terrorista ETA que asesinó también a socialistas insignes, ahora yo no lo descartaría, dado que en España ya ha ocurrido. Y supongo que el PNV también lo tiene en cuenta.

Si impulsara una moción de censura contra Sánchez correría el riesgo de que los socialistas vascos rompieran el Gobierno vasco y propiciaran la convocatoria de elecciones, y eso a pesar de que donde mejor han vivido los socialistas es en el regazo jeltzale.

Tal cosa me la confesó un alto dirigente socialista hace unos diez años en la cafetería del Parlamento Vasco, y no creo que tal cosa haya cambiado: "Y a vivir, que son dos días", me dijo.

El problema para el PNV y los restantes socios más o menos efusivos del sanchismo es que la corrupción socialista está alcanzando unos niveles inaceptables, más propios de la mafia que de un partido que quiere seguir llamándose democrático.

Comprar a periodistas, jueces y particulares con el objetivo de cerrar casos judiciales que le afectan gravemente

Son demasiados casos que afectan al PSOE: desde el caso del hermanísimo de Sánchez hasta el de su mujer, pasando por el de las mascarillas que afecta a Koldo García y José Luis Ábalos, la presunta financiación ilegal del PSOE, el caso Plus Ultra que afecta a Zapatero, las andanzas de Cerdán y, lo penúltimo, los intentos socialistas, siempre presuntamente, por comprar a periodistas, jueces y particulares con el objetivo de cerrar casos judiciales que le afectan gravemente y que, insisten, son maquinaciones de la derecha.

Ya ha habido partidos políticos que han confesado que prefieren este estado de cosas mientras gobierne la izquierda antes que gobierne la derecha, por muy limpia que esta sea; no es que sea muy democrático pensar de semejante forma, pero al menos se agradece la sinceridad, por muy indecente que sea.

Este es el laberinto al que se enfrenta el PNV y la mejor forma de sortearlo es poner cara de póker, indignarse ante la corrupción, pedir elecciones a Sánchez y descartar una moción de censura, todo al mismo tiempo.

El problema es si la agonía sanchista se alarga y aparecen nuevos casos de corrupción que pudieran no sólo hacer caer a Sánchez sino perjudicar gravemente a quienes lo sostuvieron durante todo este tiempo, porque supongo que todo tiene un límite.

Ese es el equilibrio que todavía puede hacer el PNV.

Pero no descarten que en cualquier momento salte todo por los aires y vayamos a las urnas. Y, puestos a predecir el futuro, que gobierne el PP y el PNV, como suele, vuelva a dejarse querer.