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Dos personas trabajan conjuntamente

Dos personas trabajan conjuntamente Pexels

Opinión

Transferencia del conocimiento y relevo generacional

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“Sé cómo hago las cosas, pero me cuesta contarlas y enseñárselas a otros”. La idea está mucho más extendida de lo que somos capaces de imaginar, y supone un problema y una clara pérdida de oportunidad en empresas y por supuesto, también en organizaciones.

Al absentismo, la merma de competitividad, la conflictividad laboral, la falta de perfiles profesionales… en nuestro mercado laboral, tenemos que añadir un problema más, y no precisamente menor: la falta de relevo generacional.

Cuando pensamos en entornos empresariales y en relevo generacional la mente sistemáticamente se nos va a la idea que tenemos de empresa familiar, en la que por supuesto el relevo es vital, pero el problema afecta a todas las empresas, sean o no familiares.

Hacer un relevo empresarial implica fundamentalmente, una transferencia de conocimiento entre quienes dejan el negocio y quienes asumen la responsabilidad de mantenerlo, y en la medida de lo posible de mejorarlo.

Acometer un relevo generacional sin el tiempo necesario para llevarlo a cabo de forma correcta, puede conducir al fracaso de cualquier negocio por prospero que este sea, o directamente al cierre al no tener quien lo asuma y lo mantenga en el tiempo

Tanto los expertos en materia sucesoria como quienes han acometido estos procesos de forma satisfactoria coinciden en que una de las claves es anticiparse. Anticiparse implica pensar en la sucesión casi en el momento de creación de la empresa. Acometer un relevo generacional sin el tiempo necesario para llevarlo a cabo de forma correcta, puede conducir al fracaso de cualquier negocio por prospero que este sea, o directamente al cierre al no tener quien lo asuma y lo mantenga en el tiempo.

El tiempo es una de las claves fundamentales porque disponiendo de tiempo, la transición y finalmente el deseado relevo, será infinitamente más sencillo y natural. Con tiempo suficiente se trabajará de forma adecuada la complicada transferencia del conocimiento que suele acumular el fundador o el socio principal de la compañía. Esta parte también requiere normalmente de acompañamiento externo, que ayude a “traducir” todos esos procesos que en muchos casos están en la cabeza de quien los acomete, y que por razones evidentes son desconocidos para quien los afronta por primera vez.

No perder ese know how, ese saber hacer, es requisito sine qua non para que el negocio no se resienta. Aprovechar la experiencia de quien se va y la innovación de quien viene con ideas renovadas y frescas, es una combinación que apunta hacia el éxito.

Aquí deben trabajar de forma consensuada y coordinada todas las administraciones, por supuesto las asociaciones empresariales, las propias empresas, y todos los agentes externos especializados en procesos sucesorios

Evidentemente todo esto es imposible si en paralelo no se fomenta la cultura emprendedora, algo cada vez más complicado dadas las dificultades y los riesgos que supone liderar un proyecto propio, o asumir uno que ya está en marcha. En todo caso debemos considerar la idea de que emprender también es hacerse cargo de algo que ya está en marcha, y no sólo crear algo nuevo.

A partir de aquí y teniendo muy presente la importancia del relevo generacional y la necesaria transmisión del conocimiento a la hora de acometerla, se hace necesaria la implicación de todos los agentes que tienen algo que aportar en este ámbito. Aquí deben trabajar de forma consensuada y coordinada todas las administraciones, por supuesto las asociaciones empresariales, las propias empresas, y todos los agentes externos especializados en procesos sucesorios.

Entre todos debe hacerse un dibujo claro de cuál es la situación real en cada momento. Así sabremos cuántas empresas están en riesgo de desaparecer por carecer de relevo, cuántas afrontan una situación de relevo y hacer el seguimiento oportuno de las mismas, para conocer los avances o los posibles apoyos necesarios, y cuántas hemos perdido ya por falta de relevo generacional.

Con esos datos y teniendo en cuenta que en la cultura organizativa debe inocularse el proceso de sucesión desde que se gesta la idea, se podrá trabajar en firme esta situación y convertirla en oportunidad en lugar de amenaza.

Crear una empresa, poner en marcha un negocio, no es una tarea sencilla. El camino está lleno de obstáculos que se van sorteando a lo largo de toda la vida de la compañía, unas veces con más acierto y otras con menos.

Dejar que se pierdan por falta de relevo aquellas empresas que funcionan bien, es una lástima que debería removernos lo suficiente como para que no ocurra.