El incendio de Los Gallardos, en Almería.
Asarse de calor es lo de menos, lo de más es que pierdas tu casa o tu entorno, o ambas cosas, porque los incendios de hoy no son como los de hace unos años. La causa es el cambio climático que ha provocado, por primera vez en la larga historia del planeta, la acción del homo sapiens. No querer afrontar la causa de estos desastres climáticos es una decisión política con numerosas implicaciones y hay partidos, con el viento muy a favor en las encuestas, que han renunciado a ello de manera taxativa.
No es cosa solamente de Vox, ni de que la extrema derecha arrastre a la derecha hacia posiciones que, negando que exista el cambio climático, prescinden de las políticas que nos pueden evitar desastres como el que acaba de ocurrir en Madrid, el que padecieron el mes pasado en Almería o en octubre de 2024 en Valencia. De hecho, en esta comunidad autónoma acababan de acordar PP y Vox al asumir el gobierno de la comunidad, liquidar la oficina que se encargaba de estas emergencias. Costaba dinero. Era woke.
No hace mucho bromeaba en la Asamblea de Madrid la presidenta Isabel Díaz Ayuso sobre el cambio climático. Con su habitual tono socarrón, el de la fruta, le decía a la izquierda que de lo que saben es de calentamiento sexual. Todo muy divertido, hasta esta semana pasada que ha tenido que ver cómo ardía el pueblo de Ávila de sus “queridos sotillanos”. Alguna le ha respondido, simplemente, “cómeme el rabo”. Ya no es una broma, ya no hace gracia.
"Con su habitual tono socarrón, el de la fruta, le decía a la izquierda que de lo que saben es de calentamiento sexual"
Entre la gracieta y la tragedia media la política. La de la derecha, toda ella, se sigue basando en las evidencias del primo de Rajoy, el que decía que el cambio climático era un cuento. Lo malo es que ese primo lo decía en 2014 y el PP sigue aplicando su ciencia en 2026, con el resultado de las tragedias que estamos viviendo. Porque es política mantener un cuerpo de bomberos dignamente y no como están en la comunidad madrileña, con una huelga que a Ayuso le ha importado un carajo hasta hace cinco días, cuando esos bomberos han ido a apagar el megaincendio para el que la comunidad madrileña estaba tan poco preparada que no ha tenido más remedio que pedir sopitas. Ha hecho bien, porque si no estaríamos hablando de otro tipo de tragedia, pero es el resultado esperable cuando presumes de bajar impuestos y dejas a los bomberos en precario.
Haría mejor el PP si se tomara en serio el cambio climático, la amenaza más importante para nuestras vidas. No se puede seguir bromeando ni se puede seguir mercadeando con este asunto. Mercadeo político es lo que las comunidades que gobierna el PP ha tenido con Vox al respecto. La consejería que Vox a inventado y agarrado en todos los gobiernos del PP a la que llaman desregulación va exactamente de eso: que cada cual haga lo que le plazca con el medio ambiente.
"Prefirieron pactar con quienes niegan que haya que hacer algo, lo que sea, ante el cambio climático"
No puede decir el PP que haya faltado alternativa al pacto con Vox. Al menos en Extremadura y en Aragón el ofrecimiento del PSOE fue explícito y explícitamente fue rechazado por Guardiola y por Azcón. Prefirieron pactar con quienes niegan que haya que hacer algo, lo que sea, ante el cambio climático. El PP se ha sumado a esas políticas y ahora veremos las consecuencias.
Una, obvia, será que ante los incendios y otros desastres provocados por el calentamiento global pedirán asistencia del Estado. Eso, como decía antes, está muy bien. Ojalá lo hubiera hecho Mazón en vez de irse de parranda. Pero para que el Estado pueda contar con las herramientas precisas en estos casos es imperativo un pacto de Estado. Hacen falta muchos medios: formación, más efectivos, más UME, aviones de gran volumen transformados, más cuidados del monte durante el pequeño invierno que nos va a quedar. Todo esto es caro, mucho, pero nos va la vida en ello porque no solo se queman las casas, también los trabajos y los recursos.
A pesar de lo que pueda decir un lenguas como Abascal, Miguel Bosé de esto no sabe ni la o con un canuto. No le hagan caso porque su política es letal, para la gente y para el país. El cambio climático es una realidad en forma de un calor extremo que amenaza el turismo, el 12% del PIB español, y en forma de incendios e inundaciones que nos matan. No es para tomárselo a chanza. Si de algo debería depender el voto de los españoles, por la cuenta que les trae, es de la actitud de los partidos ante esta realidad. Si ahora están asados de calor, si no dan crédito a los que ha ocurrido en Madrid, por favor acuérdense cuando voten.