Susanna Griso. @susannagrisooficial vía Instagram
El restaurante vasco favorito de Susanna Griso: el mejor atún, propuestas que se "cantan" en la mesa y cocina vascofrancesa de autor
Además de su calidad, la cocina vasca sobresale por la importancia de sus productos locales, lo que permite conocer mejor a Euskadi.
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Euskadi guarda una variedad de restaurantes dignos de admiración. Desde joyas tradicionales hasta modernas, cada uno de ellos ofrecen una manera diferente de descubrir una gastronomía que cautiva a todo el mundo.
Además de su calidad, la cocina vasca sobresale por la importancia de sus productos locales, lo que permite conocer mejor a Euskadi y lo que enamora a comensales como la presentadora Susanna Griso. La periodista ha quedado cautivada por un restaurante vasco de Madrid: Goicolea, en la calle Génova.
"Mi vasco favorito en Madrid. No os perdáis el atún y el pichón de Cristina", escribió Griso hace un tiempo en sus redes sociales, donde aparece junto a la dueña Cristina Goicolea.
El restaurante favorito de Griso
Recomendado en las prestigiosas guías gastronómicas Macarfi y Michelin, este restaurante de olor a mar y montaña no deja a nadie indiferente en la capital.
Un restaurante bautizado con el apellido de la dueña que sobresale por la experiencia de Cristina Goicolea (quien trabajó previamente en el Club de Golf La Moraleja), y Mikel Goicolea, quien se formó tras los fogones de Azurmendi; y que fusiona las raíces vascas y la técnica francesa con los clásicos españoles.
Sobresale por su cocina elegante y a la vez cercana que apuesta por el producto local. Su propuesta, en definitiva, se resume en cocina vasco-francesa de autor firmada por Mikel Goicolea.
En su extensa y variada carta de cocina vasca refinada nadie se pierde el atún y el pichón, pero también sus carnes a la francesa, sus trigueros con vinagreta de foie o la torrija de foie con hongos. Todo ello acompañado de una de las más de 150 referencias de vino que guarda el local.
Además, el chorizo de Sondika a la brasa con pimientos rojos asados, la ensaladilla rusa de verduras encurtidas, las croquetas de jamón ibérico, el chipirón en su tinta con caldereta de arroz y la merluza de pincho con piperrada se han convertido en iconos de la casa. Así como la chuleta de lomo bajo madurada a la parrilla y sus piezas de pescado que acaban en la capital a diario desde Bermeo.
La guinda del pastel son su mousse de chocolate, helado de AOVE y sal de añana. El comensal disfrutará de una experiencia única en este comedor de 60 plazas envuelto en decoración de ignacio Goitia. Eso sí, la calidad tiene un coste, así que tocará desembolsar entre 80 a 100 euros por cabeza.