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Celebración del Aberri Eguna del PNV en 2023 / PNV

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Opinión EL APUNTE DEL DIRECTOR

El PNV, entre el 'sorpasso' de Bildu y la presión del PP

La política va tan rápida que poco importa lo que pasó hace tres días. La inestabilidad es la nueva estabilidad

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El Partido Nacionalistas Vasco (PNV) cumple esta semana 131 años de historia. A lo largo de esas trece décadas, los jeltzales han pasado por casi todas las situaciones imaginables. Ahora, a un año de las elecciones municipales y forales, tan relevantes en Euskadi, viven entre el posible 'sorpasso' de EH Bildu y la presión del PP vasco.

En las autonómicas de 2024 los peneuvistas lograron mantener la hegemonía al ganar en votos pero empatar en escaños con la formación de Arnaldo Otegi. Después vino la inesperada renovación interna, con el 'agur' de Andoni Ortuzar forzado por la irrupción de Aitor Esteban, que llegó a la presidencia contra pronóstico.

Todo ese contexto ya sirve de poco. Porque la política va tan rápida que poco importa lo que pasó hace tres días. La inestabilidad es la nueva estabilidad. No sabemos, siguiendo con este punto de vista, qué pasará en los próximos meses, pero todo apunta a un adelanto de las elecciones generales, donde el PNV tendrá el reto de ser la opción más votada en Euskadi, donde el PSE brilla en estos casos y donde se dejará sentir el crecimiento de Bildu.

Después de las generales, sean cuando sean, llegarán las forales y locales de 2027 como gran aperitivo de las elecciones vascas de 2028. Aunque ahora mismo ocupe los principales espacios de poder y pueda parecer que tiene todo de cara, el PNV necesita cambiar la dinámica política para este ciclo si quiere seguir siendo hegemónico.

Muchos se preguntan si el PNV puede aprovechar la hipotética victoria en toda España de PP y Vox para 'echarse al monte' con un discurso más independentista. Esa es, quizás, la gran duda de la política vasca. Y quizás sea, en el fondo, la gran decisión estratégica que tienen que tomar Esteban y los suyos en los próximos meses

Bildu sigue con su estrategia de moderación e institucionalización para convertirse, y de hecho lo está consiguiendo, en el partido 'atrapalotodo', emulando precisamente al PNV, al que busca sustituir. En cada debate, en cada decisión y en cada movimiento estratégico de los unos y los otros se percibe esa batalla larvada entre peneuvistas y abertzales por el mismo público.

Dicha batalla condiciona al PNV sobremanera, como acabamos de ver con esa Declaración de Bergara en la que los jeltzales reclaman junto a Bildu la "nación vasca", el "derecho a decidir" y un "nuevo estatus jurídico-político" mientras presuntamente ambos negocian junto al PSE una reforma estatutaria que poco tiene que ver con esos deseos soberanistas.

Además, en el electorado vasco de centro-derecha, que no es pequeño ni mucho menos, se vive ya una pelea entre el PNV y el PP vasco. Los populares que comanda Javier de Andrés no esconden que buscan hacerse otra vez con todos esos votos que se fueron a Sabin Etxea. La inmigración, la seguridad y la política económica son temas en los que ambos van a seguir batiéndose el cobre.

En este momento muchos se preguntan si el PNV puede aprovechar la hipotética victoria en toda España de PP y Vox para 'echarse al monte' con un discurso más independentista. Esa es, quizás, la gran duda de la política vasca. Y quizás sea, en el fondo, la gran decisión estratégica que tienen que tomar Esteban y los suyos en los próximos meses.

La citada competencia con Bildu podría apuntar a ese escenario de mayores reivindicaciones soberanistas. Pero lo ocurrido en el Mundial de Fútbol en Euskadi muestra, como aquí venimos insistiendo, que la sociedad vasca es más plural de lo que parece. Conviven diversas identidades y varias de ellas, acaso las que representan a la mayoría, necesitan moderación y no quieren aventuras.

Este es el escenario. Veremos hacia dónde quiere ir el PNV. Y si existe suficiente unidad para un rumbo común. El reto no es menor para Esteban. Cogemos las palomitas.