Pásate al MODO AHORRO
El Congreso de los Diputados, en verano.

El Congreso de los Diputados, en verano. Antonio Sáez (Pexels)

Opinión

Las largas vacaciones de los políticos

La gente acusa a los profesionales de la enseñanza, pero quienes más vacaciones tienen en España son, de largo, los políticos

Publicada

Las célebres serpientes de verano se crearon para llenar un vacío. A falta de noticias frescas, en julio y agosto se publican esas historias exageradas que ocupan las portadas aunque sean ridículas. Uno de los motivos de este fenómeno (que no sueñe señalarse) está en las largas vacaciones de los políticos.

Ocurre en el Parlamento vasco, el que más cerca nos toca, pero también en el Congreso de los Diputados y en todas las cámaras legislativas autonómicas. En verano, cerrado todo a cal y canto. Sí, en julio al menos se trabaja algo, con diputaciones permanentes y otras engañifas, pero en agosto no. Nada que hacer. Pase lo que pase.

Es habitual que en la sociedad se critique a los profesores y maestros por sus vacaciones. La gente se echa las manos a la cabeza o incluso señala con el dedo acusador a los profesionales de la enseñanza por el descanso veraniego. Pero quienes más vacaciones tienen en España son, de largo, los políticos.

A los dos meses de verano hay que sumar que en enero también se cierran los parlamentos. El primer mes del año es inhábil. Y una semana de diciembre hay que parar para estar con la familia, claro. Porque ellos lo valen. Porque los gloriosos servidores públicos trabajan tanto que necesitan parar. Ustedes, queridos lectores, no lo merecen ni lo necesitan. Ustedes se joden.

Ya puestos a pensar, es curioso que los políticos, que no suelen estar de acuerdo ni en el color del cielo, no discutan sobre este particular. Nadie pone el grito en el cielo. A vivir, que son dos días. Y lo pagamos todos

Claro que, como vivimos eclipsados, nadie habla de este escándalo perpetuo. Oigan, ya puestos a pensar, es curioso que los políticos, que no suelen estar de acuerdo ni en el color del cielo, no discutan sobre este particular. Nadie pone el grito en el cielo. A vivir, que son dos días. Y lo pagamos todos.

Podría argüirse que como en verano suceden pocas cosas relevantes, los políticos nada tienen que decir, hacer o explicar. Sin embargo, parece que la nefasta gestión de algunos incendios, la crisis migratoria de Ceuta provocada por Marruecos o el escandaloso ático de Ayuso no son poca cosa.

Si miramos sólo a Euskadi, las agresiones a aficionados de la selección española, las polémicas varias en la Ertzaintza, la exhibición de imágenes que honran a terroristas o el atasco en las negociaciones por las competencias pendientes tampoco son temas menores.

La pregunta es obligatoria: ¿Suceden pocas cosas relevantes o acaso lo que sucede parece menos relevante por la actitud de nuestros representantes? Respondan ustedes, que me da la risa.

Parece obvio que los parlamentos correspondientes, sean el nacional, el vasco o algún otro autonómico, tendrían que abrirse para hablar sobre estas cuestiones, dado que una de las presuntas obligaciones de los dirigentes es rendir cuentas ante el legislativo. Pero todo puede esperar hasta septiembre, claro. No hay prisa. Y ahora hace demasiado calor.

¿Las medidas para paliar el elevadísimo precio de la vivienda o para combatir la carestía de los combustibles también pueden esperar a que pase el verano? Vuelvan a responder, que ahora me da el lloro.