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Sede del Gobierno vasco en Lakua. / EP

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Opinión

Competir con la administración

Publicada

Mosqueo notable y ostentoso por parte de la patronal vasca al conocer que el Gobierno vasco subirá un 4,5% los salarios de 130.000 funcionarios públicos.

El malestar es más que entendible, si tenemos en cuenta que hablamos de la empresa más grande del territorio y a la que contribuimos todos.

En un momento de falta de certezas en lo que a la economía se refiere, y en el que la inestabilidad y la volatilidad se han convertido en el pan nuestro de cada día se entiende el malestar.

Hablar con las empresas permite constatar una realidad que resumen prácticamente todas en una frase “es imposible competir con la Administración”. Lo es. Es imposible poner en valor lo privado, cuando lo público ofrece sistemáticamente mejores condiciones, porque parece que se lo puede permitir y porque no lo olvidemos, lo pagamos a escote.

Pocos discursos empresariales son ajenos al problema cada vez más acentuado sobre la falta de personas para cubrir puestos profesionales en prácticamente todos los sectores de actividad.

Lidiamos con una competencia absolutamente desigual y seguramente injusta, contra la que tenemos casi siempre la batalla perdida. Por eso se entienden las voces discrepantes ante una subida lineal de un 4.5% en el salario de los funcionarios públicos

La atracción y fidelización de talento se ha convertido en una necesidad imperiosa que está poniendo en jaque a muchas empresas y negocios, que se declaran incapaces de encontrar personal para cubrir los huecos. Y esto afecta a todos los sectores y a todos los perfiles, desde los menos cualificados a los más especializados.

Por otra parte cuando se pregunta a los jóvenes hacia dónde quieren encauzar su actividad profesional, sigue siendo muy mayoritario el número de los que dicen que su primera opción es la de convertirse en funcionarios y lo dicen por la jornada laboral, por el salario, por la seguridad, y en general por las condiciones que la administración puede ofertar y que son inasumibles para la empresa privada.

Así que lidiamos con una competencia absolutamente desigual y seguramente injusta, contra la que tenemos casi siempre la batalla perdida. Por eso se entienden las voces discrepantes ante una subida lineal de un 4.5% en el salario de los funcionarios públicos.

Llevamos muchos años peleando porque los incrementos salariales, que no se nos oculta, son de justicia para poder asumir el coste de la vida, estén ligados a capítulos como la subida de la productividad e infinitas variables que nos ayuden a motivar a las plantillas en capítulos como la sostenibilidad, la innovación o el crecimiento personal con el fin de seguir siendo competitivos para poder sobrevivir.

Por eso es complicado entender que se den subidas tan elevadas para todo el mundo, máxime sin ligarlas a otras cuestiones.

Estamos jugando en ligas diferentes. No debería ser así. De hecho, lo lógico es que lo hiciéramos con cartas iguales, o cuando menos semejantes, en aquellas cuestiones que son clave y de especial sensibilidad.

La situación de la economía y la de muchas empresas es los suficientemente complicada para abordar de forma conjunta estos temas, e intentar generar consensos que no perjudiquen a nadie.

No cabe la confrontación sino la complicidad entre unos y otros para que ganemos todos, por eso es imprescindible la búsqueda del consenso siempre y cuanto más amplio mejor

La subida para los funcionarios es un motivo de enhorabuena para ellos, y tendrá algunas buenas repercusiones para la economía como puede ser al activación del consumo , pero constituye un precedente para muchas empresas que no pueden acercarse a ese incremento, obstáculo con el evidentemente se van a encontrar en cualquier proceso de negociación.

Resulta difícil por no decir imposible encontrar perfiles profesionales y es un milagro encontrar vocaciones de jóvenes que quieran emprender. Son circunstancias como esta, junto con muchas otras, las que hacen que montar un negocio, apostar por una empresa, sea algo absolutamente disuasorio. Es mucho más seductor para la mayoría, afortunadamente algunos preferimos emprender, ser funcionarios, no arriesgar, en general puedes tener trabajo para toda la vida y además, te van subiendo el sueldo.

A ver quién puede competir con eso. Difícil, muy difícil. En el otro lado merece la pena plantearse qué haríamos sin emprendedores y empresas que alimenten el sistema.

Nos necesitamos. No cabe la confrontación sino la complicidad entre unos y otros para que ganemos todos, por eso es imprescindible la búsqueda del consenso siempre y cuanto más amplio mejor.