Juantxo López de Uralde es, desde su etapa en Greenpeace, una de las figuras más destacadas de la lucha ecologista y medioambiental en Euskadi y España. Desde hace años, es reconocido también por su faceta política como fundador de Equo en 2011, y posteriormente de Alianza Verde en 2021, partido con el que, integrado en Podemos, ocupa un escaño por Álava en el Congreso de los Diputados. En esta entrevista con Crónica Vasca, López de Uralde aborda los grandes retos de una izquierda dividida en cada vez más formaciones, y habla sobre la importancia y el desarrollo del ecologismo en la política.

Hablemos primero sobre los retos actuales de la izquierda ¿Qué opina de la proliferación cada vez mayor de partidos políticos de izquierda?

Yo creo que es la cristalización de una realidad muy diversa. Dentro de la izquierda hay distintas formas de pensamiento que se organizan de manera diferente, pero como son muchas las cosas que nos unen, lo que tenemos que tratar es de priorizar lo que nos une para poder ir juntos aunque luego en las instituciones, por ejemplo, quizás haya una mayor diversidad, valga la redundancia, en el trabajo que se realiza.

¿El votante de izquierdas es capaz de discernir entre una variedad tan amplia de partidos?

Nosotros entendemos que hay que hacer todo lo posible por reducir el número de propuestas electorales, una cosa es cómo nos organizamos para trabajar en partidos y otra es que de cara a las elecciones tratemos de ir lo más juntos posibles. Diversidad de partidos hay en todos los ámbitos, otra cosa es que luego seamos capaces de presentar un frente electoral unido, que creo que es lo deseable y por lo que nosotros siempre hemos trabajado, por la confluencia. Desde luego, desde que estuve en Equo y posteriormente en Alianza Verde, mi apuesta siempre ha sido por confluir y por sumar. 

¿Qué le llevó a salir de Equo?

Quizás esa fue precisamente la diferencia que causó la ruptura, la intención de la formación por ir separados cuando mi intención, como he destacado, era lo contrario. 

Juantxo López de Uralde durante un acto con Alianza Verde / Alianza Verde

¿Cree que de cara a las próximas elecciones, tanto las municipales y forales de mayo como del próximo año, los partidos de izquierdas en Euskadi podían ir juntos como ya va a ocurrir con la candidatura de Elkarrekin Podemos, IU y Alianza Verde?

Creo que una coalición de Podemos, IU y Alianza Verde representa los grandes espacios que hay en la izquierda, y por lo tanto esa coalición ya está ahí. Además se ha dicho que está abierta para que se sume quien quiera, pero tampoco hay que confundir la multiplicidad de siglas con el hecho de dónde está la mayor parte de la militancia y del peso político. En ese sentido creo que la coalición, de alguna manera representa a todas las sensibilidades, desde el comunismo a la socialdemocracia, pasando por el ecologismo, y por eso me parece que ahí hay una candidatura amplia, además de abierta.

¿Qué ocurre con proyectos como Sumar o Más Euskadi, cree que es necesario que entren en la rutina política vasca?

Son proyectos muy diferentes, Sumar, el proyecto de la vicepresidenta Yolanda Díaz está dirigido a las elecciones generales, y lo que trata de ser es un paraguas aglutinador. Además puesto que han dicho claramente que es para las elecciones generales, no creo que vaya a generar confusión, sino al contrario, lo que va a generar es claridad. Eso es evidente, aunque no sepamos cómo se conformará.

Uno de los retos de la izquierda es la defensa de los servicios públicos como Osakidetza

¿Y sobre a la propuesta de Errejón?

Más Euskadi es una escisión de Podemos y estamos hablando de una cosa diferente respecto al proyecto de Yolanda Díaz. 

Juantxo López de Uralde / Alianza Verde

¿Cuáles son los retos de la izquierda tanto en Euskadi como en España?

Diría que hay tres: primero trabajar por una sociedad más igualitaria, que es uno de los grandes principios de la izquierda. Estamos observando, y así lo dicen los grandes indicadores internacionales, que vamos a un mundo cada vez más desigual, en donde los ricos cada vez son más ricos, y la pobreza es mayor. Creo que dar la vuelta a esta tendencia sería un primer reto. Aquí, al hablar de igualdad, está también toda la lucha feminista y por la igualdad de género, que es otro elemento fundamental.

El segundo, la defensa de los servicios públicos, como Osakidetza por ejemplo. Vivimos en un momento en donde hay fuertes intereses en desmontar los servicios púbicos, la sanidad y la educación fundamentalmente. En general cualquier servicio que sea público está en los ojos de la privatización y del cuadro liberal. 

Y el tercero, que es clave, sería la lucha por el equilibrio ecológico y contra la crisis ambiental, que me parece que ha pasado de ser un tema, quizás, al que se le dio menos importancia, a ser ahora un tema troncal en las propuestas de la izquierda.  

Con su experiencia en Equo y Alianza Verde, que son dos partidos muy basados en la lucha medioambiental ¿Qué es más importante para los votantes de estas formaciones, los temas ecológicos y sociales, o los relacionados directamente con la economía?

Creo que hoy en día, el votante o la votante buscan una propuesta que sea completa y que vaya en todos estos ámbitos, de ahí la importancia de la confluencia, porque nosotros hemos visto que por ejemplo el voto “puramente verde”, es decir solamente a las propuestas ambientales, no es un voto mayoritario. Sin embargo, el votante lo que busca es que la propuesta política y programática que quiere votar, incluya esa parte. Porque sí que es un tema que preocupa mucho, que está muy alto en las encuestas, en el sentido de preocupación por el tema del cambio climático y demás, pero lógicamente complementado con propuestas sobre otras cuestiones que te digo. De ahí que yo personalmente haya concluido que efectivamente la confluencia es la mejor opción porque al final el votante mayoritario lo que busca es un conjunto de propuestas. Evidentemente sí hay un voto verde, pero es pequeño.

El gran reto de la lucha ecologista está en las ciudades. Son grandes consumidoras de energía, grandes consumidoras de recursos, agua, etc, y al mismo tiempo emisores de contaminación, y como dicen los organismos internacionales, hay que recuperarlas para mejorar el medio ambiente

¿Este es un tema que preocupa solo al votante de este tipo de formaciones o al votante también de formaciones y partidos de derecha?

La preocupación por la crisis ecológica, y así lo dicen las encuestas, es transversal y preocupa a todo el mundo. Sí que hay un mayor sesgo de preocupación hacia la izquierda, pero también preocupa a los votantes de derechas porque es un problema cada vez más acuciante y evidente. Ahora bien, a la hora de promover soluciones y de darle prioridad es ahí donde veo la diferencia, aunque sea un tema que preocupa de forma muy transversal, al final somos los partidos de izquierdas, los que realmente lo priorizamos y hacemos propuestas para realmente solucionar el problema. 

¿Cuál es la actitud de los partidos de derechas hacia las políticas de medio ambiente?

Mientras que hay una derecha negacionista, que afortunadamente es minoritaria pero que existe, es decir que niega la realidad del problema, pero luego en general, la derecha reconoce el problema pero no es capaz de abordarlo porque en muchos casos es un problema que tiene incidencia sobre intereses concretos. Es decir que la causa sobre determinados problemas son interés concretos a los que la derecho la cuesta mucho poner coto. 

La población vasca es de las más conciencias en materia ecológica de todo el estado, eso lo lleva siendo desde hace mucho tiempo y lo llevo conociendo desde que yo formaba parte de Greenpeace

¿Las políticas ecologistas son una preocupación generalizada para el votante en Euskadi?

La población vasca es de las más conciencias en materia ecológica de todo el estado, eso lo lleva siendo desde hace mucho tiempo y lo llevo conociendo desde que yo formaba parte de Greenpeace. Euskadi era de las comunidades con mayor número de asociados por mil habitantes. Y desde hace mucho tiempo es una ciudadanía especialmente preocupada por el medio ambiente, quizás por tener una relación más cercana con él o por lo que sea. 

Pero eso es así, y de hecho, yo creo que no es casualidad que la primera ciudad verde en España haya sido Vitoria-Gasteiz, o que los índices de utilización de la bicicleta en Vitoria o en Donostia estén entre los más altos del estado, y eso precisamente yo creo que por parte de la población vasca hay un interés y una preocupación genuina por el medio ambiente, más allá de lo que luego se vote, pero creo que eso lo dicen las encuestas, lo dicen las estadísticas, y yo mismo lo comprobaba cada día desde organizaciones en las que he estado. 

La política tendría que ser mucho más activa en la regulación de las actividades empresariales, especialmente en las grandes compañías, pero son muchos los obstáculos que nos encontramos para que eso ocurra

¿Cuáles son las medidas ecologistas que deben tomarse ahora mismo desde la política?

Yo creo que ahora mismo, el gran reto de la lucha ecologista está en las ciudades. Son grandes consumidoras de energía, grandes consumidoras de recursos, agua, etc, y al mismo tiempo emisores de contaminación, y como dicen los organismos internacionales, hay que recuperar las ciudades para mejorar el medio ambiente: naturalizarlas, reducir el tráfico, ganar zonas para el peatón, zonas verdes, recuperación de cauces de ríos, todas estas cosas ahora mismo son la clave. Porque la gran emisión de contaminación, etc., se está produciendo en las grandes ciudades, y ahí es donde en estos momentos creo que tenemos el reto prioritario.

¿Qué ocurre con esas grandes empresas multinacionales, muchas veces criticadas por la izquierda?

Creo que no se puede generalizar. Hace no mucho se publicaba un estudio sobre ‘Greenwashing’, que es básicamente la utilización de la imagen verde para mejorar la imagen de la empresa, y se analizaba el papel de 24 empresas multinacionales, y básicamente lo que mostraba es que solo una de esas realizaba acciones realmente decididas que coincidían con la propaganda verde que mostraba; había otras tantas que estaban en un aprobado, y luego había una mayoría que solamente usaban las campañas verdes como un lavado de cara publicitario, pero son que realmente se tomaran en serio esta necesidad. Este estudio nos da una idea de la realidad, y es que hay algunas empresas, todavía una minoría, que están realmente haciendo una apuesta decidida con lo que necesita el planeta, y luego tenemos una mayoría que desgraciadamente o no son conscientes, o de manera consciente no lo están haciendo. 

Me parece que refleja la realidad, no se puede generalizar, pero sí nos encontramos que todavía, desgraciadamente el mundo empresarial tiene una mayoría que sigue anteponiendo el beneficio económico aunque eso tenga un coste ambiental demasiado alto. 

Un gobierno de la derecha con la extrema derecha en España sería un desastre para el medio ambiente, creo que destruirían todo lo que hemos ido construyendo

¿Deben tomarse medidas desde la política para obligar a estas empresas a tomar un papel más activo contra el cambio climático?

Sin duda. La política tendría que ser mucho más activa en la regulación de las actividades empresariales, especialmente en las grandes compañías, pero son muchos los obstáculos que nos encontramos para que eso ocurra, pero yo creo que es imprescindible establecer marcos regulatorios, porque ante nuevos problemas como son los ambientales, hay que establecer nuevos marcos y realmente, si desde los gobiernos no se actúa, no se regula, pues el problema no se va a resolver por sí mismo, eso lo llevamos diciendo desde hace mucho tiempo. El mercado no resuelve los problemas del medio ambiente, es al revés: tiene que ser la regulación gubernamental. 

Usted que estuvo en Greenpeace mucho tiempo y ahora se dedica a la política ¿Que relación tienen este tipo de organizaciones con los partidos políticos y las políticas actuales?

Creo que desde el 15 M del año 2011 donde hubo prácticamente una revolución ciudadana, en el sentido de reclamar la política como una plataforma ciudadana, creo que ha cambiado mucho en el sentido de que hay mucha más apertura de las instituciones políticas hacia las organizaciones ciudadanas, bien sea Greenpeace, los sindicatos o incluso otro tipo de organizaciones. Creo que el 15 M ayudó mucho en el sentido de que la política estaba ahí como una herramienta para la ciudadanía, y en ese sentido hay mucha más apertura y mucha más relación entre las distintas organizaciones ciudadanas y las organizaciones políticas. 

Con esto me refiero en el sentido positivo de la palabra, es decir, que los informes circulan, de que se mantienen reuniones con todos los grupos políticos tanto de derecha como de izquierda. 

Creo que ahora fluye todo de una manera mucho más natural y me parece que es lo que debe ser, que la política no es una burbuja ajena a la realidad de las cosas que pasan en la sociedad, y que tiene que estar abierta a las organizaciones sociales, y yo creo que en eso, a raíz sobre todo del 15M, se ha avanzado mucho y así debe de ser. 

¿En caso de que en las próximas elecciones ganara una coalición de derechas, las políticas tomadas hasta ahora en materia ecologista serían echadas para atrás?

Creo que un gobierno de la derecha con la extrema derecha sería un desastre para el medio ambiente, creo que destruirían todo lo que hemos ido construyendo, todo ese armazón legal que se ha ido construyendo desde hace muchos años precisamente para hacer políticas ambientales, y creo que sería un enorme paso atrás.

Ya el gobierno de Rajoy hizo en su momento lo que nosotros llamamos una contrarreforma ambiental, es decir, en todas las leyes ambientales, es decir: la ley de costas, la ley de montes, la ley de impacto ambiental o la ley de parques nacionales, las modificaron a la baja para introducir reducciones en esa protección, pero creo que ahora con la presencia de un partido negacionista como es Vox, creo que las consecuencias, concretamente en políticas ambientales, sería de enorme retroceso. 

Le preocupa entonces la proyección de Vox desde que en las últimas elecciones sacara 52 escaños

Claro que sí, es una muy mala noticia que un partido negacionista tenga esa presencia en el Congreso, pero aún con esto, no creo que todos sus votantes sean negacionistas del cambio climático, simplemente son conscientes de él, pero priorizan otras políticas de cara a su voto, sin importarles el retroceso que puede sufrirse en el cuidado del planeta.