Jose Antonio Urrutikoetxea Bengoechea, alias Josu Ternera, a su llegada al Tribunal de Apelación de París

Jose Antonio Urrutikoetxea Bengoechea, alias Josu Ternera, a su llegada al Tribunal de Apelación de París Efe

Política

La Fiscalía francesa pide una pena de 5 años de prisión para Josu Ternera y la expulsión del país

El exdirigente de ETA, en libertad bajo control judicial, vive en el País Vasco francés muy cerca de su hija menor de 13 años y la madre de ésta, Agnès Cerlo

Más información: Josu Ternera niega su vinculación con el atentado de Zaragoza

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La Fiscalía francesa ha pedido este viernes una pena de cinco años de cárcel para Josu Urrutikoetxea, más conocido como Josu Ternera, en el marco del último juicio pendiente en Francia y que fue atrasado en octubre del año pasado por su estado de salud.

La fiscal del Tribunal de Apelación de París, Naïma Rudloff, también ha reclamado su expulsión definitiva de Francia, junto a esa pena de cárcel por pertenencia a una organización terrorista que sólo tendría que cumplir en caso de reincidencia.

Rudloff ha insistido en su requisitoria en que no hay que ver a esta figura histórica de ETA como "un negociador de paz", que es como ha querido presentarse durante este juicio de dos días, sino como alguien que, si bien "participó en negociaciones", estaba "implicado en una organización con la que estaba en total adhesión con su modo de acción", es decir, "con los atentados".

Jose Antonio Urrutikoetxea Bengoechea, alias Josu Ternera, a su llegada al Tribunal de Apelación de París

Jose Antonio Urrutikoetxea Bengoechea, alias Josu Ternera, a su llegada al Tribunal de Apelación de París Efe EFE

El juicio, de dos días, ha finalizado este martes y el veredicto, tal y como recoge Efe, se hará público el próximo 2 de julio.

"La responsabilidad del Gobierno"

Ternera ha reconocido su "responsabilidad" como miembro de la banda terrorista, pero echando en cara al mismo tiempo al Gobierno español su rechazo a negociar: "Si hay algo que lamento es no haber conseguido una negociación bilateral que pudiera haber solucionado las consecuencias del conflicto".

El hombre que puso voz en mayo de 2018 al comunicado que anunciaba la disolución de ETA, que tiene ahora 75 años y se encuentra en libertad bajo control judicial en espera de esta decisión antes de que se pueda ejecutar su entrega a España por los juicios que tiene pendientes allí, ha reprochado a las autoridades españolas que, por su parte, no hayan querido entrar en una admisión de culpas.

"Lamento —señaló— no haber conseguido que el Gobierno español reconozca su responsabilidad en las torturas y con el derecho internacional".

"Dolor y sufrimiento"

Ternera ha explicado que durante toda su trayectoria en la banda había seguido "al pie de la letra" uno de los principios de la Declaración de Derechos Humanos y del Ciudadano de la Revolución francesa, el que dice que "cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es el más sagrado de los derechos y el más indispensable de los deberes".

"Desgraciadamente —añadió refiriéndose a ETA— en nuestro caso utilizamos todos los medios y eso tuvo consecuencias irreversibles que causaron dolor y sufrimiento".

Sobre su caso particular, señala que aunque su papel era "buscar una vía de negociación", eso no le exime porque "era un militante y tenía mi responsabilidad".

Juicio a Josu Ternera

En este juicio, Ternera está inculpado por su acción en ETA en Francia entre diciembre de 2002, después de huir de España para escapar a las acusaciones de haber estado implicado en el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza de 1987, y mayo de 2005.

Los principales elementos en su contra son las pruebas de ADN y huellas de su paso por dos pisos francos de ETA, en Lourdes y en Villeneuve-sur-Lot en los que vivieron el que era el entonces jefe militar, Peio Eskisábel, y su lugarteniente, José Manuel Ugartemendía, capturados a finales de abril de 2005.

En los alegatos de la defensa, su abogado principal Laurent Pasquet-Marinacce no ha reclamado su absolución —Ternera ha reconocido haber pertenecido a ETA durante esos años y haber estado en esos pisos francos—, pero se ha esforzado en reclamar que no se le expulse de Francia.

"Su vida está en Francia", subrayó el letrado, que aludió en particular a sus vínculos familiares, y en particular con su hija menor, de 13 años, y con la madre de ésta, Agnès Cerlo, que fue su mujer durante 35 años, a las que va a visitar varias veces por semana.

Josu Ternera, que vive en un pueblo del País Vasco francés muy cerca de ellas, está en libertad bajo control judicial desde julio de 2020. Había sido capturado en mayo de 2019 en los Alpes franceses tras pasar 17 años seguidos en la clandestinidad.

Si en su sentencia se incluyera la prohibición definitiva del territorio francés como quiere la Fiscalía —medida que con total seguridad sería recurrida por la defensa ante el Tribunal Supremo, lo que aplazaría su carácter definitivo como mínimo unos meses más después del 2 de julio—, esa medida se podría ejecutar once días más tarde.

No obstante, más allá de esa amenaza de expulsión a España, la justicia francesa ya ha dado su visto bueno a su entrega a España por dos causas diferentes, el atentado de Zaragoza y la financiación de la banda a través de las 'herriko tabernas'.