PNV y Bildu se enfrentarán a un ciclo electoral decisivo.

PNV y Bildu se enfrentarán a un ciclo electoral decisivo. CG

Política

PNV, Bildu y el Aberri Eguna: cuando la patria es gobernar (o intentarlo)

En el día de la patria vasca, el pasado domingo, quedó claro que lo que más inquieta a peneuvistas y abertzales es el ciclo electoral que se avecina

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Hace una semana, el pasado Domingo de Resurrección, se celebraba el Aberri Eguna, día de la patria vasca. Y podríamos resumir lo que ocurrió con una frase: cuando la patria es gobernar.

Porque parece que lo que más preocupa al partido hegemónico y al segundo, PNV y Bildu, ambos nacionalistas, es gobernar las instituciones vascas. Es decir, lo que más les inquieta es el ciclo electoral que viene.

Se avecina un ciclo electoral completo. El año que viene se celebrarán elecciones municipales y forales en Euskadi. Además, están las elecciones generales. Y, si alargamos un poco, a principios de 2028 se celebrarán las elecciones vascas.

Los discursos de ambos partidos en este Aberri Eguna hablaron de la nación vasca y de la independencia, por supuesto, pero con una mirada puesta en todas esas elecciones. Más pragmáticos que nunca.

Curiosamente Arnaldo Otegi, líder de EH Bildu, hablaba de que están listos para gobernar pero al mismo tiempo siempre dice que no tienen prisa para hacerlo.

Es llamativo porque hablaba de gobernar Euskal Herria, cuando en todo caso tendrían que gobernar Navarra, por un lado, y Euskadi. Como todo el mundo sabe, ahora mismo Euskal Herria no existe como una institución o entidad jurídica conjunta.

El PNV se ponía en 'modo electoral' y anunciaba, por boca de su presidente, Aitor Esteban, un gran acto preelectoral para mayo. Imaginamos que es un acto para concitar fuerzas y aunar voluntades de cara al largo ciclo electoral que viene.

Ambos, cada uno con sus particularidades, miraron a las urnas porque están en la pelea por la hegemonía, como siempre recordamos aquí.

No puede olvidarse que en las últimas elecciones locales Bildu ya conquistó más ayuntamientos que el PNV. Y en los comicios forales ocurrió que en Gipuzkoa los abertzales ganaron con holgura aunque finalmente gobiernan los peneuvistas junto al PSE.

Además, en las elecciones autonómicas de 2024 ambas formaciones empataron en escaños, aunque los jeltzales mantuvieron la primera posición porque ganaron en votos.

La carrera electoral que se avecina es apasionante. No va a haber resuello en esta pelea. Y eso se deja notar en las posiciones que adoptan ambos partidos aquí, en Euskadi, pero también en Madrid, en el Congreso de los Diputados.

Pero, sobre todo, esa disputa se deja notar en su propia relación. No ha habido un Aberri Eguna unitario como algunos preconizaban; y parece lejos de haberlo.

Las formaciones nacionalistas están a al gresca. Vemos a todas horas sus fuertes discrepancias en el modelo de país, en modelo de sociedad, en propuestas en materia económica, en propuestas en materia social y, por supuesto, también en la dicotomía entre autogobierno e independentismo.

PNV y Bildu ya están luchando por la hegemonía cada día. Pero tienen sus principales pruebas de fuego en todas esas citas con las urnas durante el próximo año y medio, o dos años si contamos las elecciones vascas.