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Esta semana hemos conocido la existencia de un nuevo libro, llamado 'Terrorismo y educación. Un reto pendiente en España', que impulsa entre otros el Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo con sede en Vitoria.

Ese título, esa asignatura pendiente, retrata muy bien lo que está pasando. Los autores del libro, que son un grupo de expertos con solera, exponen entre otras cosas que apenas un 1% de los jóvenes en Navarra conoce a Miguel Ángel Blanco.

También exponen que la mayoría de los alumnos que pasan por el Memorial creen que la historia del terrorismo debiera ser una asignatura en sus estudios.

Es evidente que la educación, siempre objetiva y basada en hechos, que sea integral porque tenga en cuenta todo lo que pasó en Euskadi y en toda España, es la mejor manera para deslegitimar el terrorismo en nuestras calles.

La mejor forma para que se sepa lo que pasó es contarlo. Parece que las instituciones, sin embargo, no parecen de tenerlo claro. Esta cuestión debería estar en los planes de estudio, claro que sí.

Hablamos, insisto, de una asignatura pendiente que hay que combatir con información basada en hechos históricos y no ideologizada o malinterpretada por luchas de relatos

Sabemos que esta es una cuestión sensible y que existe esa célebre lucha de relatos desde hace años, pero deslegitimar el terrorismo de ETA es más que necesario. Hay que contar ese terrorismo de ETA, con 900 muertos y miles de heridos, y, por supuesto, también hay que contar la respuesta equivocada que fue el terrorismo de estado, igual de terrible y que dejó tantas víctimas.

Y hay que incluir la violencia que sufrieron muchas personas con los casos de tortura. A la hora de contar el terrorismo hay que tener en cuenta todas esas vulneraciones de los Derechos Humanos. Algo que no equivale, ni mucho menos, a comprar una visión que habla de "conflicto político" y no llama a las cosas por su nombre.

En Euskadi, en Navarra y en toda España los más jóvenes están desconectados de lo que pasó. Así lo demuestran los datos. Por eso hablamos, insisto, de una asignatura pendiente que hay que combatir con información basada en hechos históricos y no ideologizada o malinterpretada por luchas de relatos.

La Historia sobre lo que pasó, en suma, es básica para que la sociedad tenga herramientas con las que interpretar la realidad y deslegitimar el terrorismo.