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El PNV cambia de rostro. O, al menos, de algunos rostros. Y lo hace pensando en las elecciones municipales y forales que están previstas dentro de unos meses, en mayo de 2027.

Esta semana hemos conocido que Beatriz Artolazabal se va al Senado y no repetirá como candidata jeltzale a la alcaldía de Vitoria. Pasó lo mismo con Juan Mari Aburto hace unas semanas en Bilbao. Y lo mismo unos meses atrás con Eneko Goia, que dejó de ser regidor en San Sebastián y fue sustituido por Jon Insausti.

Vemos un clarísimo cambio generacional en el PNV. Cada vez son más los jóvenes que ocupan cargos de responsabilidad en las filas peneuvistas. No sólo ocurre en las candidaturas de las tres capitales vascas. Lo hemos visto también con Joseba Díez Antxustegi como portavoz esta legislatura en el Parlamento vasco.

Este cambio hacia un rostro más juvenil del PNV seguramente tiene que ver con su pugna con EH Bildu, que como todos sabemos consigue muchos votos entre los jóvenes y que amenaza con el hipotético 'sorpasso' en las siguientes citas electorales.

Las municipales y forales del próximo mayo son decisivas para Euskadi. En ellas se libra una primera gran batalla entre PNV y Bildu antes de la grandísima batalla de las autonómicas de 2028.

Como venimos contando, vuelve el curso político aquí mientras la política nacional, en Madrid, sigue convulsa con la crisis migratoria de Ceuta y los escándalos de corrupción que parecen amenazar una y otra vez la legislatura.

En Euskadi las aguas corren más tranquilas pero ya estamos en modo electoral. Y, en ese sentido, hay que decirles a los políticos, que aunque sea lógico que tengan en cuenta las elecciones, piensen sobre todo en las verdaderas preocupaciones de la gente y las empresas.

Que piensen en la Vivienda, el gran problema que más ocupa y preocupa a la ciudadanía, pero también en ese pacto por la industria que aquí venimos demandando y en otra serie de cuestiones que le importan a los ciudadanos.

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