Terminó la ronda de partidos del lehendakari, Imanol Pradales. Y todo sigue exactamente como estaba antes. El PNV y el PSE exhiben su sintonía, aunque existen matices en asuntos de calado, mientras EH Bildu continúa con su estrategia de proponer pactos que se quedarán sin firmar.
Los encuentros en Lehendakaritza entre el jefe del Ejecutivo autonómico y los representantes de todos los partidos han servido para que unos y otros marquen sus posiciones de este curso electoral que empieza. Pero las posiciones, en realidad, ya eran sabidas.
A nadie puede sorprender que peneuvistas y socialistas evidencien la buena marcha de su coalición. Porque gobiernan juntos Euskadi y también conviven en las principales instituciones forales y municipales. Este miércoles Eneko Andueza pidió a Pradales que ahonde en políticas sociales y servicios públicos. Lógico.
Como también es lógico que el representante del propio PNV, Joseba Díez Antxustegi, mostrase su total apoyo al lehendakari. O que PP y Sumar dejasen claro el día anterior lo lejos que están de las formaciones gobernantes. Distancias siderales que tampoco sorprenden.
Asimismo no debe asombrar a nadie la estrategia pactista de Bildu que presentó su portavoz, Pello Otxandiano. Siete pactos, siete, propone el representante de los soberanistas para materias clave como Osakidetza, la vivienda, la industria, el euskera y hasta la IA.
Seguramente los acuerdos entre diferentes sean necesarios en todos esos ámbitos. El problema estriba en que con Bildu ya es difícil saber cuánto hay de real y cuánto de teatro estratégico en sus constantes ofertas de acuerdos lanzados al aire. Como con el asunto del nuevo estatus, donde Otxandiano habla de una entente que parece casi imposible.
Todas estas posiciones, tan palmarias, volverán a quedar a la vista de todos en el debate de política general de la próxima semana. Y en los Presupuestos que se aprobarán a finales de año. Porque, por muchas rondas que haga el lehendakari, nadie en año electoral va a moverse demasiado en la política vasca.
