Los problemas de la gente son más importantes que las elecciones.

Los problemas de la gente son más importantes que las elecciones. CG

Política

Responsabilidad política y preocupaciones ciudadanas en tiempos electorales

El modo electoral lo impregna todo en Euskadi, pero hay que hablar de educación, de vivienda o de industria

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Más del autor: La lucha contra los bulos y la desinformación en la era digital

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Ya hace tiempo que la política vasca está en modo electoral. Tenemos elecciones municipales y forales en mayo de 2027 y habrá unas generales antes, cuando las convoque Pedro Sánchez.

Ese modo electoral se deja notar en el baile de candidatos que estamos conociendo para las principales ciudades y las diputaciones, se deja notar en el tipo de mensajes de todos los partidos y se deja notar en el ambiente político-empresarial a ocho meses de esas elecciones.

El modo electoral lo impregna todo, pero los medios tenemos la obligación de recordar los temas importantes de verdad, como hacíamos la semana pasada con la lucha contra la desinformación en esta era digital.

Hay temas nucleares para Euskadi que son más importantes que los vaivenes electorales. Seguimos necesitando un gran pacto industrial, un pacto por la educación pública o políticas públicas que arreglen el enorme problema de la vivienda

Hay temas nucleares para Euskadi que son más importantes que los vaivenes electorales. Seguimos necesitando un gran pacto industrial, un pacto por la educación pública o políticas públicas que arreglen el enorme problema de la vivienda.

Esperemos que en estos meses tan marcados por los comicios se hable de lo que verdaderamente preocupa y ocupa a la ciudadanía. De industria, de educación y de vivienda, sí, pero también del diálogo social entre patronal y sindicatos o de otras cuestiones relevantes para la sociedad vasca.

Resulta obligatorio, en este contexto, exigir a los partidos responsabilidad para que ofrezcan y pongan sobre la mesa propuestas relacionadas con lo que de verdad importa. Que se dejen independentismos, de banderas o de otras cuestiones que parecen casi anécdotas para entretenernos.

Queremos propuestas y mensajes para lo que de verdad importa. Muchas veces la sociedad va por delante de sus políticos.

Esa es la sensación que uno tiene cuando acude al Parlamento vasco o cuando escucha determinadas entrevistas: es una realidad que no es la misma que se respira en la taberna, en la puerta de la ikastola o en el partido de fútbol sala.

O, dicho de otra manera, la gente está a otra cosa. No me cansaré de pedirle a los políticos que se peguen a esos asuntos que importan a la gente. Y menos aún en estos meses tan electorales que tenemos por delante en Euskadi.