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Huele a fin de ciclo para el sanchismo, pero nada está escrito en política. Por eso las elecciones generales del 29 de noviembre son más que relevantes para el futuro de España. Y eso incluye a Euskadi, donde las claves de esta cita con las urnas son varias y variadas.

Durante su comparecencia de este lunes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dejó claro que vuelve a utilizar su estrategia resistente de "la derecha o yo", que le sirve para aunar voluntades y, de paso, erosionar a los partidos a su izquierda. Es la misma que le funcionó en 2023.

En nuestra comunidad se libra desde ya mismo una batalla electoral con tres partidos que cuentan con serias opciones de ganar los comicios: PNV, Bildu y PSE. Las dos formaciones nacionalistas son hegemónicas y lo son cada vez más en el Parlamento vasco, pero cuando se vota a nivel nacional, las cosas cambian.

El Partido Socialista ganó las generales de 2023 en Euskadi. Los socialistas vascos aspiran a volver a ser los más votados el 29N. Para ello, van a construir su campaña con la vivienda como tema prioritario -encuadrado en su "prioridad social"- y como garantes del muro frente a PP y Vox. Eneko Andueza ya apuntó en esa dirección este lunes.

PNV versus Bildu

La convocatoria de las generales aviva más, si cabe, la pugna que mantienen PNV y Bildu por ser la opción favorita de la ciudadanía vasca en las municipales y forales de 2027 y, sobre todo, en las autonómicas de 2028. Esa es la guerra larvada que lleva ya años sin freno.

Desde la coalición soberanista intentarán mantener sus buenos resultados de los últimos años. Arnaldo Otegi y los suyos consideran que este ciclo electoral es su gran ventana de oportunidad para convertirse en la formación hegemónica en Euskadi.

Para ello, ya han dejado cristalino que su principal promesa en estas elecciones es frenar a la derecha y la ultraderecha en el Congreso de los Diputados y "defender la nación vasca". Con su pactismo con el PSOE que, repiten, es "a cambio de nada" aunque no sea exactamente así.

En frente, los peneuvistas quieren, como ya ha dejado dicho Aitor Esteban, remarcar el mensaje de que en las generales también se disputa el futuro de Euskadi. Mensaje destinado a frenar la abstención o el cambio de bando de sus votantes habituales.

De los tres partidos con opciones, quizás los jeltzales sean los más perjudicados de este adelanto electoral, ya que entre sus votantes y simpatizantes abundan también quienes quieren a Sánchez fuera de la Moncloa.

O, dicho de otra manera, el mensaje de "frenar a la derecha" o "al bloque reaccionario" le funciona mejor a Bildu que al PNV.

Pello Otxandiano y Arnaldo Otegi en un mitin. Efe

Es una gran incógnita, por otro lado, saber cómo puede funcionar el Frente Amplio a la izquierda del PSE en Euskadi. Pero las encuestas y las sensaciones son más que negativas para este espacio menguante en tierras vascas.

Por último, PP y Vox, grandes favoritos a gobernar España tras el 29N, esperan que el efecto anti-Sánchez les haga crecer en Euskadi, con sus votantes más que movilizados en busca del cambio en Moncloa.

Sin trasferencias... ¿Autogobierno?

La decisión de Sánchez de adelantar las generales también afecta a la política vasca en sí misma. Y lo hace directa e inmediatamente al Gobierno de Imanol Pradales. Entre otras cosas porque las urnas cortan de raíz las posibilidades de la llegada de las transferencias pendientes que en su día acordaron PNV y PSOE.

Ya no hay tiempo material para que llegue la ansiada competencia de la gestión de la Seguridad Social, ni mucho menos para completar el Estatuto de Gernika.

Ese será uno de los ejes de la campaña de las generales en Euskadi. Se hablará mucho de autogobierno en las próximas semanas. Y quizás también los partidos hablarán el nuevo Estatuto para Euskadi que, igualmente, ahora queda en suspenso a la espera de lo que ocurra a nivel nacional.

Queda por desvelar si existe la famosa "agua en la piscina" en las negociaciones a tres de PNV, PSE y Bildu -que ahora se enfrentan por la victoria-. Ni esa negociación ultrasecreta es sencilla ni tampoco existe ya tiempo para cerrarla.

Más bien parece que ese asunto, el nuevo Estatuto o nuevo estatus -la diferencia no es poca cosa-, reconfigurará la política vasca frente a un hipotético gobierno de PP y Vox. Pero eso es aventurarse demasiado. Antes, toca el 29N.

La vivienda, obviamente, también será uno de los temas estrella de la campaña que viene. Por el arrastre del debate en toda España y porque, como siempre recordamos en este diario, esta es la principal preocupación de los vascos desde hace tiempo.

Pedro Sánchez / MARISCAL - EFE

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