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Euskadi es una tierra llena de encanto, donde cada pueblo guarda una historia única y un patrimonio cultural que no deja de sorprender. Desde villas medievales hasta puertos pesqueros con siglos de tradición, sus calles, plazas e iglesias reflejan el alma de una región que combina arte, historia y naturaleza. Recorrer estos rincones es descubrir la esencia de un territorio que ha sabido conservar su identidad mientras evoluciona con el tiempo.

En muchos pueblos es habitual encontrar rutas de murales y grafitis que embellecen sus calles con coloridas expresiones artísticas. Sin embargo, en Euskadi destaca especialmente una de estas rutas, donde las paredes se convierten en lienzos que narran la historia de la pesca y el papel fundamental de la mujer en este sector. Varios artistas internacionales han plasmado su talento en estas obras, rindiendo homenaje a la tradición marinera y al esfuerzo de las rederas, creando un museo al aire libre que conecta el arte con la memoria de la comunidad.

Ondarroa, un pueblo con alma marinera y artística

Este municipio refleja la esencia de la tradición portuaria vasca. Su economía ha girado en torno a la pesca durante generaciones, desde los marineros y pescadores que surcaban el mar en busca del mejor producto, hasta las mujeres rederas que confeccionaban las redes con destreza. La industria conservera también ha dejado una huella imborrable en su historia.

Ondarroa | Turismo Euskadi

Más allá de su vínculo con el mar, Ondarroa destaca por su casco antiguo, uno de los más pintorescos de Bizkaia, con calles estrechas y empinadas donde es posible degustar exquisitos productos del mar. Entre sus joyas arquitectónicas sobresale la Torre de Likona, una construcción del siglo XV ubicada en el corazón histórico de la localidad, según Turismo Euskadi.

La galería callejera de Ondarroa

Además, en este pequeño pueblo se encuentra una de las joyas más destacadas que ha surgió en 2022. En ese año, Ondarroa acordó con la artista Lian la creación de un mural que capturara la esencia del pueblo y generara identificación entre sus habitantes.

Djoels mural de Ondarroa

Desde que Lian inmortalizó las manos de una redera tejiendo una red en una de las fachadas, y ante el rotundo éxito tanto entre los habitantes como a nivel internacional, llegando a ser reconocido como el tercer mejor mural del mundo, surgió la iniciativa de expandir esta expresión artística a otros rincones de la villa con la colaboración de diversos artistas. El resultado es un espléndido legado artístico que se desvela al pasear por el pueblo. 

En esta maravillosa ruta de graffitis, destacan dos grandes obras que han sido nominadas a los Óscars de los graffitis, según ha avanzado National Geographic. Se trata de la pieza 'Sabotaje al Montaje', del autor Matías Mata, quien ha representado el Matriarcado del pueblo y el trabajo de las mujeres de este pueblo marinero, con los colores del País Vasco.

Y, por otro lado, con una sencilla obra 'Gabriel' de Djoels, que busca evocar emocionalmente la historia de un pueblo costero que luchó contra viento y marea por la actividad económica de la pesca. Este fenómeno, hoy conocido como Street Art Cities, colorea la ciudad con tonalidades vibrantes y arte, compartiendo así la historia y la identidad del pueblo a través de un recorrido por sus calles.