A escasos días de dar carpetazo al vigente curso escolar en Euskadi y con la EBAU ya superada, toca mirar al horizonte 2022-2023. Un curso que llegará con muchos cambios y con muchas cuentas pendientes: jornada continua, menús escolares, segregación, malos resultados académicos, profesores interinos y el eterno debate del euskera. Y todo ello con la incógnita de si se hará bajo el paraguas del nuevo pacto educativo. Las últimas palabras del consejero de Educación, Jokin Bildarratz apuntan a que no será así ya que, según ha apuntado, para el próximo otoño comenzará la tramitación de la nueva ley, por lo que entraría en vigor el curso 2023-24. Habrá que esperar otro curso más.

En este momento, el departamento trabaja en los "flecos" del articulado con el objetivo de que se corresponda con el pacto alcanzado el pasado mes de abril entre los socios del Ejecutivo, PNV y PSE con EH Bildu y Elkarrekin Podemos. Y es que el sistema educativo vasco aún tiene muchas asignaturas pendientes. Hace apenas unos días, sí que llegaban algunos movimientos tras el acuerdo entre el departamento y la mayoría sindical, Steilas, LAB, CCOO y UGT, en la mesa negociadora del personal funcionario docente, con algunas novedades interesantes para las aulas vascas: más inglés, más deporte y menos niños por clase. La primera vez en mucho tiempo que el debate no giraba en torno a otra cuestión que no fuera el euskera y se ponían otros temas sobre la mesa.

Una profesora imparte una clase en euskera en un colegio de Euskadi. / Irekia

Mejorar unos resultados académicos que se desploman

Una de esas asignaturas pendientes es, precisamente, el preocupante desplome de las notas de los estudiantes vascos. Los datos demuestran las carencias en esta materia. Después de tres años metidos en el cajón, el Gobierno vasco hacía públicos hace unos meses los resultados de la última evaluación diagnóstica realizada antes de la pandemia. Y no pueden ser más alarmantes: los alumnos vascos han obtenidos los peores resultados académicos en una década. Este estudio, que se realiza cada dos años desde 2009, mide las competencias básicas que son matemáticas, ciencia, lengua, euskera e inglés, entre el alumnado de cuarto de Primaria y segundo de la ESO de los centros públicos y concertado.

Una asignatura que preocupa especialmente a expertos y comunidad educativa es el inglés. Aterrizando concretamente sobre los resultados en esta lengua, se comprueba claramente que se desploman, tanto en la pública como en la concertada. El foco que lleva años apuntando al euskera, ha dejado apartado el debate de otras materias tan importantes como el inglés y la fórmula del bilingüismo. El reto ha estado en intentar que los estudiantes finalicen su recorrido escolar con, al menos, un nivel medio en la lengua vasca, y esto ha ido desterrando al inglés. Las caídas rondan los 10 u 11 puntos y, a pesar de ello, el informe solo hace alusión a una "ligera pérdida de competencias en esta lengua". En la red pública vasca, no se potencia el trilingüismo hasta el comienzo de Primaria, mientras que algunas concertadas, la enseñanza del inglés arranca desde infantil. De ahora en adelante, gracias a ese reciente acuerdo, este idioma se impartirá a los niños a partir de los 3 años, con incremento de profesorado para esta materia.

Un grupo de alumnos dentro de un aula de la escuela Secundaria. / EP

Buscar soluciones contra la segregación

El sindicato Steilas realizaba hace un par de meses un extensísimo estudio sobre la segregación escolar que se vive en Vitoria-Gasteiz. El documento dejaba la gran conclusión de que hay centros públicos en la capital alavesa en los que el porcentaje de población migrante llega en Secundaria hasta el 83,8% de la población. Con esto, Vitoria se 'coronaba' como la segunda ciudad española con mayor índice de segregación escolar, solo superada por Madrid. Un secreto a voces que le saca los colores al sistema educativo vasco. Jose Angel Masa, uno de los profesores que participaba en la elaboración de este documento, aseguraba a este periódico que "no hay voluntad desde la administración educativa de eliminar la segregación". Por ello, exigía que se abordara la situación como un problema real que afecta no solo a los jóvenes estudiantes, sino a todo el conjunto de la sociedad y que se tomen medidas ya.

A juicio del sindicato Steilas, el origen de esta segregación está en la escuela concertada que disfruta de “unos privilegios” como las cuotas que “se prohibieron hace cuarenta años” y con las que se debería acabar. Este sindicato insiste en que “en países con una escuela pública fuerte apenas existe la segregación escolar. Sin embargo, en países con amplia implantación del modelo privado-concertado los índices de segregación se disparan”. Este punto ha sido clave dentro del pacto educativo y finalmente, tras el acuerdo del Gobierno con Bildu y Podemos, el documento plantea medidas contra la segregación: por razones de origen, nivel económico y sexos. Este último es el único criterio realmente tangible y, por ello, la nueva ley- que renovara la financiación de la concertada- sí excluye a los colegios del Opus Dei.

Una profesora imparte clase en un aula. / EP

¿Qué va a pasar con la jornada contínua?

La última polémica ha girado en torno al horario de clase. Es un debate que lleva años enfrentando al departamento y a más de 80 institutos públicos vascos. Todo a raíz del programa 'Hauspoa' (ahora Hedatze) que se puso en marcha para poder dar actividades extraescolares y clases de refuerzo por las tardes a los alumnos con malas calificaciones o que quieran mejorarlas. Finalmente, 74 institutos mantendrán a partir de septiembre un horario continuo durante al menos dos años. Esto ha despertado el enfado de los centros que han quedado fuera del programa, ocho de los 82 que habían pedido seguir en el programa. Tres de ellos, en Vitoria, se han movilidad para que esta jornada se mantenga y el debate ha despegado hasta llegar a la concertada.

Por primera vez, el Ejecutivo ha abierto el programa 'Hedatze' a la concertada. El propio consejero Bildarratz ha confirmado que su departamento ha abierto esta posibilidad, aunque no es seguro que vayan a disponer de tiempo para incorporarse el próximo curso. "Es el mismo concepto, trabajarían en la continua siempre y cuando también tengan un espacio para el ámbito no curricular y poder atender a toda la diversidad del alumnado en cada uno de los centros para el curso que viene", ha manifestado. Ahora, los centros concertados que quieran mantener este horario tendrán que someterlo a votación entre el Consejo Escolar y también las familias del alumnado de ESO. Si la votación no saliera adelante -se necesita un apoyo mínimo del 50%- se recuperaría la jornada partida con lo que eso supondría: modificar horarios lectivos, del profesorado y demás personal de los centros y también ajustes en las extraescolares de los alumnos.

Alumnos comiendo en un comedor escolar. / EP

Los comedores y la oferta de menús

La alimentación en el periodo lectivo es otra de las preocupaciones de las familias vascas. Y es que cada vez son más las familias que reclaman menús veganos en los colegios. Jokin Bildarratz, presentaba en noviembre del pasado año las nuevas condiciones para los 336 comedores de los centros públicos que reciben menús transportados desde empresas de catering, y desde ahora, tendrán que ofrecer dos menús vegetarianos y uno sin cerdo. De esta manera, la oferta quedaría así: menú basal o general, menú no cerdo, menú ovolactovegetariano, menú ovolactovegetariano con pescado y dietas para necesidades nutricionales especiales (intolerancias, alergias y dietas para patologías con tratamiento dietético específico).  El propio Ejecutivo asegura que dando respuesta a las solicitudes de disminución de consumo de proteína animal se ha aumentado la opción del consumo de alimentos ricos en proteína vegetal como las legumbres y se ha reducido y prácticamente eliminado la presencia de precocinados.

El Consejo de Gobierno tiene aprobado un presupuesto de 206,2 millones para la contratación del servicio de elaboración, transporte y entrega de comidas preparadas para el funcionamiento de los comedores de gestión directa del Departamento de Educación, en 336 comedores de centros públicos, 60 en Álava, 166 en Bizkaia y 110 en Gipuzkoa). De esta manera, salían a concurso un total de 20 lotes para prestar servicio a la totalidad de esos comedores que sirven a diario cerca de 50.000 menús. La duración de estos contratos será de 30 meses (sin contar los meses de julio y agosto), con posibilidad de prórroga.

Una profesora dando clase a un alumno / EP

El futuro de los profesores interinos y el euskera

Todo esto con la gran incógnita de qué pasará con el futuro de tantos profesores en la escuela vasca que carecen de perfil lingüístico. Y es que en la nueva OPE educativa no habrá plaza sin euskera. El consejero ha detallado que las plazas que no tienen asignado el PL2 de euskera, nivel que acredita al profesorado para impartir clases en esta lengua, no van a formar parte de la convocatoria de la OPE en Educación anunciada para este año. Esto ha despertado el temor de cientos de profesores que carecen de esta competencia y que, por tanto, no podrán acceder a una plaza.

Pero, ¿Y qué va a pasar con los interinos?. Bildarratza ha asegurado que el departamento "tendrá en cuenta" la situación del personal funcionario de carrera y laboral fijo que no ha conseguido acreditar dicho perfil. Y pensando en el futuro de estas personas, apunta a que pasen a realizar tareas "ajenas a la docencia" en comedores o actividades extraescolares hasta la jubilación. O, como otra posibilidad, que se queden para "cubrir necesidades temporales de plazas" con perfil 0 o 1, aunque ha advertido de que estos puestos van a ir reduciéndose curso a curso "y no pueden considerarse estructurales  ni objeto de cobertura reglamentaria con carácter definitivo". De esta manera, podría darse el caso de que un profesor de Historia, con años y años de experiencia dando clase, ahora tenga que pasar a ayudar en el comedor o a impartir solo en horario extraescolar.



La OPE anunciada por Educación para este año consta de más de 6.300 plazas en diferentes ofertas públicas de empleo (OPE), de las que 4.357 serán para docentes: 1.798 en la modalidad de concurso de méritos, 747 a través de un concurso oposición no eliminatorio y las 1.812 restantes a través de una oposición ordinaria.