Arguiñano, durante la presentación de un libro.
Arguiñano (77 años), chef, sobre su padre exigente y dura infancia: "Me tiraba la nota y me decía 'tú eres bobo, nunca serás nada'"
Según admitió el chef en el año 2017 para el programa de entrevistas catalán, Fora de sèrie, su padre no creía en él.
Más información: El bonito rincón vasco donde más ha crecido la población en Euskadi: casi 700 vecinos nuevos y el centro más importante de Bizkaia.
Aunque parezca mentira, detrás de su sonrisa y su humor se esconde un pasado triste. Lo camufla bien, por eso casi nadie sabe sobre su vida, pero Karlos Arguiñano ha tenido que enfrentarse desde muy pequeño no solo a la enfermedad de su madre, la polio, sino a un padre exigente.
Un padre que, según admitió el chef más famoso del panorama televisivo español en 2017 para el programa de entrevistas catalán, Fora de sèrie, no creía en él. El vasco conversó en aquel entonces con la periodista Glòria Serra sobre su trayectoria.
Un pasado difícil
Arguiñano habló de su infancia y de un tema que no suele sacar: el trato con su padre. En la conversación, el vasco explicó que su padre tenía una idea de su futuro y Serra se lo recordó: "Tu padre te empujaba tanto, venga a estudiar, que creo que quería que fueras arquitecto".
El chef lo confirmó: "Sí, mi padre sí que estaba equivocado". Desde ese momento, Arguiñano habló sobre la presión que le llegó a generar esa expectativa por sus notas, ya que, según él, había asignaturas que se le atascaban en la escuela. Algo que su padre no toleraba. "Yo entonces le parecía tonto porque sacaba un uno y medio en matemáticas y entonces para él fue un desastre".
"Él que era taxista, me dijo que sea arquitecto, un uno y medio en matemáticas y arquitecto...", añadió dejando claro lo absurdas que le parecían las expectativas de su padre, así como su comportamiento cuando sacaba una nota baja: "Me tiraba el boletín a la cara".
Los boletines, en su caso, eran semanales y confirmó que acumulaba suspensos. "Traíamos todas las semanas las notas con seis, siete suspensos", detalló. A continuación explicó cómo era la reacción de su padre paso a paso: "Me tiraba la nota, el boletín, no me firmaba, me decía 'tú eres bobo'".
Una dinámica familiar que no solo le generó presión mientras crecía, sino que le generó inseguridad o sensación de fracaso. "Yo he hecho un desastre, yo tengo que hacer algo, tengo que hacer algo", apuntó mientras expresaba que tuvo la urgencia de hacer algo con su vida.
Sin embargo, esas no fueron las frases que le marcaron. Hay una que se le ha quedado para toda la vida: "Tú nunca serás nada, tú nunca serás nada". Hasta Serra se sorprendió con aquella frase y no dudó en reaccionar: "Uy, qué duro, Carlos, que te diga eso un padre".
Si algo le ha quedado claro a Arguiñano es que eso le sirvió para no repetirlo con sus hijos, ya adultos todos. La anécdota que contó fue la de su hijo Zigor, que un día llegó a casa asustado con 11 o 12 años y con un boletín lleno de suspensos bajo el brazo. "Las miré [las notas], le di la mano y le dije: 'te debo una cena, tu padre los récords los celebra todos", aseveró positivo.