El actor Karra Elejalde.

El actor Karra Elejalde. @planosubjetivoproductora vía Instagram

Sociedad

Karra Elejalde, 65 años: "De mi infancia recuerdo que yo era un niño terrible, me daban dos bofetadas y me mandaban a dar vueltas"

Detrás de toda su energía y cercanía, se esconde una vida marcada por situaciones complejas.

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Karra (Carlos) Elejalde (1960, Vitoria-Gasteiz) entiende la vida desde la actuación y las cosas bellas. El actor, que ha creado una carrera fundamental en el cine español gracias a su versatilidad y expresividad únicas, ha intentado buscar constantemente aquellos proyectos con alma que le suman. Motivo por lo que en cada papel muestra una gran pasión y profundidad.

Pero, detrás de toda su energía y cercanía, se esconde una vida marcada por situaciones complejas. Camino de luces y sombras que tuvo que recorrer a una temprana edad.

Cuando recuerda su infancia en Vitoria-Gasteiz en la década de los 60, no duda en comentarlo para el medio The Objetive. Elejalde creció como un niño incapaz de estarse quieto, con la cabeza en sus mundos, y que cabreaba a sus progenitores y profesores.

La infancia de Karra

"Yo era un niño terrible, hiperactivo y muy pesado", describe para el medio. "Si hubiera nacido hoy, me habrían medicado hasta las cejas. En mi época, me daban dos bofetadas y me mandaban a dar vueltas a la manzana para que me cansara".

El actor se crió en una familia obrera, donde la humildad y la ternura, pero también las malas pasadas, eran lo habitual. Elejalde no se consideraba un estudiante de 10, porque se aburría en clase, como detalla y recoge The Objetive. "Fui un pésimo estudiante. No me interesaba nada de lo que me contaban en el colegio. Yo quería pintar, quería moverme, quería hacer cosas con las manos. Por eso terminé estudiando FP de Delineación; era lo único que me permitía dibujar", relató para otra entrevista.

Por ello, su mente se enfocaba en la imaginación, por lo que el dibujo y la pintura fueron los que le acompañaron en un principio antes de adentrarse en el mundo de la actuación. Karra, sobre todo, se nutría de lo que observaba en las calles de la capital vasca. También a través de la cocina de su madre.

"Mi madre cocinaba como los ángeles. Yo me crié entre fogones y por eso hoy soy un cocinillas. Para mí, la infancia huele a los guisos de mi madre y al humo de las sociedades gastronómicas de Vitoria".

El actor, antes de ejercer como tal, trabajó seis años como montador eléctrico en Montajes Eléctricos Loyola. Durante el servicio militar, conoció al actor Toño Sampedro, que le invitó a sumarse a su grupo teatral en la capital vasca, La Farándula. Sin embargo, nunca se planteó serlo antes de la invitación de su amigo, ya que tenía como aspiraciones la de ser cura o pelotari.

Una vez dentro del mundo, participó en los grupos vascos Ttipi-Ttapa, Hordago y Klacatrak. Además, fue guionista y director. En la década de los 90, su figura se convirtió en una de las más populares entre los cineastas vascos.

Estuvo trabajando con Juanma Bajo Ulloa en Alas de Mariposa y La madre muerta, aunque Airbag le dio mucha fama al interpretar a Juantxo. Asimismo, se volvió un imprescindible de Álex de la Iglesia al participar en Acción Mutante. Su carrera se consolidó como exitosa al recibir dos premios Goya a mejor actor de reparto en Ocho apellidos vascos y También la lluvia.

En los últimos años ha adoptado el papel de Miguel de Unamuno en Mientras dure la guerra (2019) de Alejandro Amenábar. También ha dirigido y escrito sus películas, como Año mariano y Torapia; y escrito letras para grupos de rock vasco, como Hertzainak.