Las empresas vascas necesitan obras en las infraestructuras.

Las empresas vascas necesitan obras en las infraestructuras. Sergei Starostin (Pexels)

Empresas GRANDES INFRAESTRUCTURAS DE EUSKADI

Tras el atracón de arraigo, en 2026 las empresas vascas necesitan infraestructuras

El año que termina ha estado marcado por las operaciones de arraigo y por los aranceles, pero en 2026 toca un cambio

Más información: Talgo, BBK y Guggenheim: tiempos de cambio en Euskadi (y en el PNV)

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Es el momento de actuar. En Euskadi existen demasiadas grandes infraestructuras pendientes. Y todas las administraciones, desde el propio Gobierno vasco hasta el central pasando por las diputaciones, deben ponerse manos a la obra. También los medios como este periódico. 

Mediante una serie de informaciones detalladas, Crónica Vasca analiza y explica desde hoy mismo cuáles son las grandes infraestructuras pendientes en nuestra comunidad. No son pocas ni son pequeñas. 

Se trata de unas infraestructuras que indudablemente necesitan tanto el tejido empresarial como la ciudadanía para seguir avanzando. Para que, en suma, la economía vasca siga sólida y puede mejorar en estos momentos de incertidumbre global.

Algunas de ellas se esperan desde hace demasiado tiempo, otras están con los cimientos en ciernes y algunas aún adolecen de la falta de un impulso político que se antoja vital. Hablamos de un conjunto de obras tan variopintas como urgentes en Euskadi. 

Desde el punto de vista de las empresas -otro día analizaremos otros prismas importantes como la política o la igualdad-, puede decirse que 2025 ha sido el año del arraigo. Por utilizar un término acorde a las fechas en que estamos, hemos vivido un auténtico atracón de arraigo. 

Las operaciones de Talgo, Uvesco e Ibermática, en particular, y el concepto del arraigo empresarial vasco, en general, han copado los titulares durante todo el año. Y hasta casi el último suspiro, literalmente.

Han sido casi un monotema, sólo superado en algunos momentos por los problemas derivados de los aranceles del inefable Donald Trump y, por consiguiente, la perenne crisis de la automoción.

Seguiremos hablando de todo ello, por supuesto, entre otras cosas porque no está claro que todas las operaciones de arraigo sean buenas en sí mismas, además de que es nuestro trabajo fiscalizarlas para que el interés que se vende como general no se convierta en particular. 

No obstante, creo que en el 2026 que hoy mismo comienza toca digerir tanto arraigo y empezar a degustar las infraestructuras que aquí vamos a ir explicando.