Fernando Valldeperes, CEO de Delta Power

Fernando Valldeperes, CEO de Delta Power CV

Empresas ENTREVISTA

Delta Power traslada su filial desde Madrid a Euskadi como parte de su plan de apuesta por la comunidad

Ferosca Wind, filial de Delta Power, ha sido trasladada a Euskadi como muestra de la apuesta de la compañía por la comunidad

Más de 200 empresas esperan ampliar el negocio por el tirón renovable y del hidrógeno en Euskadi

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Las dificultades que se están encontrando los diferentes promotores energéticos a la hora de ubicar en Euskadi sus parques eólicos y solares, principalmente por los diferentes criterios entre territorios a la hora de evaluarlos, está marcando el curso del despliegue renovable vasco.

A pesar de estos obstáculos, algunas compañías continúan apostando por Euskadi como un foco de posibilidades a largo plazo. Es el caso de Delta Power, que recientemente trasladaba su filial a Álava como muestra de su apuesta por el despliegue renovable en el territorio.

Su CEO, Fernando Valldeperes, recibe a Crónica Vasca y detalla cómo se va a materializar esta apuesta.

Recientemente, y en especial a raíz de los últimos rechazos por parte del Ejecutivo vasco, se ha hablado de las diferencias entre comunidades a la hora de ejecutar este tipo de proyectos renovables… ¿Es tan evidente?
La diferencia entre comunidades a la hora de arrancar un proyecto es muy grande. En muchas CCAA, aunque la respuesta inicial no sea un “sí”, suele haber recepción institucional y diálogo técnico temprano. Para mí ese diálogo es clave si queremos garantizar que la transición energética sea ordenada y con rigor ambiental.

Donde históricamente se ha desplegado más eólica en España es, sobre todo, Castilla y León, Aragón, Castilla-La Mancha y Galicia. Son territorios que, con sus matices, han tenido una combinación más favorable de recurso, disponibilidad de suelo, capacidad de evacuación y, sobre todo, marcos de tramitación más predecibles. No significa que el desarrollo sea “fácil” -hay exigencia ambiental y social igual-, sin embargo, la experiencia administrativa acumulada y una cultura de diálogo técnico contribuyen a aterrizar los proyectos y permiten resolver condicionantes sin bloquearlos de salida.

¿Y en Euskadi?
En Euskadi, hay una paradoja que conviene decir con respeto: la comunidad cuenta con una cadena industrial eólica muy potente y un peso relevante en empleo del sector, pero históricamente ha tenido muy poca eólica instalada. En 2024 se hablaba de 153 MW (y el propio impulso del parque de Oyon de 40 MW se presenta como un +26% sobre la potencia existente). A la vez, hay estimaciones del sector que sitúan Euskadi como segunda comunidad en empleo eólico (en torno a 3.000 empleos directos). Si lo comparas con regiones que han desplegado mucho más, la distancia es enorme: por ejemplo, Aragón estaba en 5.659 MW de potencia eólica instalada a cierre de 2024 según datos de Red Eléctrica, es decir, 35 veces la potencia de Euskadi.
Zonas seleccionadas para la implantación de proyectos eólicos según el borrador del PTS

Zonas seleccionadas para la implantación de proyectos eólicos según el borrador del PTS Gobierno vasco

¿Y esto está impactando a la hora de que los promotores sopesen proyectar aquí sus parques eólicos?
Mi conclusión no es “Euskadi no”, al contrario: es que Euskadi necesita un modelo donde el promotor que viene con iniciativa encuentre criterios claros, coherencia entre administraciones y un canal de contraste técnico. No para garantizar una autorización automática, sino para proporcionar seguridad jurídica, proporcionalidad y proyectos mejor diseñados desde el minuto uno.
Así pues, su apuesta por Euskadi es evidente… ¿Por qué?
Apostamos por Euskadi por tres razones. Primero, porque hay una necesidad real: Euskadi necesita más generación renovable para sostener su competitividad industrial y cumplir objetivos climáticos sin depender tanto de importaciones de energía. Segundo, porque es un territorio con un ecosistema energético e industrial muy potente, y eso permite desarrollar proyectos con un nivel técnico alto y con cadenas de valor locales. Y tercero, porque nosotros ya hemos invertido mucho en entender el territorio: sus usos, sus sensibilidades y también “cómo se hacen las cosas” aquí. Esa curva de aprendizaje es enorme, y creemos que, una vez recorrida, podemos aportar proyectos mejor diseñados y con más capacidad de integración ambiental y social.

Queremos abrir la puerta a fórmulas de inversión participativa -incluido, cuando sea viable, un modelo cooperativo- para que los ciudadanos puedan involucrarse, sentirse parte del proyecto y hacerlo suyo

Tanto es así que desde Delta Power han dado un paso adelante…
Sí, y no es solo un trámite: ya hemos trasladado la filial y estamos domiciliados en Euskadi como parte de nuestra apuesta a largo plazo. Queremos generar empleo y actividad económica local, aportar inversión, impulsar beneficios ambientales reales con proyectos bien diseñados e integrados, y también contribuir socialmente en el territorio. Y, por supuesto, asumir nuestra parte: colaborar con la Administración y con el tejido local y aportar vía impuestos, que no son pocos.
Esta apuesta, ¿incluye algún otro plan?

Nuestro objetivo es avanzar en Euskadi de manera concreta y participativa. Por un lado, nos gustaría que este plan se construya también con la ciudadanía. Queremos abrir la puerta a fórmulas de inversión participativa -incluido, cuando sea viable, un modelo cooperativo- para que los ciudadanos puedan involucrarse, sentirse parte del proyecto y hacerlo suyo. Creemos que esa participación real es la clave para una integración total y sostenible en el territorio.

¿Algún otro proyecto en mente?

Estamos trabajando en un plan estratégico en fotovoltaica con almacenamiento (BESS), diseñado para aportar valor real al sistema: mejorar la firmeza de la red, gestionar picos de demanda, ofrecer capacidad de arbitraje y apoyar la integración de la energía renovable con la demanda industrial local. Y para hacerlo bien, queremos construirlo sobre criterios técnicos sólidos y con colaboración directa del ecosistema local: estamos escuchando con gusto a socios locales, financieros e industriales que conozcan el terreno y compartan una visión de largo plazo. Por eso hacemos un llamamiento a que nos acompañen en este proceso; cuantos más se sumen, mayor será el impacto positivo para la comunidad y para Euskadi, porque el reto -y la oportunidad- es de país.