Los principales protagonistas de las distintas cuadrillas o grupos de inversores para Talgo, Ibermática y Uvesco / CV
La cuadrilla vasca quiere otra ronda: así son los mecenas del arraigo de Pradales
Pese a las dudas en torno a la compra de Ibermática y el incierto futuro de Talgo, el Gobierno vasco logra reunir a un grupo con vocación de continuidad con ahorros y potencial para acometer nuevas operaciones
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Cuando más en cuestión estaba su capacidad para liderar la estrategia industrial vasca, Mikel Jauregi puso sobre el tapete el que puede ser uno de los grandes aciertos políticos del Gobierno de Imanol Pradales.
Sabedor de que tenía ya las cartas ganadoras en Talgo, Uvesco e Ibermática, el consejero empezó a referirse con recurrencia a los grupos de inversores vascos como cuadrillas y el término ha calado en círculos empresariales, económicos y mediáticos.
La cuadrilla tiene ese componente nostálgico, sobre todo fuera de Euskadi, para quienes siguieron las andanzas de Antxon, Joxepo y compañía en Vaya Semanita y, a la vez, da un toque desenfadado a algo tan de traje y corbata como es la inversión industrial y el arraigo de empresas.
Una rápida búsqueda en Google de los últimos titulares en medios nacionales referentes a las tres grandes operaciones corporativas en Euskadi de final de 2025 dan cuenta de que el consejero ha dado en la diana.
La sensación además es que hay cierta vocación de permanencia. Hay dinero para seguir de compras aunque en este caso no hay un 'bote' común para todos. Kutxabank, BBK y Gobierno vasco a través de Indartuz y Finkatuz, ambas bajo el paraguas del área de Hacienda de Noël d'Anjou, se posicionan como grandes tractores y no ocultan su intención de ir a por más.
Mikel Jauregi, Antón Arriola y José Antonio Jainaga hablan con Pello Rodríguez Zabaleta, (i) y Emiliano López Atxurra.
Una cuadrilla de hombres
¿Cómo son estas primeras cuadrillas de inversión? Dos consideraciones previas. Solo la de Talgo, si se tiene en cuenta el papel indirecto de las diputaciones en Ekarpen, puede considerarse mixta.
La abrumadora mayoría de los agentes de inversión que arropan al Gobierno vasco tienen como máximo responsable a un hombre, a excepción de las dos diputaciones de Bizkaia y Álava.
Además, no puede obviarse una cierta cojera en el lado de Gipuzkoa por la ausencia de Kutxa con ese plante tan sonado a la compra de Ayesa IT y su no menos significativa ausencia de forma directa (sí participa a través de Kutxabank) en el consorcio de Uvesco. En todo caso, entre los que sí están hay un buen puñado de socios guipuzcoanos.
Ángel Jareño, a la izquierda, junto al presidente de Uvesco José Ramón Fernández de Barrena
Nuevo tiempo para Kutxabank
Kutxabank y su principal accionista, BBK, son la pieza central de todo el nuevo ecosistema de arraigo. El banco de Antón Arriola no se pierde una porque para ello diseñó esa nueva sociedad de inversión, Indar, que permitiera poner fin a la política de desinversiones.
Indar tiene un papel protagonista en la compra de Uvesco, también replicó el esfuerzo inicial de 100 millones de BBK para recuperar el control de Ibermática y, aunque Kutxabank se quedó al margen del consorcio principal de Talgo, sí participa de forma indirecta en el préstamo para dar aire al fabricante de trenes a través de Ekarpen.
Esta sociedad tuvo de hecho que acometer una ampliación de capital para arrimar el hombro en Talgo con un esfuerzo conjunto de 75 millones de euros de los que unos 30 son de Kutxabank.
Un tren de Talgo / Talgo
La cuadrilla de Jainaga
La operación Talgo ha sido la más costosa y la cuadrilla de José Antonio Jainaga, alma mater de la aventura, es también la más numerosa.
Por un lado está BBK, en plena transición tras la salida de Xabier Sagredo. Unai Rementeria, ex diputado general de Bizkaia, recoge una cartera de participadas muy diversa a la que se suman Ibermática y Talgo.
El nuevo presidente de la fundación bancaria deberá por un lado decidir si da continuidad a la ambiciosa línea de inversiones empresariales de Sagredo y velar, además, por que el dinero invertido en estas dos compañías repercuta en alguna medida en el tejido económico vizcaíno.
Unai Rementeria y Xabier Sagredo en una foto de archivo.
En cuanto a Vital, la antigua caja alavesa siempre vio con buenos ojos la operación Talgo y, aunque de forma más modesta que BBK, ha contribuido a su retorno a Álava. La entidad que dirige Jon Urresti tiene intención de participar en nuevas inversiones de este tipo y no está descartado que pueda sumarse a la de Ayesa, aunque es evidente que el portazo de Kutxa sitúa el debate interno en otro nivel.
Completan el abanico de socios en Talgo los minoritarios de Ekarpen junto a Kutxabank y Lakua, que son las tres diputaciones (suman el 13% aunque con un reparto proporcional al tamaño de cada provincia) y la Corporación Mondragon, con algo más del 7%.
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A esa presencia en el frente del arraigo de la Diputación de Gipuzkoa y del consorcio cooperativo de Pello Rodríguez en Ekarpen hay que sumar la posición de la fundación Kutxa como segundo accionista de Kutxabank y por tanto invitada indirecta en Uvesco e Ibermática.
Además está la operación guipuzcoana por excelencia, la de Uvesco, en la que sobresale el papel del directivo de San Sebastián Ángel Jareño y dos vehículos de inversión domiciliados en la capital donostiarra que entraron en el grupo de distribución en 2022.
Josep Maria Echarri, de Inveready
Son Inveready, del catalán Josep Maria Echarri, y la fundación Artizarra que preside ahora Jon de Lapatza, con el foco de empresas objetivo en Euskadi y Navarra. Artizarra opera sus inversiones en empresas de cierto tamaño a través de Stellum Capital, con Pablo Echart al frente de la gestora y respaldo económico del Gobierno vasco.
En cuanto a la firma para adquirir la división tecnológica de Ayesa, que principalmente se corresponde con la antigua Ibermática, hay que destacar el papel junto a la parte pública y bancaria de Teknei, con el jeltzale Joseba Lekube al frente. Aunque su aportación en millones es mínima, se supone que aporta al nuevo abanico de socios conocimiento y gestión para una nueva andadura de la firma informática de nuevo con el centro de decisión en Euskadi.