Vista de la sede de la empresa Tubos Reunidos en Amurrio / Europa Press

Vista de la sede de la empresa Tubos Reunidos en Amurrio / Europa Press

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La crisis del Valle de Ayala deja a otros 900 trabajadores en máxima incertidumbre

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Si el anuncio de la activación del ERE en Tubos Reunidos ya provocó un seísmo en el Valle de Ayala, la entrada de la firma alavesa en concurso de acreedores, confirmada este lunes, ha sacudido por completo a este enclave que suma una población de entorno a 35.000 habitantes.

De sucederse los peores escenarios posibles, que la firma vasca no encontrase ningún inversor interesado dada la deuda superior a 260 millones de euros que arrastra, los 900 trabajadores de la planta de Amurrio verían como esta bajaría la persiana poniéndo así fin a un proyecto histórico y evidenciado la compleja situación que atraviesa la comarca.

La desindustrialización del enclave comenzó con Glavista, Vicalde o Lipmesa y aparentemente culminaba hace un año con el apagado del horno y posterior cierre de la histórica Guardian, y el consecuente despido de los 171 empleados que formaban parte de la plantilla.

Sin embargo, en septiembre del año pasado, volvían a sonar todas las alarmas, después de que el grupo Garnica, propietario de Maderas de Llodio, plantease un ERE con 35 despidos en la planta alavesa.

A este le seguía solo seis meses después el ERE planteado por Tubos Reunidos, que se cerró con 240 despidos y que ahora queda suspendido, precisamente después de que este lunes la firma alavesa se declarase en concurso de acreedores y abriese así la puerta la posibilidad de despido de 1.300 trabajadores, 900 de ellos de la planta de Amurrio.

Con todo este contexto, en solo tres años, estos cierres -de que fuese así en Tubos Reunidos- provocarían el despido de más de 1.300 empleados en el Valle de Ayala: 244 de Glavista, 170 de Guardian y 900 de Tubos Reunidos.

Trabajadores de la plantilla de Tubos Reunidos

Trabajadores de la plantilla de Tubos Reunidos Europa Press

Vidrala mantiene sus resultados positivos

A todo esto hay que sumarle la compleja situación de otra de las grandes joyas del valle de Ayala, Tubacex, especialmente perjudicada por los aranceles de Trump y el conflicto en Oriente Medio.

Así se vió reflejado en los reusltados del ejercicio 2025, en los que además desde la firma alavesa ya avisaban que en el arranque de 2026 continúa la tendencia a la contracción del beneficio. Tanto es así que la cúpula de la tubera ya ha puesto sobre la mesa la adopción de medidas para ajustar la producción a la demanda actual del mercado.

Por el lado contrario, registrando resultados positivos y adoptando una dinámica de crecimiento está Vidrala, que recientemente presentaba los resultados correspondientes al primer trimestre de este año.

A pesar de que en los resultados del ejercicio 2025, el fabricante de envases de vidrio redujo su beneficio por "la debilidad de la demanda y la intensa competencia", este era invertido y en los tres primeros meses del año conseguía un incremento del beneficio del 13% en el primer trimestre, hasta casi 54 millones de euros.

Impulso que además le permitía prever un incremento del beneficio este ejercicio del 5%, con una evolución de la demanda "estable" en los principales mercados: Europa, Reino Unido y Latinoamérica.

Cabe recordar que actualmente la comarca tiene activo un Plan de revitalización en marcha, tejido entre sector público y privado, sobre el cual ya se han invertido más de 30 millones, con el fin de evitar el cierre de más compañías y de impulsar la implantación de otras nuevas.