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El lenguado venció al salmón. Para el nuevo uso de la vieja central nuclear de Lemoiz, el Gobierno vasco tuvo que elegir entre los proyectos acuícolas de dos empresas. La ganadora apostaba, como es sabido, por la cría de lenguado 'made in Euskadi', según expresó el propio lehendakari, Imanol Pradales.

La compañía perdedora, en cambio, pretendía usar la central nonata para criar salmones. El Ejecutivo autonómico explica con detalle cómo se tomó esa decisión en una respuesta por escrito a una pregunta presentada por el parlamentario del PP Álvaro Gotxi. La respuesta está firmada por el consejero de Industria, Mikel Jauregi.

El lehendakari, Imanol Pradales, presenta el proyecto Basordas para la central de Lemóniz. Irekia

Salmón versus lenguado

En un primer momento, el Departamento de Desarrollo Económico, Sostenibilidad y Medio Ambiente encargó a la sociedad pública Azti "evaluar el interés de posibles inversores para proyectos acuícolas en las antiguas instalaciones de la central nuclear, una vez determinada por ésta la viabilidad como polo acuícola de estas instalaciones".

De las empresas inicialmente interesadas, "dos decidieron avanzar en el proceso y realizaron inversiones significativas orientadas a desarrollar proyectos completos, tanto desde el punto de vista de la ingeniería como del negocio". Se trata de la empresa española Sea Eight/Aquacría Basordas y la empresa noruega Haugland.

La evaluación definitiva sobre las ofertas correspondió finalmente a la citada Azti y a Sprilur -dependiente del Departamento de Industria y recientemente renombrada como Azpilur-.

La compañía noruega presentó un plan invertir 350 millones de euros y generar 250 puestos de trabajo para criar salmón de forma industrial. Su plan consistía en demoler las instalaciones de la central y crear una nueva planta sobre sus ruinas.

Por el contrario, la compañía española proponía una inversión de 54 millones de euros y la creación de 190 empleos para la cría de lenguado. Para ello, aprovecharía parcialmente las instalaciones de la vieja central.

Imagen de la central de Lemoiz. Irekia

A la hora de evaluar ambas ofertas, se tuvieron en cuenta tres criterios: el "Proyecto acuícola (40 puntos)", el "Impacto económico y social (30 puntos)" y la "Compatibilidad territorial (30 puntos)".

En los dos primeros medidores se impuso la empresa noruega, pero en el tercero los técnicos valoraron mucho más a la compañía española. En el cómputo general, Sea Eight/Aquacría Basordas obtuvo 76,01 puntos y Haugland se quedó en 64,82 puntos.

Así, el viceconsejero de Pesca, Puertos y Litoral del Gobierno vasco, Leandro Azcue, resolvió el 25 de marzo proponer la selección de la empresa española. Al día siguiente, el consejo de Azpilur adjudicó a Sea Eight/Aquacría Basordas la realización de su proyecto en Lemoiz.

Como ya se ha dicho, este proyecto fue presentado a finales de abril por el propio lehendakari junto a los representantes de la empresa.

Cabos sueltos

La obra está en marcha, pero quedan cabos sueltos. Todavía no existe ningún convenio firmado entre la empresa adjudicataria y el Gobierno vasco, según la respuesta parlamentaria. Sí se conoce el montante total de la inversión, 170 millones de euros, pero no se sabe cuánto aportará cada socio en este proyecto.

En la respuesta al parlamentario del PP, Jauregi explica que "la inversión global del proyecto se estima en unos 170 millones de euros, determinándose el importe de la inversión con mayor exactitud, una vez se redacten y aprueben los proyectos de demolición, urbanización, edificación y de actividad".

Y expone que "la participación por cada socio, se acordará una vez se conozca la inversión global definitiva, de conformidad a lo expuesto con anterioridad, si bien el Gobierno ha alcanzado un preacuerdo, en virtud del cual asumirá la parte de obra civil necesaria y la toma de participación en la sociedad que se cree al efecto".

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