Un pollo asado con limón. iStock
Marruecos da una lección a España: el auténtico pollo no lleva salsas espesas, el secreto está en el limón encurtido y las especias
Un plato lleno de aroma y de matices que demuestra cómo un ingrediente frecuentemente usado puede transformarse según la tradición del país.
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El pollo es uno de los ingredientes más versátiles de la gastronomía. En España se elabora de maneras muy diferentes: guisado con un poco de tomate, a la pepitoria o al ajillo, entre otros.
Mientras, en otros países como Marruecos, por ejemplo, este plato adopta formas diferentes. El secreto está en priorizar el alimento y en no usar salsas tan espesas, motivo por el que el pollo se cocina con especias como el jergibre, la cúrcuma o el azafrán.
¿El resultado? Un plato lleno de aroma y de matices que demuestra cómo un ingrediente frecuentemente usado puede transformarse según la tradición del país. Una de las versiones más conocidas es el pollo al limón en tajín, receta tradicional que fusiona la textura jugosa del pollo con limón y aceitunas en una cocción lenta. Una joya que enamora a todos los locales y también los extranjeros.
El truco de Marruecos
Para preparar esta deliciosa y nutritiva receta se requiere 800 g de pollo, 200 g de cebolla, 200 g de aceitunas verdes y negras sin hueso, 50 g de jengibre, 80 g de almendras crudas, 1 g de azafrán, 1 limón confitado, 1 l de caldo de pollo, ajo, perejil fresco, cilantro fresco, 10 calabacines mini, aceite de oliva virgen y sal.
Comenzamos confitando el limón, por lo que cortamos el limón en cuatro y vertemos una cantidad de sal. Guardamos un par de semanas a temperatura ambiente en un recipiente hermético.
Cuando pasen las dos semanas, picamos el ajo, el cilantro, la cebolla y el perejil en trozos finos. Acto seguido, pocamos el ajo y la cebolla en una cazuela u olla con aceite. Cortamos el pollo en trozos y los doramos en otra sartén.
Cuando el ajo y la cebolla adquieran un tono dorado, agregamos el perejil, el cilantro, el jengibre, el pollo y el azafrán. Acto seguido, freímos las almendras en otra sartén y reservamos. Por último, elaboramos un majado con la almendra frita, las aceitunas y el limón encurtido y los añadimos a la cazuela. Rehogamos todo bien para que en el pollo queden los aromas atrapados.
Agregamos el caldo y dejamos que cocine a fuego lento una media hora. Añadimos las aceitunas, la piel del limón y los calabacines unos minutos antes de que finalice la cocción. Incorporamos un poco de cilantro y servimos.
De esta manera, obtendremos un manjar clásico de la cocina marroquí ideal para sorprender a todos los comensales gracias a su explosión de sabores.