Ajoblanco. Shutterstock
Los expertos vascos coinciden: "Para hacer el ajoblanco más sabroso no uses cebolla, mezcla 1 diente de ajo y 1 cucharada de vinagre"
Este plato completo, fresco y nutritivo no tiene dificultad, pero sí requiere de ingredientes y técnicas clave.
Más información: Los mejores chefs coinciden: "Para hacer el salpicón de marisco más fresco no uses limón, mezcla 100 g de pimiento rojo y 1 cebolleta".
El ajoblanco es un plato típico andaluz muy refrescante en verano. Un producto que, además, ha salido de la Comunidad Autónoma y que se suele preparar en el resto de España en estas fechas para hidratarse y gracias a los beneficios que aporta al organismo.
Este plato completo, fresco y nutritivo no tiene dificultad, pero sí requiere de ingredientes y técnicas clave que emplean a la perfección los chefs vascos Karlos Arguiñano y Martín Berasategui.
El truco de los chefs
Ambos usan 150 gramos o 250 gramos de almendras crudas, 1 diente o un par de dientes de ajo, 50 o 75 gramos de miga de pan, 25 gramos de uva blanca, 500 o 300 ml de agua muy fría, 1 cucharada de vinagre y 150 ml de aceite de oliva. Arguiñano, además, añade 80 gramos de jamón serrano, perejil y sal para aportar su toque.
Comenzamos, como detalla el portal de Hogarmania, troceando la miga de pan e incorporándola en un bol, vertiendo el agua encima y dejando que empape bien durante cinco minutos.
Acto seguido, pelamos el diente de ajo, lo picamos y lo metemos en un vaso, agregamos las almendras y la miga de pan y trituramos. Incorporamos el agua del pan en remojo y continuamos triturando hasta elaborar una mezcla homogénea.
Agregamos un poquito de sal junto con el vinagre y el aceite, poco a poco, y continuamos triturando los ingredientes. Por último, introducimos la jarra del vaso en la nevera y esperamos una hora para que el ajoblanco quede muy frío.
Picamos el jamón en tacos y reservamos. Hacemos lo mismo con las uvas. Repartimos el ajoblanco en cuatro cuencos y los acompañamos de ambos ingredientes, y adornamos con un poco de perejil.
Como consejo que ofrece el chef, para que este manjar quede más suave y fino, se deben usar almendras peladas, pues la piel deja trozos en la sopa y aporta un sabor amargo. Además, se aconseja colar el ajoblanco antes de enfriarlo para que la textura quede suave y fina.
Si se desea un sabor intenso, se puede añadir otro diente de ajo.