Una mujer con problemas para dormir

Una mujer con problemas para dormir EUROPA PRESS

En colaboración con

Global Content

Cada vez dormimos peor (y el cuerpo lo nota)

Dormir bien es tan importante como comer sano o hacer ejercicio, pero cada vez más personas descansan peor sin ser realmente conscientes de cómo afecta a su salud

Publicada

Noticias relacionadas

Dormir bien debería ser algo básico, tan rutinario como llevar una alimentación equilibrada o practicar ejercicio físico. Sin embargo, en la práctica cada vez resulta más difícil. El ritmo de vida actual, el estrés y algunos hábitos nuevos han hecho que el descanso pase a un segundo plano. Como consecuencia, una gran parte de la población no logra un sueño de calidad, lo que ya se considera una señal clara de alarma.

Esta situación se agrava cuando se convierte en algo habitual. Muchas personas duermen menos de siete horas entre semana, por debajo de lo recomendado, y van acumulando un déficit de sueño que no desaparece fácilmente. A corto plazo aparecen problemas como falta de concentración, irritabilidad o cansancio continuo. A largo plazo, el impacto puede ser mucho mayor y afectar seriamente a la salud. 

El sueño, mucho más que descansar

Aunque a menudo se piense que dormir es simplemente parar, en realidad es un proceso esencial para el organismo. Mientras se duerme, el cuerpo sigue activo: se fortalece el sistema inmunitario, se organiza la información en la memoria y se regulan funciones del metabolismo.

“El sueño no es solo un periodo de descanso, sino un proceso biológico fundamental para la regeneración del cuerpo y del cerebro”, señala el doctor Carlos Egea, jefe de la Unidad del Sueño del Hospital Quirónsalud Vitoria. Es durante esas horas cuando el organismo se repara y se prepara para afrontar el día siguiente en buenas condiciones.

Por eso, dormir mal no solo afecta a cómo se siente una persona al despertar. Cuando el problema se mantiene en el tiempo, puede influir en la salud física y también en la salud mental. El cuerpo necesita ese descanso para funcionar correctamente.

Problemas frecuentes que se ignoran

A pesar de su importancia, los trastornos del sueño siguen siendo muy comunes y, en muchos casos, poco atendidos. El insomnio, los ronquidos o la somnolencia diurna suelen verse como algo normal o inevitable, cuando en realidad pueden tener solución.

Muchos pacientes no consultan con un especialista, lo que hace que estos problemas estén poco diagnosticados. Sin embargo, dormir mal de forma habitual tiene consecuencias claras. Incluso se ha demostrado que existe relación entre dormir poco y una menor esperanza de vida, lo que demuestra que no es un problema menor.

Los expertos insisten en que esta falta de diagnóstico se debe, en gran parte, al desconocimiento. “Muchas personas creen que estos problemas no tienen solución o que son parte del ritmo de vida actual, pero pueden ser síntomas de trastornos tratables y detectarlos a tiempo mejora mucho la calidad de vida”, señala el jefe de la Unidad del Sueño del Hospital Quirónsalud Vitoria.

Una generación que duerme peor

El estilo de vida actual tampoco ayuda. El uso de pantallas antes de dormir, el estrés, los horarios irregulares o la falta de actividad física influyen negativamente en el descanso. Además, muchas personas intentan compensar durmiendo más el fin de semana, algo que no soluciona el problema.

“Se ha normalizado dormir poco, pero el sueño no se recupera así”, advierte el doctor Egea. Intentar compensar el cansancio acumulado no elimina los efectos del déficit de sueño, que sigue afectando al organismo.

Por eso, cada vez se habla más de la necesidad de crear una verdadera cultura del sueño, en la que descansar bien sea una prioridad y no algo secundario.

Cambios sencillos, grandes beneficios

Mejorar el descanso no siempre requiere grandes esfuerzos. Adoptar hábitos sencillos puede marcar una gran diferencia: mantener horarios regulares, evitar las pantallas antes de acostarse, cuidar el ambiente del dormitorio o realizar ejercicio físico de forma habitual.

También es útil seguir una rutina equilibrada como la regla de los tres ochos: ocho horas para trabajar, ocho para el ocio y ocho para dormir. “Este equilibrio ayuda a preservar la salud y mantener un ritmo de vida más saludable”, explica el especialista.

Dormir bien no es solo cuestión de descansar. Influye en la salud, en el estado de ánimo y en el funcionamiento general del cuerpo. En definitiva, cuidar el sueño es cuidar la salud, porque se trata de una necesidad básica que no debería pasarse por alto.

"El sueño es una necesidad biológica básica. Dormir bien no solo nos permite descansar, sino que influye en nuestra salud cardiovascular, metabólica y emocional. Cuidar el descanso es cuidar la salud", concluye el doctor Egea.