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Las claves para disfrutar de la playa sin sobresaltos este verano

Entre chapuzones, juegos y horas al sol, es fundamental no olvidar las precauciones, especialmente si se va con niños; es necesario estar preparados para afrontar los posibles inconvenientes que puedan surgir

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Con la llegada del buen tiempo, las playas vuelven a llenarse de familias, amigos y ganas de desconectar. Sin embargo, disfrutar de una jornada junto al mar también implica tomar ciertas precauciones, especialmente cuando hay niños de por medio, explican desde el Servicio de Urgencias Generales y Pediátricas del Hospital Quirónsalud Bizkaia.

Siempre que sea posible, conviene elegir playas que cuenten con servicio de socorrismo, ya que además de intervenir en caso de emergencia pueden informar sobre el estado del mar, la presencia de medusas o los niveles de radiación solar. Aunque a veces apetece descubrir calas más aisladas o rincones menos concurridos, ir preparado sigue siendo la mejor garantía para evitar problemas.

Ahogamientos: la prevención salva vidas

La mayoría de los ahogamientos pueden evitarse con medidas sencillas y una vigilancia constante del entorno. Bañarse únicamente en zonas vigiladas, respetar siempre las banderas de señalización y evitar entrar al agua en solitario son algunas de las recomendaciones básicas para reducir riesgos. Cuando hay niños, además, la supervisión debe ser permanente. Basta un despiste de unos segundos para que una situación aparentemente tranquila se convierta en una emergencia.

"En la mayoría de los casos, los ahogamientos no ocurren por imprudencias graves, sino por pequeños despistes que pueden tener consecuencias muy serias", explican los médicos del Servicio de Urgencias del Hospital Quirónsalud Bizkaia.

Los especialistas también aconsejan que los más pequeños aprendan a nadar cuanto antes y recuerdan la importancia de evitar el consumo de alcohol antes de bañarse o practicar deportes acuáticos.

Del mismo modo, las personas con enfermedades cardíacas, circulatorias o cualquier otra patología relevante deberían consultar previamente con su médico sobre la conveniencia de realizar determinadas actividades acuáticas. Además, conocer las maniobras básicas de reanimación cardiopulmonar (RCP) puede marcar la diferencia mientras llegan los servicios de emergencia.

Atención a las señales

Aunque el famoso ‘corte de digestión’ sigue muy presente en la cultura popular, los especialistas recuerdan que el verdadero riesgo está en los cambios bruscos de temperatura. Lo que puede producirse es el denominado síndrome de hidrocución, un fallo cardiorrespiratorio provocado por una diferencia importante entre la temperatura corporal y la del agua.

"Lo importante no es cuánto tiempo haya pasado desde la comida, sino evitar una inmersión repentina cuando el cuerpo está muy caliente por la exposición al sol o por haber realizado ejercicio", señalan desde Urgencias del Hospital Quirónsalud Bizkaia.

Por eso, después de tomar el sol o realizar actividad física intensa, lo recomendable es entrar en el mar de forma progresiva. Mojarse primero las muñecas, el cuello, las axilas o las ingles ayuda al organismo a adaptarse sin sobresaltos.

Los síntomas más frecuentes de una hidrocución son palidez, mareos, zumbidos en los oídos, náuseas, vómitos, calambres, escalofríos o incluso pérdida de conciencia. Si aparecen estas señales, hay que salir inmediatamente del agua. Si la persona afectada ya se encuentra mareada dentro del mar, es importante ayudarla a salir, secarla, mantenerla tumbada con las piernas elevadas y solicitar asistencia sanitaria lo antes posible.

Cuando el calor se convierte en un peligro

¿Qué hacer frente a un golpe de calor?

¿Qué hacer frente a un golpe de calor? QUIRÓNSALUD

Las altas temperaturas pueden provocar deshidratación, agotamiento o golpes de calor, problemas cada vez más frecuentes durante los episodios de calor extremo. La mejor prevención sigue siendo la más sencilla: beber agua con frecuencia, incluso cuando no se tiene sed, ya que la sensación de sed suele aparecer cuando el organismo ya ha empezado a perder líquidos.

"Esperar a tener sed para hidratarse es un error muy habitual en verano. Cuando aparece la sensación de sed, el organismo ya ha empezado a perder líquidos", advierten los especialistas del Hospital Quirónsalud Bizkaia.

Además de mantenerse hidratado, conviene evitar las horas centrales del día, buscar zonas de sombra o espacios climatizados y utilizar protector solar de forma regular. La ropa ligera y transpirable, junto con una gorra o sombrero, ayudan a reducir el impacto del calor.

Cuidado con las horas centrales del día

El cansancio excesivo, los mareos, la tensión baja, la taquicardia o los calambres son señales de alerta que no conviene ignorar. En los casos más graves, una deshidratación severa puede convertirse en una emergencia médica. Los niños pequeños y las personas mayores requieren una vigilancia especial, ya que son más vulnerables a las altas temperaturas.

"Los niños más pequeños, menores de 4 años y sobre todo los menores de 1 año, son los más vulnerables, ya que su temperatura corporal sube más rápido que en los adultos porque tienen menor reserva de agua y sudoración y un aparato respiratorio aún inmaduro", explican los especialistas de Pediatría. Por ello, hay que tener cuidado con las horas centrales del día y evitar acudir a la playa o a lugares sin sombra durante este tiempo. Se debe evitar acudir a estos espacios desde las 12:00 hasta las 17:00, lo ideal sería optar por ir pronto a la playa o ir de tarde cuando los rayos ultravioleta (UV) son menos intensos y menos perjudiciales para la piel.

Ojo con las rocas

Las calas rocosas ofrecen paisajes espectaculares y rincones de gran belleza, pero también esconden riesgos. Los cortes en la planta del pie son frecuentes y suelen sangrar bastante debido a la abundante irrigación de la zona. Por eso, utilizar calzado adecuado para caminar sobre las rocas es una medida sencilla que puede evitar más de un problema.

"La mayoría de estas heridas parecen pequeñas, pero al producirse en una zona de apoyo pueden complicarse si no se limpian y protegen correctamente", apuntan los médicos de Urgencias.

Si se produce una herida, lo primero es controlar el sangrado mediante compresión directa. Después hay que limpiar y desinfectar la zona y cubrirla adecuadamente para reducir el riesgo de infección. Si el corte es profundo, el sangrado no cesa o dificulta caminar con normalidad, es recomendable acudir a un centro sanitario para una valoración profesional.

Conchas: pequeñas pero traicioneras

Muchas playas contienen fragmentos de conchas que pueden clavarse fácilmente en los pies, especialmente cuando se camina descalzo por la orilla. Aunque suelen parecer lesiones menores, es importante actuar correctamente para evitar infecciones o que los restos queden incrustados en la piel.

Lo primero es limpiar la zona para comprobar cuántos fragmentos hay y hasta qué profundidad han penetrado. “Después se debe desinfectar la herida y evitar apoyar el pie para no agravar la lesión. Si se dispone de unas pinzas limpias, pueden retirarse los restos más superficiales”, alertan los expertos. En caso contrario, lo más prudente es acudir a un centro sanitario para extraerlos correctamente y evitar complicaciones posteriores.

La otitis, una invitada habitual del verano

Las largas jornadas de baño favorecen la aparición de otitis externas, una inflamación o infección del oído que puede resultar muy molesta e incluso afectar temporalmente a la audición. La humedad acumulada en el conducto auditivo crea un entorno propicio para que aparezcan irritaciones o infecciones, especialmente en personas que pasan muchas horas dentro del agua.

Para reducir el riesgo es importante secar bien los oídos después de nadar o ducharse y evitar introducir objetos en el conducto auditivo.

"Muchas personas intentan limpiar el oído con bastoncillos, pero eso puede irritar la zona y favorecer la aparición de problemas", recuerdan desde el Servicio de Urgencias del Hospital Quirónsalud Bizkaia.

Si aparece dolor persistente, sensación de oído taponado o pérdida de audición, conviene consultar con un profesional sanitario. En muchos casos la otitis desaparece por sí sola, pero cuando existe una infección puede ser necesario un tratamiento específico prescrito por un médico.

Disfrutar de la playa no significa estar pendiente de todos los peligros, pero sí actuar con sentido común. Con unas pocas medidas de prevención, la mayoría de los incidentes pueden evitarse y el verano seguirá siendo sinónimo