Un hombre en la consulta del especialista para tratarse las hemorroides

Un hombre en la consulta del especialista para tratarse las hemorroides EUROPA PRESS

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El calor también pasa factura a las hemorroides: cómo evitar que empeoren en verano

El verano invita a disfrutar del tiempo libre, los viajes y las actividades al aire libre. Sin embargo, para quienes padecen de las típicas almorranas, las altas temperaturas pueden convertirse en un factor que agrave las molestias y haga más incómodo el día a día

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Con la llegada del calor, muchas personas que sufren hemorroides notan que los síntomas se vuelven más intensos. El picor, el escozor o incluso pequeños sangrados pueden aparecer con mayor frecuencia durante los meses de verano. Detrás de este empeoramiento hay varios factores habituales de la época estival, como la deshidratación, los cambios en las rutinas o las largas horas sentados durante los desplazamientos.

Aunque se trata de una afección muy frecuente, muchas personas siguen retrasando la visita al especialista por pudor o porque consideran que las molestias son algo con lo que deben convivir. Sin embargo, los expertos recuerdan que cada caso necesita una valoración individual y que, en numerosas ocasiones, el problema puede controlarse sin recurrir a la cirugía.

Pequeños cambios que ayudan mucho

Mantener una buena hidratación es uno de los hábitos más importantes durante el verano. También ayuda aumentar la presencia de fibra en la alimentación mediante frutas, verduras, legumbres y cereales integrales. Son medidas sencillas, pero suelen tener un impacto muy positivo en la salud intestinal.

"El calor hace que muchas veces bebamos menos agua de la que necesitamos. Como consecuencia, las heces se endurecen y las hemorroides tienden a dar más problemas", explica el doctor Carlos Emparan, jefe del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo y responsable de la Unidad de Proctología del Hospital Quirónsalud Vitoria.

A ello se suma la conveniencia de establecer horarios regulares para acudir al baño y evitar esfuerzos prolongados. Los especialistas también recomiendan no pasar demasiadas horas sentado, especialmente durante viajes largos, y optar por ropa interior transpirable que reduzca la irritación de la zona.

"En muchos casos, modificando algunos hábitos diarios y utilizando tratamientos locales conseguimos controlar los síntomas sin necesidad de pasar por quirófano", señala el doctor Emparan.

Aliviar las molestias sin complicaciones

En los casos más leves, algunos remedios populares pueden proporcionar un alivio notable. Los baños de asiento con agua templada o fresca durante unos minutos al día suelen ayudar a reducir la inflamación y la sensación de incomodidad. Cuando es necesario, también pueden emplearse laxantes suaves o tratamientos tópicos indicados por un profesional.

Además, existen procedimientos sencillos que pueden realizarse en consulta, como la esclerosis, una técnica similar a la utilizada para tratar las varices. Estas opciones suelen ofrecer buenos resultados en las hemorroides internas de menor gravedad y permiten mejorar la calidad de vida sin tratamientos más invasivos.

Cuando la cirugía es la mejor solución

No todas las hemorroides responden a las medidas conservadoras. En los casos más avanzados, o cuando los síntomas persisten a pesar de los cuidados, la cirugía puede convertirse en la alternativa más eficaz.

Entre las técnicas disponibles destaca la cirugía con láser, que permite una recuperación rápida y menos molestias tras la intervención. De hecho, muchos pacientes pueden retomar su actividad habitual en muy poco tiempo.

"Con las técnicas actuales, especialmente con el láser, la recuperación suele ser muy rápida. Muchos pacientes pueden volver a su rutina prácticamente desde el mismo día", afirma el especialista.

Otra opción es el grapado circular, reservado principalmente para hemorroides externas más evolucionadas y que, en determinadas situaciones, puede combinarse con el láser para mejorar los resultados.

Antes de decidir el tratamiento, los especialistas realizan una exploración clínica acompañada de una anoscopia para determinar el grado de afectación. A partir de ahí, se diseña la estrategia más adecuada para cada paciente.

Los profesionales insisten en que ningún tratamiento será realmente efectivo a largo plazo si no va acompañado de cambios en los hábitos cotidianos. Mantener una buena hidratación, cuidar la alimentación y evitar el sedentarismo siguen siendo las herramientas más eficaces para prevenir recaídas.

"Las hemorroides son muy frecuentes y no hay razón para resignarse a vivir con dolor o incomodidad. Hoy contamos con tratamientos eficaces y seguros que permiten resolver el problema con garantías", concluye el doctor Emparán.