El presidente de CEOE, Antonio Garamendi / EP

El presidente de CEOE, Antonio Garamendi / EP

Opinión

Getxo, capital empresarial

12 mayo, 2023 05:00

Que los actuales presidentes de la CEOE y Confebask, Antonio Garamendi y Tamara Yagüe, sean naturales (y residentes) de Getxo es una circunstancia que bien merece un análisis. Que un municipio de apenas 78.000 habitantes (y bajando) se haya convertido en la capital empresarial del país está relacionado con la historia pero también con ciertas tendencias económicas recientes.

En Getxo hubo empresarios relevantes desde que a finales del siglo XIX la burguesía bilbaína empezó a asentarse en las zonas más cercanas a la costa, manteniendo así cierta distancia respecto de sus fábricas, generalmente localizadas en la margen izquierda del Nervión. Los pioneros fueron probablemente Ramón de la Sota, conocido entre otras cosas por fundar los astilleros Euskalduna, y unos cuantos indianos que, tras hacer dinero en América, regresaban a Euskadi para disfrutar de su patrimonio e invertir en proyectos nuevos. Entre ellos destacan Miguel Epalza, Enrique Aresti, Juan Luis Prado, Manuel Barandiaran, Pedro Aguirre (tío de Pedro de Icaza) o Antonio Basagoiti Arteta.

Este último, cofundador del Banco Hispano Americano, se metió en política, lo que explica que tenga una avenida en su pueblo, y debió inculcar este espíritu a sus descendientes, puesto que un nieto fue alcalde de Getxo y un tataranieto aspiró a la lehendakaritza con el PP. De la Sota fue un importante líder del PNV, actividad que le costó la incautación de su patrimonio tras la guerra civil. Sin olvidar que Teresa García Urtiaga, la mujer del millonario mexicano Plácido Arango, fundador de los restaurantes Vips, es hija de un getxotarra que se fue a México.

Es un lugar privilegiado en el que viven muchos dirigentes y empresarios y que, pese al declive de lo que se ha denominado "Neguri", sigue teniendo mucho poder

Algunos de estos indianos, sobre todo los Aresti, invirtieron parte de su capital en una promoción inmobiliaria, probablemente la más exitosa de la historia en Euskadi: Neguri, la "ciudad de invierno" en euskera. Y allí se empezaron a asentar apellidos ilustres de la burguesía vasca, generalmente venidos de Bilbao y Portugalete: Zaldumbide, Delclaux, Lezama-Leguizamón, Bastida, Icaza, Ampuero, Ybarra, De la Rica, Chalbaud, Lipperheide, Castellanos, Guzmán, Churruca, Zubiria, Artiach, Careaga, Orbegozo, Valdés, Aznar, O'Shea, Arteche, Aresti, Echevarrieta, Tapia (después López-Tapia), Alcalá-Galiano, Chavarri, Zubiaga, Olabarri, Echeverria, Arrola, Zabalburu, Hurtado de Saracho, Galíndez, Cardenal, Basterra, Oriol, Bergé o Amann.

Muchos de ellos entraron en política en la etapa franquista y más por conveniencia empresarial que por otra cosa. Aunque hay algunas excepciones: la del socialista Joaquín Almunia Amann, la del ex ministro de Rajoy Pedro Morenés y la de José Antonio Aguirre Lecube, el primer lehendakari del Gobierno Vasco que pertenecía a una familia dedicada a la fabricación de chocolate. Javier Atutxa, el que fuera líder del PNV de Bizkaia y propietario de Marítima Candina, también era de Getxo.

En los albures de la democracia surgió en Getxo un movimiento empresarial de carácter asociativo. Gonzalo Artiach, por un lado, y Luis Olarra, por el otro, pelearon por liderar lo que hoy es Cebek. Ganaría el envite el galletero, curiosamente el menos metalúrgico de los dos. Y es que la todopoderosa Federación Vizcaína de Empresas del Metal, que hunde sus raíces en pleno siglo XIX, era el principal sostén de Olarra.

Se da la circunstancia de que esta organización empresarial, hoy integrada en Cebek, es también el hilo de unión entre Antonio Garamendi y Tamara Yagüe, su presidenta. ¿Cómo se explica que en plena efervescencia de la nueva economía sean dos empresarios ligados a la industria más tradicional los que lideran a los empresarios españoles y vascos? Probablemente por una mezcla de circunstancias.

En este mundo de inteligencias artificiales y metaversos, los coches empiezan a ser eléctricos pero siguen haciéndose con metal. Sin olvidar que los molinos de viento que nos van a permitir descarbonizar la economía son grandes mastodontes de hierro

La pandemia y las diversas crisis que ha producido han generado un interés creciente por la metalurgia de toda la vida. Ahora todo el mundo quiere tener de nuevo fábricas cerca de casa. Incluso Bildu ha colado en su programa electoral para las Juntas Generales de Bizkaia un párrafo que dice, entre otras cosas, que apuesta "por una economía industrial". ¡Casi nada! En este mundo de inteligencias artificiales y metaversos, los coches empiezan a ser eléctricos pero siguen haciéndose con metal. Sin olvidar que los molinos de viento que nos van a permitir descarbonizar la economía son grandes mastodontes de hierro.

Un siglo después de la creación de Neguri, Getxo sigue atrayendo a las personas más adineradas de Bizkaia y continúa figurando entre los diez municipios con mayor renta per cápita de España. Pierde población porque no tiene mucho espacio para construir y porque sus inmuebles son tan caros que apenas atraen a la juventud. En Getxo, que desde el año pasado también tiene un obispo, el de San Sebastián, muere más gente de la que nace. Quizás por ello es uno de los pocos municipios españoles en los que los alquileres de viviendas están bajando de precio.

Es un lugar privilegiado en el que viven muchos dirigentes y empresarios y que, pese al declive de lo que se ha denominado "Neguri", sigue teniendo mucho poder. Garamendi y Yagüe, ambos abogados de Deusto, se mueven como la seda por los despachos tanto de las empresas como de los políticos. El primero, más clásico, engancha con las tradiciones más neguríticas. La segunda, que es de Las Arenas,
tiene en su haber unas excelentes relaciones con el PNV, como no podía ser de otra manera en una empresa que factura cantidades importantes a las administraciones públicas vascas.

Dicen de ella que es muy inteligente y, aunque el verdadero empresario, el fundador de Tecuni, era su padre, tuvo la habilidad de convencer a los franceses de Vinci de la conveniencia de mantenerla a ella como directora general una vez vendida la compañía. Su apuesta por la empresa a la que ha dedicado toda su vida y que hace 15 años que dejó de ser familiar es tan alta que hasta su marido trabaja allí. Ideológicamente no se ha significado por ningún lado, aunque su tío Fernando figuró en las listas del PSE en Bilbao en las primeras elecciones democráticas.