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Donald Trump firma una Orden Ejecutiva con la que impone el 25% a las importaciones de automóviles Francis Chung Europa Press

Opinión

El talento vasco, Josu Jon Imaz y la inseguridad americana

Sobre la sumisión de Euskadi a las decisiones estratégicas y económicas de EEUU

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Tres cosas me han llamado la atención estas últimas dos semanas relacionadas con la actualidad que nos rodea, influye y moldea. A saber:

El debate sobre el talento y aquello que lo aleja o acerca de Euskadi: euskera, vivienda, eta abar... Que quede claro que yo hablaré de eta abar, que nadie parece querer mencionar. No lo dice Arriola, el presidente de Kutxabank al que se le escapó el anatema sobre el euskera que igual, tal vez, no lo sé impide atraer talento externo y recuperar el autóctono que se marchó fuera de Euskadi, ni lo menciona tampoco el consejero Pérez Iglesias cuando afirma rotundo, que el principal problema no es el euskera, sino el costo de la vivienda, lo cual está requetebien mencionarlo cuando es parte de un gobierno que lleva tropecientos años sin promover medidas efectivas en este sector. Un sector, el de la construcción, que tiene una fuerte vinculación con el PNV. También es un reconocimiento implícito del fracaso del Gobierno vasco en este campo.

No obstante, yo quisiera señalar la principal razón, en mi opinión, que impide recuperar talento y atraer nuevo: el clientelismo y nepotismo que satura nuestro ascensor social. Satura, anega, enloda y bloquea nuestro ascensor social. Si eres una persona preparada y lista, con ilusión, pero ves que te atropella y te rebasa gente más tonta que tú, pero que están en la pomada, pues te vas.

Y no vuelves. Porque tiene que joder, y mucho, ver a coetáneos tuyos que se levantan, entre él y ella, con menos de treinta años, cien mil euros por estar en la administración, gracias a la carrera que van haciendo en el PNV, mientras que tú, ingeniera, arquitecto, abogade, trabajas por menos de treinta mil, con suerte, en una empresa de renovables o en una ingeniería tocha que abrasa a las nuevas promesas, o en un bufete que asesora al departamento o institución donde pastan los afortunados.

Lo suyo es que el talento se vaya a otros sitios, donde al menos te libres de la primera de las lacras

O, segunda derivada, ver a los menos esforzados y no tan preparados, ocupar puestos en consejos de administración o de ejecutivos de primer orden, en empresas de amigos de sus padres, para ir fogueándose antes de tomar las riendas de las acciones de la familia. Así que lo suyo es que el talento se vaya a otros sitios, donde al menos te libres de la primera de las lacras, ya que la segunda está presente en todos los lados.

Reflexionen sobre ésto.

El segundo sucedido al me referiré es la bajada de “Pepito Grillo” Imaz a la palestra para alertar, nuevamente, sobre la agenda woke medioambiental vasca, española y europea, al tiempo que, a modo de reflexión, decía: “Alguien tiene que explicar por qué está en juego el empleo en el sector del automóvil”. Todo ello, veinticuatro horas antes de que el sátrapa Trump les cierre el negocio en Venezuela. Ahí tiene media respuesta. Por un lado compras el discurso MAGA sobre medioambiente y clima, pero a la vuelta de la esquina tienes al ser naranja con el mazo preparado para darte en la cocorota. Es el mercado, amigo.

La otra media está en la propia Asociación Española de Fabricante de Automóviles cuando afirma que el futuro será eléctrico o no será, al tiempo eso sí, eso los liberales españoles lo tienen muy claro que piden más dinero a papá estado para vender este tipo de vehículos. Por no mencionar que el propio sector de producción de energía fósil ha contribuido, y mucho, a poner en juego el empleo ese del que usted me habla con su negacionismo, lobbysmo y retraso permanente de tecnologías alternativas en el sector.

No se cortan a la hora de señalar que las inversiones se alejan por la inseguridad económica que emana de dichas decisiones

La tercera cuestión es la poca reacción, entre mesurada y temerosa, de los capitanes de empresa y comentaristas económicos ante los diktat del presidente americano. Máxime cuando estos mismos campeones económicos vascos, españoles y europeos, con sus terminales mediáticas, son tan duros y exigentes con cualquier medida de sus gobiernos que menoscaben sus beneficios. Ahí sí. Ahí no se cortan a la hora de señalar que las inversiones se alejan (se las llevan) por la inseguridad económica que emana de dichas decisiones.

Pero con Trump y los USA mucho cuidado. Se comen la inseguridad y las críticas con patatas. La inseguridad que supone no saber si vas a poder exportar tus productos a los Estados Unidos, o te los van a gravar y llevarte a la ruina, o si vas a poder extraer crudo de Venezuela, Josu Jon, o simplemente, si vas a poder viajar a ese cada vez más antipático país sin correr el riesgo de desaparecer un par de semanas en un centro de detención privado de Arizona porque has criticado a Trump o a Israel, o hay alguna red flag en tu pasaporte que nadie te va a explicar.

La realidad hoy es que Estados Unidos es un país poco fiable para hacer negocios. Poco fiable para visitar. Amedrentador para los críticos. Y lo peor, un país donde la seguridad, tu seguridad personal, depende del estado de ánimo de un guardia de frontera. El problema, el gran problema que pocos destacan, es que no hay reglas compartidas, leyes que cumplir, normas con las que jugar ambas partes. Todo depende de la voluntad diaria de un señor y de sus sirvientes. Y los demás a callar.