Pásate al MODO AHORRO
Trabajos de rescate de los convoyes de trenes accidentados en Adamuz a 21 de enero de 2026

Trabajos de rescate de los convoyes de trenes accidentados en Adamuz a 21 de enero de 2026 Joaquín Corchero Europa Press

Opinión

Quiero viajar en tren

Publicada

Parece evidente que no corren buenos tiempos para el ferrocarril en nuestro país. Los trágicos accidentes de Adamuz y Gelida han sido los últimos incidentes de una red que, hasta hace bien poco, era orgullo nacional y envidia de muchos países. No pretendo en esta columna aventurar la causa de estos accidentes, dejemos que los expertos concluyan la investigación para señalar motivos y responsables, pero sí que quiero denunciar la falta de profesionalidad, rigor y transparencia en la gestión de las 2 entidades públicas que controlan, por un lado, las infraestructuras ferroviarias (ADIF) y, por otro, el principal operador (RENFE).

Cualquiera que se mueva habitualmente en tren por España ha podido sufrir en primera persona todo tipo de circunstancias adversas que van desde los habituales retrasos o anulaciones hasta la falta de servicios o averías en las infraestructuras. No es algo nuevo, pero un suceso tan grave como el de Adamuz ha puesto el foco sobre una situación que empieza a ser muy preocupante y que se agrava cada día con nuevas dudas sobre la seguridad de diferentes tramos, con reducciones de velocidad continuas, y con una nefasta política comunicativa que confunde a la ciudadanía, en vez de dar certezas y generar confianza en los operadores.

Me duele especialmente esta situación porque soy un ferviente admirador del tren como modo de transporte, ya he reflejado muchas veces en otros artículos sus innumerables ventajas como el medio de desplazamiento más sostenible, eficiente y cómodo para cortas, medias y largas distancias. Lo reivindico y como ciudadano pido a las instituciones responsables que le dediquen el esfuerzo y cariño que se merece.

 Los vascos llevamos esperando más de 30 años a que la alta velocidad pase Pancorbo y llegue a nuestras capitales

El gobierno central dice que desde 2018 la inversión en la red ferroviaria se ha incrementado en más de un 55%, yo no lo dudo, pero resulta evidente que sigue siendo insuficiente y, si no que se lo pregunten a los miles de usuarios diarios de Rodalies, el servicio de cercanías de Cataluña, o a nosotros, los vascos, que llevamos esperando más de 30 años a que la alta velocidad pase Pancorbo y llegue a nuestras capitales, aunque sea velocidad alta en vez de alta velocidad.

También consideran insuficiente esta inversión muchos expertos, que reclaman una mayor dedicación, o el principal sindicato de maquinistas, así que bien haría el señor ministro en dedicar un poco menos de su tiempo a su cuenta de X y emplearse más a fondo en establecer una estrategia integral que de la vuelta a una situación que supone una crisis de confianza de primer orden para uno de los símbolos del progreso de este país y para una de las herramientas más efectivas en la progresiva descarbonización del sistema de transporte actual.

El señor Puente debiera de ser el principal interesado en quitar argumentos a esos iluminados que tras la tragedia de Adamuz se han apresurado en volver a defender el avión en desplazamientos medios, cuando es claramente menos eficiente en recursos, tiempo y sostenibilidad que el tren.

 ¿Sabemos la cantidad de inversión necesaria para hacer un adecuado mantenimiento del sistema y seguir desarrollando nuevas líneas que aún faltan, como el caso de la Y vasca y su conexión con la meseta?

Es urgente y necesario volver a recuperar la confianza en el tren y para lograrlo hay que abandonar la demagogia y la incompetencia y transformarlas en rigor y profesionalidad. Esto pasa, en primer lugar, por hacer una gestión adecuada y transparente de nuestras infraestructuras ferroviarias. ¿Sabemos la cantidad de inversión necesaria para hacer un adecuado mantenimiento del sistema y seguir desarrollando nuevas líneas que aún faltan, como el caso de la Y vasca y su conexión con la meseta? ¿Se están adjudicando los diferentes contratos de mantenimiento o desarrollo de nuevas líneas a las mejores propuestas técnicas o se prefiere favorecer a las más baratas por una ley de contratos públicos que, con solo una década, ya está obsoleta? ¿Tenemos un plan de movilidad global que interconecte modos de transporte y que sitúe al ferrocarril como articulador de país, más allá de las líneas de alta velocidad?

El tren es el medio de transporte del futuro y una de las industrias que pueden aportar más ventaja competitiva a España y Euskadi, no olvidemos que contamos con 2 referentes en la fabricación de las más modernas unidades como Talgo y CAF. No podemos permitirnos que toda esta estrategia se vaya al garete por desidia y mala gestión, que en algunos casos llega hasta a sospechas de corrupción.

Queremos reflexión, primero, y soluciones, después, para poder contar con un tren de calidad

Yo quiero viajar en tren, en un tren moderno, seguro, puntual y eficiente. Como yo, hay millones de ciudadanos que también quieren poder elegir el tren y nos merecemos una gestión mucho más profesional. Queremos reflexión, primero, y soluciones, después, para poder contar con un tren de calidad.

Hay millones de usuarios esperando que esto sea una realidad y un gobierno que apoya una aceleración de la transición ecológica no puede permitirse una mayor degradación de un sistema de transporte verde y vertebrador. Adamuz ha puesto sobre la mesa la importancia de invertir en lo que no se ve a simple vista, que quizás es menos vendible políticamente, pero que es esencial para que todo funcione a la perfección.