Librería Pixabay
Cierra "Tipos Infames" mi librería fetiche en Madrid, y creo que la de mucha gente que ha disfrutado durante 15 años de un espacio muy especial, en el que, además de ver y adquirir libros, podías tomar un café, mientras recibías el mejor asesoramiento literario.
El motivo, según los promotores del espacio, es "la gentrificación", ese proceso de renovación urbana en barrios populares, que hace que entre gente con mayor poder adquisitivo, mientras se desplaza a quienes no pueden pagar las viviendas y asistimos al cierre de pequeños y emblemáticos comercios.
El cierre de un establecimiento de estas características, cuando no se debe a un problema de falta de clientes y, por tanto, de ingresos, es un auténtico drama que debería revolvernos a todas.
Tuve conocimiento del cierre de la librería de Malasaña en paralelo a conocer unos datos absolutamente bonitos: en 2025, más del 66% de la población española dice que ha leído libros habitualmente, porcentaje que sube hasta el 77% entre los más jóvenes.
Desde luego es una noticia excelente, para quienes, además de devorar libros, defendemos la importancia de que la lectura, el alimento del alma, se expanda y se arraigue, entre otros muchos motivos, porque nos ayuda a tener pensamiento crítico, que buena falta nos hace.
Hay inquietud por los libros; parece que la pandemia nos dejó algo positivo porque más de uno se convirtió en lector constante, aprovechando el confinamiento. Diré más, hay cierta pasión no sólo por la lectura, sino por los libros en papel, particularmente entre los jóvenes, y eso es delicioso.
Cuando te acercas a la librería que anuncia el cierre, y te encuentras una cola más que llamativa para poder entrar, para escoger y para adquirir libros en papel, sabes que, a pesar del disgusto de que una buena librería baje la persiana, sigue habiendo esperanza.
Si además observas el tipo de cliente y ves que son mayoritariamente jóvenes o muy jóvenes, quienes hasta allí se acercan para apoyar a la librería y a los escritores, puedes creer que estás ante casi un milagro. Y hay más, entre ellos hablan de libros, se hacen recomendaciones y los intercambian. Sencillamente precioso.
La pandemia nos dejó algo positivo porque más de uno se convirtió en lector constante, aprovechando el confinamiento
Se han puesto de moda los clubes de lectura donde se comentan en torno a una mesa, obras de todo tipo. Hay una nueva generación de escritores y particularmente de escritoras, que están renovando el panorama literario con libros de especial interés. Son precisamente ellas, las nuevas generaciones de escritoras, las que están nutriendo a jóvenes y menos jóvenes de buenas e interesantes obras.
Como todo, en general, la forma de consumir literatura ha cambiado. El papel ha ido dejando paso al libro electrónico, en diferentes plataformas. Sin embargo, por algún motivo, en algunos círculos, integrados en muchos casos por jóvenes, hay una vuelta al pasado, al papel, al club de lectura, a hablar sobre aquello que hemos leído, a interesarnos por las novedades y a sufrir cuando una librería cierra.
Son, sin duda, elementos para la esperanza porque, y no es una percepción, hace no demasiado tiempo, no se atisbaban estos brotes verdes.
Escoger un libro, elegir una escritora o un escritor, decantarse por un género, preocuparse por lo que está más allá de un título y una portada… Leer es un acto revolucionario, un acto de rebeldía. Y lo es porque escogemos aquello que leemos para que nos ayude a pensar, para alimentar nuestro pensamiento crítico.
Y eso, créanme, constituye una auténtica revolución, máxime si tenemos en cuenta el momento en el que vivimos, donde muchas cosas están preparadas para impedirnos pensar mientras nos dicen cómo debemos hacerlo.
Que cierre "Tipos Infames" es una noticia nefasta. Que los jóvenes se rebelen leyendo es una noticia maravillosa que nos permite decir que hay esperanza porque hay ganas.
La librería que esta semana abre por última vez sus puertas ha tenido un sello para hacer sus recomendaciones, aquellos libros que más les gustaban tenían la pegatina "Canela fina". He de decir que me he fiado siempre del sello y nunca me ha fallado.
Espero volver a encontrarlo en otro sitio. "Canela fina" es que sigamos leyendo cuanto más y de calidad mejor, porque la esperanza está en los libros.