Miles de personas han participado este sábado en Madrid en la protesta convocada por la plataforma PararLaGuerra reclamando parar la guerra en Irán Efe
No parece que la guerra de Irán vaya a terminar en un corto espacio de tiempo, y gobiernos e instituciones ya se preparan para las consecuencias económicas de un conflicto a largo plazo.
El Gobierno español ya ha anunciado sus medidas de escudo social, con importantes rebajas impositivas a los precios de carburantes y energía, y el Gobierno vasco ha hecho lo propio en materia industrial, con una inversión de 1.000 millones de euros para apoyar a empresas y familias.
Evidentemente, el impacto de la crisis del Golfo Pérsico en Euskadi se va a notar, y no solo en el aspecto económico o industrial. Por mucho que analistas y expertos se empeñen en afirmar que la actualidad internacional no afecta a la política local o a las tendencias electorales, lo cierto es que el impacto de este conflicto será importante también en Euskadi.
Los mensajes del PNV viraron el marco de la conversación política y lo alinearon con los marcos de conversación pública
A poco más de un año de unas elecciones municipales que se prevén intensas en tierras vascas, el PNV parecía haber encontrado un tema en el que, con riesgos, podía sacar rédito: la seguridad. Los mensajes de sus portavoces, la publicación —de aquella manera— de la nacionalidad de los detenidos —que no investigados—, viraron el marco de la conversación política y lo alinearon con los marcos de conversación pública.
El efecto fue doble: posicionó al PNV en marcos alineados con las preocupaciones ciudadanas y descolocó a su principal rival —EH Bildu—, que no supo responder al momento, se quedó descolgado de la conversación y perdió el punch que había mostrado desde las elecciones autonómicas y que tan buenos resultados le estaba dando en las encuestas.
La guerra de Irán va a tener tanto impacto económico que, inevitablemente, habrá cambios en el orden de prioridades de la ciudadanía. La preocupación por la seguridad seguirá estando presente en las preferencias ciudadanas, pero emergerán en la conversación pública otras realidades que beneficiarán de manera clara los marcos discursivos y morales de EH Bildu, como partido hegemónico de la izquierda en Euskadi.
Las realidades son las siguientes:
El conflicto de Irán no se va a detener de manera inmediata. El escenario de una invasión terrestre para controlar el tráfico en el estrecho de Ormuz requerirá al menos un mes de preparación, y nadie garantiza el éxito de esa operación militar o que Irán no tenga capacidad para seguir influyendo sobre el tráfico de hidrocarburos. Si el precio del petróleo alcanza los 150 euros por barril, la crisis internacional puede adquirir dimensiones similares a la crisis financiera de 2008 y, según Goldman Sachs, ese escenario no es descabellado.
Euskadi es una importante economía industrial —no tanto como nos gustaría—, con industrias muy dependientes de la energía. Según el EVE, Euskadi tiene un índice de dependencia energética del 90,3%, uno de los más altos de Europa, solo superado por Chipre, Malta y Luxemburgo.
Desgraciadamente, las crisis siempre las pagan los más débiles, también en el oasis vasco
Un aumento de los precios de la energía restará de manera notable la competitividad de los productos vascos en el exterior, y la industria vasca está claramente orientada a la exportación. Los aranceles, la desaceleración económica de Francia y Alemania, y una mala situación en lo referido a las divisas ya estaban poniendo en dificultades a la exportación vasca. Un precio de la energía descontrolado puede suponer un golpe de difícil recuperación que se notará en el empleo. Desgraciadamente, las crisis siempre las pagan los más débiles, también en el oasis vasco.
El empleo, el paro y la precariedad laboral volverán a la agenda mediática y política. La afección es ya clara, pero a esto debemos sumar un aumento de los precios de los alimentos, consecuencia del bloqueo del estrecho de Ormuz y del mar Rojo.
Resulta que, aparte del petróleo y el gas, los países del Golfo producen fertilizantes para la agricultura, una producción que, a día de hoy, está paralizada. Esos fertilizantes no llegan a Euskadi, y el país que mayor impacto sufrirá por esta situación —la India— no exporta productos agrícolas a Euskadi (a pesar del acuerdo de libre comercio UE-India), pero Marruecos sí, y su enemistad con Argelia, así como su cercanía a Israel, han hecho que su agricultura sea relativamente dependiente de los fertilizantes de la península arábiga.
Las narrativas vinculadas al coste de la vida, las dificultades para pagar las hipotecas o la pobreza energética volverán con fuerza y condicionarán la actualidad política vasca
La subida de los precios de la energía y de los alimentos básicos, combinada con un precio de la vivienda fuera de toda lógica racional, hará la vida muy complicada en Euskadi, a pesar de unos salarios medios bastante robustos. Las narrativas vinculadas al coste de la vida, las dificultades para pagar las hipotecas o la pobreza energética volverán con fuerza y condicionarán la actualidad política vasca.
El Gobierno vasco y el PNV tienen margen de maniobra, pero no controlan la política monetaria; en política fiscal están cada vez más condicionados por las normas europeas, y lo que debería haberse abordado hace décadas —la política energética— no plantea soluciones a corto plazo. El impacto sobre la acción de gobierno es determinante.
Pero es que, además, esta guerra se está librando también en el espacio moral. La propia retórica y propaganda belicista de los agresores, Israel y Estados Unidos, tiene elementos maniqueos básicos. Si conjugamos esta moralización del conflicto con una cultura política vasca que, según los últimos estudios, considera a EEUU como una amenaza, la reacción de los sectores ideológicos contrarios al imperialismo estadounidense y a la propia guerra puede activarse y ganar relevancia pública.
Para esta última parte es necesario que EH Bildu articule un discurso moral efectivo con respecto a la guerra, siempre contando con el escenario de que el PNV no es capaz de hacerlo desde la institucionalidad vasca. El discurso ya lo está ejecutando Pedro Sánchez en España, y muy posiblemente lo hagan los independentistas de izquierda en Euskadi.
¿Quién dijo que la actualidad internacional no tiene incidencia en las realidades regionales o nacionales? Debemos revisar lo aprendido, porque el momento de cambio internacional nos va a atravesar, lo queramos o no. Los partidos políticos deben prepararse tanto o más que las empresas.