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Manifestación del 17-M

Manifestación del 17-M EFE

Opinión

Nada nuevo después de una huelga general

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Han pasado ya unos días desde el 17 de marzo, fecha en la que los sindicatos convocaron una huelga general en Euskadi en favor de un Salario Mínimo Vasco. No valorar las cosas en caliente, dejar que pase el “fragor de la batalla”, permite verlas con un poco más de perspectiva, y hacer un análisis un poco más frío.

Sin entrar en lo que se da siempre, la batalla de cifras que esgrimen desde los distintos colectivos sobre el número de colectivos y personas participantes en la convocatoria, lo que puede resumirse a toro pasado y una vez que han pasado los días, es que, al margen de la euforia sindical que la considera un auténtico éxito, aquí no ha pasado nada.

El martes 17 fue un día raro a cuenta de la huelga, pero con un desarrollo de la actividad que en general puede tildarse de normal, y la prueba se vio en muchas de nuestras calles.

El comercio cerrado en el momento de las manifestaciones, y abierto minutos más tarde, y las empresas en su mayoría abiertas, excepto algunas emblemáticas donde las centrales sindicales ponen especialmente la mirada, y que finalmente echan la persiana.

 A pesar de la satisfacción de los sindicatos, la realidad es que hoy seguimos donde estábamos un día antes de la convocatoria

No faltaron tampoco algunos incidentes que, sin ningún lugar a dudas, ensombrecen esta y cualquier otra propuesta, por muy digna y acertada que se considere.

Cómo puede verse poco o nada nuevo bajo el sol en una convocatoria de estas características. La descripción de lo que se vivió es trasladable a muchas otras convocatorias semejantes.

Pasado un tiempo más que prudente, la pregunta es: ¿ha servido toda esta parafernalia para algo?  Me temo que la respuesta es NO. De hecho, había mucha gente el mismo día de la huelga que desconocía el motivo de la misma. Por refrescar este aspecto, recordar que la convocatoria era en favor de un Salario Mínimo Vasco.

Un salario que los convocantes cifran en 1.500 euros, que podían haber sido 1.400 o 2.000 porque, en cualquier caso, Euskadi carece de las competencias necesarias para regular el SMI.

Así que, a pesar de la satisfacción de los sindicatos, la realidad es que hoy seguimos donde estábamos un día antes de la convocatoria, porque las posiciones no se han movido ni un ápice.

Una cosa sí se ha producido tras la huelga, y es que hemos vuelto a dar una imagen de país conflictivo

De hecho, la única novedad que se ha producido es la negativa de la patronal vasca Confebask a sentarse con los sindicatos en la sede del Consejo de Relaciones Laborales, para abordar el asunto.

Esta nueva negativa de la patronal está argumentada en el hecho de que el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ya dictaminó la falta de competencias para negociar el Salario Mínimo Vasco, y además, al estar recurrida la decisión, no tiene sentido hablar sobre el asunto.

Una cosa sí se ha producido tras la huelga, y es que hemos vuelto a dar una imagen de país conflictivo que, si en general no es algo que ayude, en las actuales circunstancias de incertidumbre, es peor que malo. 

La actual situación geopolítica y las derivadas que está teniendo en la economía por el conflicto de Irán y la consecuente escalada del crudo son un obstáculo más y no precisamente menor que afecta a la situación de empresas y ciudadanos.

Si antes la incertidumbre estaba sembrada y muchas de nuestras industrias padecían los aranceles impuestos por Trump junto a otra serie de circunstancias adversas, el conflicto en Oriente Medio, del que sabemos cuándo y cómo ha empezado, pero no cuándo acabará, supone una dificultad que, de alargarse en el tiempo, nos pasará una factura impagable que muchos no podrán pagar.

La huelga del 17 de marzo, la convocatoria ya es historia

En este escenario, los conflictos y las huelgas no aportan nada positivo, sino todo lo contrario, un argumento más para que quienes puedan pensar en nosotros para hacer negocio, nos descarten.

Se convocó y pasó. La huelga del 17 de marzo, la convocatoria ya es historia. A los convocantes les sirve para sacar pecho, a la economía y a nuestro mercado laboral les computa en negativo. Y respecto al motivo de la misma, el Salario Mínimo Vasco, de momento, ni está ni se le espera.