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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump Bonnie Cash EFE

Opinión

De Trump a Robocop. Un viaje sin retorno

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Asistimos ojipláticos a un cambio de paradigma impulsado por el lado oscuro de la Fuerza, con el Palpatine naranja y su secuaz Darth Vance, que acaba de girar visita al planeta Pakistán para negociar con la teocracia iraní su rendición o aniquilación.

No sabemos si le funciona la Estrella de la Muerte, pero la amenaza pende sobre las cabezas aturbantadas de los ayatolás.

Mientras tanto, una pequeña esperanza surge en la lejana Europa con la derrota aplastante del encargado principal del iliberalismo, el húngaro Orban.

Curiosamente, este personaje era el principal aliado de Trump en el continente y también era el principal aliado del zar Putin. Todo al mismo tiempo y por el mismo precio ¿casualidad?

Recesión

En el escenario galáctico de Oriente Próximo, el imperial, sionista y presunto criminal de guerra, Netanyahu, continúa erigiendo montañas de cadáveres con el apoyo entusiasta de mandatarios de gobiernos o partidos profundamente antijudíos, con el silencio culpable de muchas democracias occidentales y con la oposición militante de unos pocos dirigentes de países, a los el bien pagado lobby sionista denigra con  falsedades de manera continuada.

Asistimos, como conejos deslumbrados por los faros de un camión, a nuestro propio atropello por las decisiones de unos pocos, con nombres y apellidos.

Las consecuencias ya las estamos sufriendo y la recesión económica está a la vuelta de la esquina. Por no hablar del retroceso en derechos adquiridos y conquistados con sangres, sudor y lágrimas.

No sé para cuánto dará la historica del Guernica. Ya sabemos que el nacionalismo es especialista en crear problemas donde no los hay

Por supuesto, en el frente interior de Españita no encontramos la unidad de estado que la situación demanda. Tras el ridículo del principal partido de la oposición, primero alineado con los agresores y después reculando, malamente, a posiciones no intervencionistas y anti guerra que defendía, primero Sánchez y después los demás, hasta Meloni, ahora se centran en disparar contra el perro por el viaje de Estado a China.

Aciertan menos que un reloj parado. Están a la altura de la ciudadanía de Liliput y eso no les da perspectiva.

Aquí, si nos miramos fijamente el ombligo, algo a lo que estamos muy acostumbrados, manda el plácido y confortable aburrimiento de la democracia, solo roto por los espasmos ocasionales del mundo nacionalista o soberanista.

Cuatro rasgos. Uno, el Guernica. Como preludio a la gran demostración de fuerza que el PNV pretende hacer en mayo o así, y antes de las llamadas desde los montes bocineros entre Gondor y Rohan, el PNV se ha buscado un primer leit motiv. Me pido el Guernica para el Guggenheim, con motivo del 90 aniversario del bombardeo de la Villa Foral.

Si no nos lo dan, o prestan, pataleta.

Informes técnicos

Da igual que los informes técnicos rechacen moverlo de su ubicación actual. Si trasladaron a Franco a Mingorrubio, cómo no van a poder traer una obra que representa el brutal ataque de España a las libertades vascas. Aquí debería de estar ¡hombre ya! En el Guggenheim vasco.

No se para cuánto dará esta historia. Ya sabemos que el nacionalismo es especialista en crear problemas donde no los hay, pero dada la situación de relativa debilidad del alderdi, es posible que no tenga mucho recorrido.

Afortunadamente. Como aportación particular, me sumo a la opinión de Txato Etxaniz, miembro destacado e ilustre del colectivo memorialista e histórico Gernika Zaharra. Si en algún sitio hubiera debido estar el Guernica es en Gernika.

Sin embargo, cuando surgió la iniciativa Guernica Gernikara, en los albores del autogobierno, el nacionalismo ni estaba, ni se le esperaba.

Hoy es tarde, oportunista y extemporáneo.

Tres lehendakaris

Dos, el apoyo del PNV al lehendakari del Norte.

Les comunico a todos ustedes que en Euskal Herria hay tres lehendakaris, Pradales en la comunidad autónoma de Euskadi, Chivite, en la comunidad foral de Navarra e Iriart, en la Mancomunidad de Iparralde.

El primero. jeltzale, cuenta con el apoyo de su partido y del PSE-EE, la segunda, socialista, con el apoyo del PNV y de Bildu, y el último, el más reciente, más desconocido y con menos competencias, es de Bildu y cuenta con el apoyo del PNV. Para que luego diga que no somos un país de consensos.

El PNV se ha metido en un follón con el euskera de las OPE y no sabe cómo salir

Alain Iriart, alcalde de Hiriburu (Saint Pierre d'Irube), localidad vecina de Baiona de algo menos de 6.000 habitantes, ha sido elegido presidente de la Mancomunidad de Iparralde, que en realidad no se llama así.

Iriart forma parte del Bildu del otro lado de los Pirineos, Euskal Herria Bai. Su nombramiento se produjo con los votos de los electos de las comunas de su propio partido y de los del PNV, que cambiaron el sentido de su voto desde el saliente y centrista macronista, alcalde de Baiona, Jean-René Etchegaray, al entrante antes citado.

La mancomunidad de Iparralde se llama en realidad Comunidad de aglomeración del País Vasco, en francés Communauté d'Agglomération Pays Basque, en euskera Euskal Hirigune Elkargoa y en gascón Comunautat d'Aglomeracion Pais Basco. Agrupa a 158 comunas, con algo más de 300.000 habitantes, de las cuales 157 son vascas y una gascona o bearnesa.

Tiene un presupuesto anual de 200 millones de euros, similar al de EiTB, y se ocupa de la distribución del agua, recogidas de basuras, crematorio, asistencia social, planes locales de empleo, turismo, aparcamientos, mataderos y mercados, entre otras tareas. Su sede está en Baiona y da empleo a 1.400 funcionarios y personal laboral.

Competencias escasas para el rey del Norte, sobre todo comparadas con la de los Lannister de Vitoria-Gasteiz y los dornienses navarros. Veremos si esos mimbres se consolidan, aumentan o se tensionan durante con el nuevo monarca. Una nota pintoresca en el lienzo de las vascas y los vascos.

Las OPE

Tres, la negociación sobre el euskera en las OPE.

Dicen que el PNV apura la negociación con el PSE para blindar el euskera en las OPE, ya que el plazo para registrar enmiendas vence este viernes y la formación de Esteban continúa sin convencer a su socio tras casi un año de diálogo.

Lo dije la semana pasada. El PNV se ha metido en un follón con este tema y no sabe como salir de él.

Secundó ardorosamente la tesis de que existía una ofensiva judicial contra el euskera, para desviar el claro incumplimiento que se hacía en las OPE convocadas por las instituciones -que ellos gobiernan- de la ley vigente.

Después de liarla, quiso sumar a los socialistas a unas tesis, más que a un consenso, y no parece que lo vayan a conseguir. Es fácil. Solo caben dos tipos de acuerdo con las cartas que hay.

Uno, que el PNV vuelva a la senda de la legalidad institucional, algo muy difícil de vender entre los suyos y, sobre todo, en el mundo de korrikas, ikastolas privadas, AEK, Euskalgintza y otros ayatolás euskericos.

Y el otro, un acuerdo donde el PSE-EE compre una ampliación de cuotas C1 y más en las OPE, con la inseguridad jurídica que conlleva.

Muy difícil de explicar en su parroquia, ya bastante castigada con otros temas sensibles, como las políticas de excarcelaciones y terceros grados que llevan adelante desde el Gobierno vasco.

Cuatro, el Robocop.