Manifestación de trabajadores de Tubos Reunidos en Bilbao EFE
Aquello de la cacareada unidad sindical en Euskadi parece que ha quedado como una bonita idea anclada en el pasado y difícil de recuperar en el presente. De hecho, la falta de sintonía entre los denominados sindicatos vascos, prioritariamente ELA y LAB y los nacionales CCOO y UGT es más que evidente desde hace mucho tiempo.
En este sentido, el pasado 1 de mayo no fue una excepción. Bien al contrario las diferencias entre bloques se dejaron sentir de forma más que obvia. No hay acuerdo sobre el planteamiento y la fórmula para alcanzar el Salario Mínimo Vasco, algo en lo que ELA y LAB se han mostrado especialmente beligerantes y reivindicativos en los últimos meses, sin que las posiciones de todos los interpelados en el asunto, se hayan movido ni un ápice.
El euskera también se ha convertido en un tema de confrontación con traslación incluso en los juzgados… y hay más. Diferencias han existido casi siempre, pero esta visibilidad respecto a las mismas que tenemos ahora no era tan habitual.
La división como no puede ser de otra forma, alcanza también a los centros de trabajo y se percibe de forma significativa en las empresas. Como muestra reciente y ejemplo más que gráfico de esto, lo que está ocurriendo en Tubos Reunidos.
La división como no puede ser de otra forma, alcanza también a los centros de trabajo y se percibe de forma significativa en las empresas
Es especialmente llamativo que después de semanas de huelga en la que la distancia entre las distintas centrales han quedado de manifiesto, finalmente entre los propios trabajadores se haya conseguido el 25% de las firmas necesarias para convocar una asamblea. Más lo es todavía que a pesar de esto se rechace el referéndum por parte del comité, mientras quienes firmaron y acudieron a la asamblea tuvieron que hacerlo escoltados.
Convocar la asamblea es o debería ser una de mínimos, cuando la situación es de calado y de la máxima gravedad como lo que en estos momentos está ocurriendo en la emblemática tubera del valle de Aiala. Procurar las firmas suficientes para llevarla a cabo da una idea más que evidente del cisma que hay en la plantilla de la compañía, a la que sus en teoría representantes sindicales divididos, han escaqueado en todo momento, la posibilidad de pronunciarse respecto a algo tan sensible como su continuidad o no en la empresa, diría más, sobre la posible continuidad de la compañía.
Este forma de proceder, bastante más habitual de lo que puede parecer, no deja en muy buen lugar a los sindicatos particularmente a los mayoritarios que impiden la opinión de todos y cada uno de los compañeros. No sólo eso, critican a quienes quieren opinar intentando disuadirlos a base de presiones. Horrible y desde luego con tintes poco democráticos. Llegar a estos extremos pone en entredicho el propio papel de los representantes de los trabajadores que por los motivos que sean, se comportan así.
Llegar a estos extremos pone en entredicho el propio papel de los representantes de los trabajadores que por los motivos que sean, se comportan así
Con todo esto como telón de fondo la empresa ha optado por el concurso de acreedores voluntario con el fin de que una administración concursal pueda aportar soluciones que procuren la continuidad del emblemático proyecto.
La huelga, la división sindical y la tensión entre el comité y al menos parte de la plantilla no ayudan nada a que se gesten soluciones, y menos a que se encuentren posibles inversores tanto públicos como privados para salvar los muebles.
Es difícil visualizar a quién le puede resultar atractivo en estas condiciones con una deuda enorme, una situación geopolítica lesiva y el cisma interno, hacerse cargo de esta compañía.
Se están quemando los últimos cartuchos para intentar no perderlo todo. Eso significa que hay que cambiar cosas. Da igual cuántas huelgas se hagan porque en el mejor de los casos estamos hablando de una cuestión de supervivencia y eso quiere decir que desgraciadamente, aunque Tubos Reunidos siga, es imposible garantizar el empleo tal y como está en estos momentos, y también será difícil asegurar las condiciones.
Desgraciadamente, aunque Tubos Reunidos siga, es imposible garantizar el empleo tal y como está en estos momentos, y también será difícil asegurar las condiciones
Toca hacer un ejercicio de realidad y en la medida de lo posible hacerlo desde el máximo consenso y la generosidad. No parece fácil en las actuales circunstancias pero habría que esforzarse por lograrlo mientras quede una mínima opción, porque luego puede ser tarde.
Son muchísimos los obstáculos y la división es uno más y no es precisamente menor.
No olvidemos nunca aquello de que a río revuelto ganancia de pescadores. Y si esta no es acertada también puede invitar a la reflexión esta otra: divide y vencerás.