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Concentración para protestar por la sentencia de la Manada

Concentración para protestar por la sentencia de la Manada José Manuel vidal Efe

Opinión

Hermana, yo sí te creo

Publicada

Hace unos meses se puso de moda publicar en tus redes sociales algo que hacías en 2016. Era la manera de celebrar el paso de una década y de ver si avanzamos, si nos conservamos o si retrocedemos.

La verdad es que no tengo muy claro cuál de las tres cosas sería la más acertada porque echando la vista atrás veo que hemos avanzado porque tenemos mejores leyes al mismo tiempo que conservamos una justicia, en general, lenta y poco comprometida con nosotras y hemos retrocedido en cuanto a educación en feminismo, es decir, en igualdad y respeto. No pinta bien la cosa.

El caso es que si estos días retrocedemos hasta 2016 nos volvemos a encontrar en las fiestas de San Fermín, como ahora, pero con una rabia y un dolor que nos gustaría no volver a sentir, pero no me fío.

Conjunto de animales de ciertas especies que caminan juntos; esa es la definición de manada

En aquellos días de 2016 nos impactó enormemente la violación múltiple que sufrió una joven en un portal por parte de un grupo de jóvenes autodenominado "la manada". Conjunto de animales de ciertas especies que caminan juntos; esa es la definición de manada.

Dicen los expertos que es muy poco común que varios animales machos copulen simultáneamente con una hembra, lo que nos lleva a pensar que los integrantes de aquella manada no eran más que un conjunto de violadores para quienes una mujer es menos que nada.

"Follándonos a una entre cinco", decían en el grupo de WhatsApp en el que se jactaban de sus agresiones sexuales. Ni siquiera eran animales. Y esa, la violación grupal de San Fermín, no era su primera vez.

El caso es de sobra conocido, la primera sentencia en la que el juez consideraba que todo se había dado en un marco de jolgorio y diversión, la movilización social de personas que hasta entonces jamás se habían echado a las calles para gritar "hermana, yo sí te creo" o para decirle a la justicia "no es abuso, es violación", los recursos que modificaron la primera e injusta sentencia y la plasmación final en un cambio legislativo.

En 2001, cuando la entonces concejala del PP, Nevenka Fernández, denunció al ex alcalde de Ponferrada, Ismael Álvarez, por abuso sexual y laboral, se sintió muy sola

Aquellos días significaron para muchas de nosotras una segunda oportunidad. En 2001, cuando la entonces concejala del PP, Nevenka Fernández, denunció al ex alcalde de Ponferrada, Ismael Álvarez, por abuso sexual y laboral, se sintió muy sola.

Entonces no salimos a la calle, no la apoyamos públicamente y la mayor parte de las movilizaciones que se dieron en su pueblo fueron de apoyo al abusador. Sí, era otro momento y aún teníamos interiorizadas muchas formas de hacer del machismo y el patriarcado que dábamos por normales.

Podían no gustarnos, pero sentíamos que era lo que había y que poco podíamos hacer por cambiarlo. ¡Qué equivocadas estábamos!

Por eso, cuando conocimos el caso de la manada, muchas sentimos que todo lo que no hicimos en 2001 para sostener a Nevenka lo podíamos hacer ahora con la víctima de esta violación grupal y brutal.

Entonces sí salimos a la calle, ocupamos plazas y calles e hicimos visible no solo nuestro dolor sino también nuestra rabia y nuestra determinación para lograr que los violadores pasasen muchos años en la cárcel.

En abril de 2018, la Audiencia Provincial de Navarra decía que no había existido violencia ni intimidación

La primera sentencia del caso nos enfadó aún más. En abril de 2018, la Audiencia Provincial de Navarra condenó a los acusados a 9 años de prisión por abuso y no por violación. Decía que no había existido violencia ni intimidación.

Volvimos a tomar las calles con una rabia nunca exhibida hasta entonces por las mujeres. Conseguimos que el Tribunal Supremo revocara un año después la calificación y condenase a 15 años de prisión a los miembros de la manada. Consideró que la violación había sido "especialmente humillante, degradante y vejatoria".

Años después, en agosto de 2025, llegó al Congreso para su aprobación definitiva la llamada "ley del solo sí es sí".

De aquella batalla judicial emprendida por la joven violada y su familia y de aquel apoyo ciudadano, surgió una ley en la que se habla de consentimiento, se abandona el término abuso y se nombra como agresión. Ninguna ley es perfecta, pero aquella consiguió que el "no es no" se convirtiese en "solo sí es sí".

Hoy es el momento de darle las gracias por haber tirado "p'alante" con el apoyo de muchísimas mujeres como su madre

Sobre la ley de libertad sexual, la víctima de la manada dijo: no es mi ley, es la de todas las mujeres. Hoy es el momento de darle las gracias por, como expresó en su día, haber tirado "p'alante" con el apoyo de muchísimas mujeres como su madre, quien apuntó que esta ley fue el fruto de la valentía, la perseverancia y la dignidad de una niña que sí sabía cómo quería vivir sin que nadie la juzgara.

Cuando una mujer dude de si acudir o no a una comisaría a denunciar una agresión sexual por miedo a no ser creída, tiene que recordar que somos muchas las "sororas" que pensamos "hermana, yo sí te creo".

Por cierto, cada año se registran en España alrededor de 500 agresiones sexuales en grupo, es decir, más de dos cada día.