Pocas veces el estallido de una noticia impactante fue más inoportuno. Porque este martes el caso de las vacunas caducadas que Osakidetza administró a 253 niños eclipsó en gran medida los 'avances' que el lehendakari, Imanol Pradales, arrancó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Palacio de la Moncloa.
El Departamento de Salud admitió, tras una denuncia pública de EH Bildu mediante una pregunta parlamentaria filtrada a los medios, que los médicos de Osakidetza han administrado numerosas dosis de un lote caducado en de doce centros médicos ubicados en diversas localidades de Euskadi.
Aunque, como matizó rápidamente el propio Gobierno vasco y hasta el propio lehendakari en Moncloa, estas inyecciones caducadas no generan efectos secundarios, lo cierto es que este martes en suelo vasco no se hablaba de otra cosa. Bebés y vacunas caducadas es un cóctel explosivo en una misma frase.
Los profesionales de Osakidetza ya tienen todos los casos "controlados y monitorizados" -Pradales dixit-, pero la sensación de inseguridad en las vacunaciones es menos controlable. La noticia, aunque sea por inhabitual, supuso una tremenda sorpresa en todos los ámbitos y marcó la actualidad en Euskadi.
El lehendakari puso el acento en el traspaso de la gestión de los aeropuertos y en la exigencia de competencias en materia migratoria. Ambas cosas, claro está, dependen de cómo evolucione la política nacional, con la convocatoria de elecciones generales como posibilidad permanente
Así las cosas, este martes por la tarde la esperada y anunciada reunión en La Moncloa quedó un tanto descafeinada al menos mediáticamente hablando.
Pradales salió de Moncloa con un compromiso de seguir negociando. Más en concreto, ambos acordaron que se celebrarán una "agenda bilateral" que constará de dos reuniones de máximo nivel entre ambos ejecutivos para avanzar en los traspasos pendientes y en otras exigencias, entre ellas la renovación del cupo.
El horizonte temporal de esta negociación que empezará "mañana mismo" -por este miércoles- no está demasiado claro. Pradales quiere cerrar traspasos antes de Semana Santa, pero no se firmó nada en este sentido más allá de la declaración de intenciones.
El lehendakari puso el acento en el traspaso de la gestión de los aeropuertos y en la exigencia de competencias en materia migratoria. Ambas cosas, claro está, dependen de cómo evolucione la política nacional, con la convocatoria de elecciones generales como posibilidad permanente.
El encuentro, de una hora y media, sirvió también para que ambos analizasen su relación y, más en concreto, para que Pradales se quejase a Sánchez de los incumplimientos del Gobierno central. Incumplimientos que después glosó en la comparecencia posterior.
Pradales lanzaba un mensaje positivo al afirmar que son "más los cumplimientos que los incumplimientos", pero matizaba que estos últimos afectan a materias "esenciales para el bienestar de los vascos".
El más grave y notorio de ellos es que no se completó el Estatuto de Gernika en 2025 pese a lo firmado. Y de ahí emana el resto.
