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Las conversaciones de PNV, Bildu y PSE para alumbrar un nuevo estatuto vasco continúan abiertas pero han encallado en el derecho a decidir que exigen los nacionalistas pero es una línea roja para los socialistas vascos. Aunque aún existen posibilidades de un acuerdo de mínimos, los partidos no son optimistas. 

Diversas fuentes consultadas en los últimos días por Crónica Vasca aseguran que los representantes de los tres partidos sí están de acuerdo en incluir en el nuevo estatuto para Euskadi derechos relacionados con la salud, la educación o la vivienda.

Incluso el reconocimiento de Euskadi como nación "no sería un obstáculo insalvable" o "podría ponerse al menos en el preámbulo", según varios consultados, ya que la Constitución reconoce a la comunidad como "nacionalidad histórica" y no dejaría de ser una declaración más simbólica que práctica. 

Sin embargo, el derecho de autodeterminación de Euskadi, más conocido como derecho a decidir, es una línea roja que enfrenta a las tres formaciones que siguen manteniendo conversaciones con una absoluta discreción.

Desde que empezó la negociación a tres bandas sobre sobre esta cuestión, la tónica ha sido el secretismo. Ni un encuentro público ni un anuncio y ni siquiera documentos intercambiados, pero sí un diálogo sostenido en el tiempo. 

El líder del PSE, Eneko Andueza, ha dejado claro que los socialistas podrían sellar un acuerdo de nuevo estatus o nuevo estatuto con las formaciones nacionalistas, pero siempre y cuando "no intente saltarse la Constitución, romper absolutamente el marco normativo y la propia estructura del Estado". 

Quien más ha hablado al respecto públicamente en las últimas semanas es el presidente del PNV, Aitor Esteban, que llegó a afirmar que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, está al tanto de la evolución de las conversaciones y que incluso afirmó que en fechas próximas se vería si hay agua o no en esta piscina. 

La negociación de un nuevo texto estaturario que supere el Estatuto de Gernika, todavía pendiente de completarse plenamente, se antoja como uno de los grandes temas políticos en este 2026, siempre con la mirada puesta en una posible convocatoria de elecciones generales que podría frenar las expectativas generadas. 

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