José Luis Rodríguez Zapatero durante un homenaje del PSE en 2024.

José Luis Rodríguez Zapatero durante un homenaje del PSE en 2024. PSE

Política ANÁLISIS

Zapatero, un baluarte del socialismo vasco por el final de ETA y por sus resultados en Euskadi

El expresidente lideró la negociación con la banda terrorista, salió del Gobierno por la crisis económica y fue decisivo en las generales de 2023 y en los pactos posteriores

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José Luis Rodríguez Zapatero siempre ha sido un baluarte del socialismo vasco. Y lo ha sido principalmente por su papel en el final de ETA. Durante su presidencia del Gobierno se inició el último intento de diálogo con la banda terrorista. Un intento que no fructificó pero que sirvió para que ETA perdiera aún más legitimidad en Euskadi.

Aquel intento de diálogo que dirigía Jesús Eguiguren, primero, y la firmeza del Estado de Derecho, después, con las ilegalizaciones de las marcas electorales de Batasuna y los golpes de las Fuerzas de Seguridad a ETA, sirvieron para que los terroristas y su brazo político entendieran que tenían que parar.

La estrategia de Zapatero, tras la negociación fallida, se sintetizaba en la famosa frase que Alfredo Pérez Rubalcaba espetaba a Arnaldo Otegi y el resto de líderes de la izquierda abertzale: "O votos o bombas". Eligieron votos. Se acabó el terrorismo. Y nació EH Bildu como compendio de partidos que incluían a Sortu, heredera directa de Batasuna.

No por casualidad, con Zapatero en la Moncloa llegó al Palacio de Ajuria Enea Patxi López, único lehendakari socialista de la historia de Euskadi.

Acto de homenaje a Zapatero en Bilbao.

Acto de homenaje a Zapatero en Bilbao. PSE

Euskadi y Cataluña

Debido a ese papel en el final de ETA, en Euskadi existen esos "lazos emocionales" con Zapatero de los que habló esta semana Eneko Andueza, secretario general del PSE-EE.

En paralelo, es necesario recordar que Zapatero siempre ha representado, además, un estilo de hacer política tranquilo, basado en la escucha, con su célebre "talante", su "optimismo antropológico" y su "alianza de civilizaciones". Pero, eso sí, en mítines y actos públicos siempre ha mostrado su rostro más duro con ataques a la derecha.

Ese manual de actuación del expresidente le ha llevado a mantener siempre buenas relaciones con los nacionalismos vasco y catalán. Algo que le granjeó en su época grandes resultados electorales. En las generales de 2008, fue el más votado en Euskadi y también en Cataluña. En esta última, con 25 de 47 escaños.

José Luis Rodríguez Zapatero en un acto en Vitoria.

José Luis Rodríguez Zapatero en un acto en Vitoria. Archivo

La fortísima crisis financiera de 2009, con Zapatero sin querer admitirla en un principio y el nacimiento del 15-M, se llevaron por delante al presidente del Gobierno, que dimitió, convocó elecciones generales y cedió el testigo a Rubalcaba.

El final de ETA, conocido en octubre de 2011, con el jefe del Ejecutivo ya de retirada, se valoró mucho en Euskadi, pero no evitó la mayoría absoluta que logró el PP de Mariano Rajoy un mes después, en las generales de noviembre de ese año.

Durante más de una década, el expresidente estuvo en un segundo plano, aunque siempre fue un baluarte para el PSOE y, en especial, para el PSE, sobre todo por su presencia en las campañas electorales. En cada viaje a Euskadi, era agasajado por sus compañeros de militancia.

El papel desde 2023

Si bien en un principio no parecían demasiado afines, en los últimos años Zapatero estrechó sus lazos con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Hasta el punto de que se considera decisivo el papel del exjefe del Ejecutivo en la campaña de las generales de 2023, en las que Sánchez perdió pero mantuvo suficientes apoyos para gobernar.

Casualidad o no, en esos comicios nacionales el PSOE volvió a ganar tanto en Euskadi como Cataluña, con presencia de Zapatero en ambas comunidades. Tras el paso por las urnas, el expresidente colaboró activamente con Sánchez para engrasar las relaciones con sus socios nacionalistas.

Por todo lo antedicho, ha brillado siempre en tierras vascas. Por eso, la sorpresa generalizada por su imputación es todavía mayor en Euskadi, en general, y en las filas del PSE, en particular. Es una herida que no deja de supurar. Es una decepción palpable.

De ahí que el propio líder del PSE insistiera en que espera que las explicaciones del imputado sean suficientes para ser declarado inocente. No fue una defensa cerrada, sino un deseo. Porque el auto del juez José Luis Calama ha multiplicado las dudas en la militancia socialista.

Para muchos, se ha caído un mito. Para otros, hay esperanza de que sea inocente. Pero parece obvio que, tras la imputación, para todos en Euskadi Zapatero ya nunca será el mismo.

José Luis Rodríguez Zapatero durante un mitin del PSE.

José Luis Rodríguez Zapatero durante un mitin del PSE. PSE