El independentismo se estanca en Euskadi, según el Sociómetro.

El independentismo se estanca en Euskadi, según el Sociómetro. CG

Política

Más vivienda y menos independentismo en Euskadi

Los datos del Sociómetro conocidos esta semana arrojan datos muy relevantes

Más información: La vivienda se dispara aún más como principal problema para los vascos

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Menos independentismo y más vivienda. O más vivienda y menos independentismo. Como ustedes prefieran. Digo esto porque esta semana hemos conocido los datos del Sociómetro, la principal encuesta que se hace en Euskadi.

La preocupación ciudadana por la vivienda bate todos los récords. En paralelo, el sentimiento independentista decrece, con sólo un 22% de los vascos que quieren fervorosamente la independencia para ya mismo. Son datos muy relevantes en varios sentidos.

En primer lugar, cualquier persona de clase media en Euskadi que se quiera comprar o busque alquilar una vivienda sabe que tiene un problema. Porque a pesar de las políticas que está implementando el Gobierno vasco, la realidad es que este problema va a peor.

Sólo en los tres primeros meses del año la vivienda ha subido un 10% en Euskadi. Y contábamos hace unos días que el Banco Central Europeo ha empezado a aumentar los tipos de interés, lo que será un golpe a medio plazo para las hipotecas.

Se trata de un problema gravísimo para el que no se terminan de encontrar las soluciones o, al menos, las que se ponen sobre la mesa no convencen a los ciudadanos, que se inquietan cada día más con este asunto.

Respecto a la cuestión más política, es curioso que justo en el momento que, como venimos publicando, los dos partidos nacionalistas aglutinan más votos, porque PNV y Bildu ya copan el 70% de apoyos en Bizkaia y Gipuzkoa, el sentimiento puramente independentista no despega o se estanca.

Siempre he creído que el procés catalán, que acabó en nada y con los líderes independentistas en la cárcel, ha podido influir en el ánimo de los vascos. Pero, además, creo que ambas cuestiones, aunque sean variables diferentes, están relacionadas.

Porque se demuestra que, por un lado, el nacionalismo y el independentismo no son sinónimos, porque no lo han sido nunca, y, sobre todo, queda demostrado que la gente en Euskadi está a las cosas del comer. A los ciudadanos les preocupa la vivienda, los problemas laborales o la inseguridad ciudadana. La sociedad no está para banderas y rupturas en estos momentos. Además, el sondeo muestra que los vascos se sitúan lejos de los extremos ideológicos.

Al menos eso es lo que dicen los datos. Cada uno que los interprete a su manera, pero son datos claros, sólidos y elocuentes. Conviene recordarlos: un 22% está a favor de la independencia, un 37% está en contra y un 32% podría apoyarla o no en función de cómo se llevase a cabo.

Datos que muestran, en suma, cómo la gente no está para aventuras independentistas pero sí para que se resuelva el problema de la vivienda, tan acuciante para tantas personas en Euskadi.