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"Puta España, puta selección". Este es el grito que escuchamos en diferentes lugares de Euskadi el pasado domingo con motivo de la final del Mundial entre España y Argentina.

Es el grito escuchado durante las protestas de jóvenes abertzales contra la selección española. Además de esta consigna, vimos agresiones gravísimas, intentos de boicot, quemas de banderas y mucho odio reconcentrado contra España, también en las redes sociales.

Lo primero que decir al respecto es recomendarles tres artículos de opinión publicados estos días por Crónica Vasca. "Qué vida más triste", de José Gordejuela; "Ni perdón ni permiso", de Begoña Beristain; y "Símbolos y convivencia", de Pedro Ugarte.

En Euskadi estamos tristemente acostumbrados a estas cosas. El odio no se ha desterrado aunque se haya desterrado el terrorismo. Por suerte, se comporta así sólo una minoría. La minoría de siempre

Los tres artículos dicen cosas más interesantes de lo que yo voy a decirles. Creo que resumen bien lo que pasó en relación con la final del Mundial y explican por qué mucha gente en Euskadi actuó así contra el sentimiento legítimo de apoyar a La Roja en ese partido.

En Euskadi estamos tristemente acostumbrados a estas cosas. El odio no se ha desterrado aunque se haya desterrado el terrorismo. Por suerte, se comporta así sólo una minoría. La minoría de siempre.

La mayoría de la gente que se manifestó a favor de la oficialidad de la selecciones vascas se comportó de forma pacífica. Y la mayoría de los que deseaban ver el partido pudieron hacerlo en las pantallas gigantes instaladas en diversas localidades.

Que los cometa una minoría no reduce estos actos de intolerancia, que son denunciables y más que graves. Hemos visto palizas. Y hemos visto mucha violencia verbal. Mucho odio contra la selección y contra España.

Hablamos de hechos intolerables. No se puede aguantar que esto suceda. Ni antes ni ahora, en 2026. Es increíble que sigan ocurriendo estas cosas pero tienen una matriz y una motivación ideológicas que todos conocemos.

Las identidades aquí son varias. Están quienes se sienten sólo vascos, quienes se sienten sólo españoles y quienes se sienten tanto vascos como españoles. Euskadi es más plural de lo que parece

Las identidades en Euskadi son varias. Están quienes se sienten sólo vascos, quienes se sienten sólo españoles y quienes se sienten tanto vascos como españoles. Ahí están las encuestas que nosotros venimos recogiendo. Euskadi es más plural de lo que parece.

La minoría intolerante no puede generar la sensación de que toda la sociedad se comporta así.

Además, hay que remarcar algo: es legítimo que las personas no apoyen a la selección española, en su caso por esa identidad sólo vasca, y es legítimo reclamar la oficialidad de una selección vasca. Lo que no es legítimo es emplearse con violencia contra quienes animamos y apoyamos a La Roja.

Es evidente pero hay que insistir en ello. Vivimos en tiempos en que es necesario repetir las obviedades. Sobra la violencia y sobra el odio. Hay que respetar que cualquiera vista en la calle la camiseta que le dé la real gana: la española, la argentina o la vasca, que también existe aunque no sea oficial.

En suma, que cada persona pueda moverse con libertad en las calles de Euskadi. Para eso hay que pedirles a los de siempre, a los que odian, que pasen a respetar al resto de personas con otras identidades, gustos o apetencias.

Cualquier agresión, sea física o verbal, a una persona por llevar una camiseta o animar a un equipo, en este caso a la selección española, es completamente repugnante.

Para terminar, les vuelvo a recomendar los tres artículos citados, que se adentran en la cuestión con profundidad. Y les recuerdo que, como publicamos aquí, se ha visto una paradoja en Euskadi, con más apoyo que nunca a la selección pero con las encuestas apuntando a un crecimiento de las formaciones nacionalistas.

Vivimos en una tierra de paradojas donde sigue sobrando el odio.

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