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¿Qué pasa con el autogobierno vasco? Esta semana, al celebrarse el debate de política general, se habló mucho de esta cuestión, pero también en los días previos al pleno.

El lehendakari, Imanol Pradales, pidió en la tribuna el reconocimiento de "la singularidad nacional vasca", algo que, por cierto, ya está reconocido en gran medida en las primeras líneas del Estatuto de Gernika.

Como ustedes saben porque lo venimos contando en Crónica Vasca, existen unas negociaciones desde hace un par de años entre PNV, Bildu y PSE, las tres formaciones más votadas, para alumbrar un nuevo texto.

¿Qué ocurre con ese texto? Tanto PNV como Bildu, especialmente Bildu, apuntan a que este texto dibuja un nuevo estatus político para Euskadi, pero el PSE siempre remarca, como ha hecho Eneko Andueza esta semana, que se trata de una reforma del Estatuto.

Discrepan en el contenido pero los tres coinciden en pedir discreción, toda la discreción posible, para esta negociación. Es cierto que el diálogo se está llevando con absoluto secretismo.

A mi juicio, ese secretismo no ayuda nada. No entiendo por qué los tres grandes partidos tienen que negociar en secreto algo tan relevante para el futuro de Euskadi y su ciudadanía.

Sea un nuevo estatus o un nuevo Estatuto, sea un texto más social como quiere el PSE, sea un impulso soberanista del derecho a decidir como quiere Bildu o sea algo intermedio entre ambos como quiere el PNV, creo que la sociedad vasca necesita más transparencia.

Mucha nebulosa y demasiada confusión porque cada uno dice una cosa sobre un texto que no conocemos. No, por favor. Hacen falta luz y taquígrafos. Hace falta transparencia. Basta de juegos

Una negociación de este calado tiene que hacerse con luz y taquígrafos. No es lógico que permanentemente unos y otros apelen a la discreción y a la lealtad entre quienes negocian mientras los ciudadanos, a los que más nos atañe esto, estemos a ciegas.

Meses atrás en Crónica Vasca les contamos que las negociaciones estaban encalladas precisamente en el derecho a decidir y el reconocimiento nacional de Euskadi. Sin embargo, a principios de esta semana tanto Aitor Esteban como Arnaldo Otegi señalaban que el derecho a decidir sí estará en el texto.

Por si faltasen piezas en el rompecabezas, este mismo sábado Otegi apuntaba a una reforma estatutaria como "táctica" para avanzar después hacia "la república vasca".

Mucha nebulosa y demasiada confusión porque cada uno dice una cosa sobre un texto que no conocemos. No, por favor. Hacen falta luz y taquígrafos. Hace falta transparencia. Basta de juegos.

Una reforma estatutaria o lo que finalmente sea, tenga más o menos recorrido, necesita más transparencia y menos discreción. Estamos en 2026 y las cosas tienen que hacerse a la vista de todos, no en cuartos que nadie puede ver.

Es cierto que un par de legislaturas atrás se hizo una ponencia de autogobierno en el Parlamento, con expertos incluidos, y las cosas no salieron bien. Quizás es el motivo por el que ahora apuestan por la enorme discreción.

Pero creo que los políticos están hurtando el debate a los ciudadanos. Es hora de poner las cartas sobre la mesa.

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