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La cirugía ginecológica sin cicatrices, una técnica que mejora la recuperación de las mujeres

Es una intervención menos invasiva que no deja huellas visibles porque las únicas incisiones se realizan en el interior de la vagina

Un cirujano se prepara para una intervención quirúrgica / Archivo
Un cirujano se prepara para una intervención quirúrgica / Archivo

La cirugía vaginal endoscópica transluminal a través de orificios naturales es una innovadora técnica quirúrgica que permite operar sin dejar cicatrices. Se trata de una intervención mínimamente invasiva que no precisa incisiones para acceder a la cavidad abdominal y por ello no deja huellas visibles.

Esta técnica, denominada vNOTES (Natural orifice transluminal endoscopic surgery), mejora la recuperación de las mujeres que se someten a una intervención ginecológica al disminuir el dolor postoperatorio y las posibles complicaciones vinculadas a la cirugía abdominal convencional. Se trata de una alternativa quirúrgica segura, que reduce la necesidad de cuidados y la estancia hospitalaria.

Menor riesgo que en la cirugía convencional

La intervención consiste en acceder a la cavidad abdominal a través de la vagina. Para ello, se coloca un dispositivo especial que permite introducir el instrumental necesario sin necesidad de usar trocares, lo que evita que queden cicatrices en el vientre.

La técnica puede utilizarse en la mayoría de las patologías ginecológicas benignas y en algunas malignas, y está especialmente indicada en mujeres con riesgo de complicaciones en la cirugía convencional, como las que presentan sobrepeso.

“Se trata de un método que combina la cirugía vaginal con la cirugía laparoscópica. De esta forma, las pacientes no tienen cicatrices visibles”, explica Ignacio Lobo, Jefe del Servicio de Ginecología del Hospital Quirónsalud Bizkaia.

También beneficia al cirujano

La principal ventaja de esta técnica es que se pueden operar úteros de hasta dos kilos. Además, permite una visión directa de la cavidad, facilitando la intervención del cirujano y la visualización del proceso por parte de todo el equipo en quirófano.

“Esto es muy importante porque permite actuar al equipo sincronizado, mejora la precisión y los tiempos quirúrgicos y de anestesia. Por no hablar de la comodidad del cirujano durante la intervención, que es también muy importante”, ha recalcado el especialista.

Cirugías ambulatorias

El especialista vasco ha explicado que su aplicación tiene otras ventajas aún más importantes para la paciente. Al permitir su aplicación en cirugías como la histerectomía, la salpingectomía (extirpación de las trompas) o la salpingooforectomia (extirpar los ovarios y las trompas) reduce los riesgos postquirúrgicos y de infecciones al no existir cicatrices.

Por otra parte, minimiza el riesgo de hernias de pared abdominal y mejora de forma definitiva el postoperatorio. Es decir, la paciente se puede ir a casa en el mismo día de la intervención y hacer vida prácticamente normal a las 24 horas. Más de cien mujeres vizcaínas ya se han beneficiado ya de esta innovadora técnica y la mayoria fueron dadas de alta rápidamente y han presentado de una rápida recuperación.

Una técnica compartida

Una docena de ginecólogos de todo el mundo han acudido para formarse en este nuevo procedimiento que el médico bilbaíno incorporó a su quirófano en 2021, tras formarse con el padre de la técnica, doctor Jan F. Baekelandt, en 2020.

"Es por ello que nos parece tan importante ofrecer estas formaciones a más colegas a fin de compartir nuestra experiencia y conocimiento y contribuir a que más pacientes se puedan beneficiar de estas enormes ventajas", concluye el ginecólogo Ignacio Lobo.

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