Interior de una residencia de estudiantes

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San Sebastián, destino universitario: el reto de encontrar alojamiento cuando estudias en la ciudad

Donostia concentra varios de los centros académicos más valorados del País Vasco, pero su mercado inmobiliario convierte la búsqueda de piso en una carrera de obstáculos para miles de estudiantes cada septiembre

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San Sebastián es, a ojos de cualquier universitario, una ciudad casi perfecta. Playas, gastronomía, una de las tasas de criminalidad más bajas de Europa y una oferta académica que incluye desde la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) hasta TECNUN —la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Navarra—, pasando por la Universidad de Deusto, el Basque Culinary Center o MUSIKENE, el conservatorio superior de música del País Vasco. El problema es que encontrar dónde vivir mientras estudias en ella se ha convertido, para muchos jóvenes, en la primera gran asignatura de la carrera.

El mercado del alquiler en Donostia es uno de los más tensionados de España. La ciudad arrastra desde hace años una escasez estructural de vivienda que afecta especialmente a los colectivos más vulnerables del mercado: personas mayores, familias con rentas bajas y, de forma muy visible, estudiantes universitarios. Cada verano se repite la misma estampa: familias que empiezan a buscar piso en junio para septiembre y que en agosto aún no han encontrado nada que se ajuste a sus posibilidades, o jóvenes que llegan de otras provincias —o de otros países— y que acaban aceptando condiciones habitacionales muy por debajo de lo razonable por no quedarse sin nada.

Una ciudad que crece en atractivo universitario, pero no en oferta de alojamiento

El perfil del estudiante que elige San Sebastián ha cambiado en la última década. Ya no son solo jóvenes vascos o navarros que se desplazan a estudiar cerca de casa. La proyección internacional de instituciones como el Basque Culinary Center —que atrae a alumnos de más de cuarenta países— o la reputación de TEKNUN como escuela de ingeniería de referencia en España han multiplicado la llegada de estudiantes de fuera de Euskadi, y también de fuera de España.

Esta mayor demanda de alojamiento universitario no ha encontrado respuesta suficiente en el mercado tradicional. El alquiler de larga duración en Donostia lleva años siendo objeto de tensión política y social, con precios que se han encarecido de forma sostenida y una oferta que apenas crece. El resultado es que el estudiante universitario compite en desventaja frente a profesionales o parejas con mayor capacidad económica, y que cada vez resulta más difícil encontrar un piso compartido en condiciones aceptables a un precio razonable en la ciudad.

La residencia universitaria, una alternativa que gana terreno

En este contexto, las residencias de estudiantes en España han dejado de ser percibidas como una opción de segunda para convertirse en una solución cada vez más valorada, tanto por los propios estudiantes como por sus familias. La lógica es sencilla: frente a la incertidumbre del mercado libre, una residencia ofrece certeza. Precio cerrado, suministros incluidos, seguridad, entorno diseñado para el estudio y, en los modelos más modernos, una propuesta de vida que va mucho más allá de tener un sitio donde dormir.

En el barrio de Ibaeta, a apenas cinco minutos a pie del campus de la UPV/EHU y a cuatro minutos de TECNUN, Stephouse ha abierto una residencia de estudiantes en San Sebastián que responde precisamente a esa demanda creciente. Se trata de una de las doce residencias que la cadena opera actualmente en España y Portugal, con presencia en ciudades como Madrid, Sevilla, Málaga, Granada, Pamplona, Girona y Oporto.

La propuesta combina diferentes tipologías de habitación —desde studios privados hasta apartamentos compartidos para dos o tres personas— con una oferta de zonas comunes que incluye coworking, gimnasio, salas privadas y sala social. Todo ello acompañado de un programa de actividades que facilita que los estudiantes construyan una red de relaciones desde el primer día: escapadas a la nieve, ligas deportivas entre residencias, talleres de habilidades o actividades de bienestar forman parte del calendario anual.

El alojamiento estudiantil, una cuestión también económica y de ciudad

Más allá del impacto individual sobre cada estudiante, la disponibilidad de alojamiento universitario tiene consecuencias directas sobre la competitividad de las ciudades como polos de atracción de talento joven. Una ciudad que no puede garantizar a sus universitarios un lugar donde vivir pierde atractivo frente a otras que sí pueden ofrecerlo, con el riesgo de que determinados centros académicos vean reducida su capacidad para captar alumnado de fuera.

En ese sentido, la llegada de operadores profesionales a San Sebastián no es solo una buena noticia para los estudiantes: es también una señal de que el mercado empieza a tomarse en serio una necesidad que durante demasiado tiempo quedó en un punto ciego de la planificación urbana y educativa de la ciudad.

El reto de encontrar alojamiento en Donostia siendo estudiante no ha desaparecido. Pero al menos, quienes llegan con la mochila y la matrícula bajo el brazo tienen hoy más opciones que hace unos años. Y eso, en una ciudad tan deseada como esta, ya es mucho.

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