Agricultores en el campo.
Javier Fatás, agricultor, sobre la crisis: "Los costes suben y los ingresos siguen lejos de compensar los incrementos"
Durante el mes de julio, la situación empeoró después de ataques contra petroleros en el mar Rojo superando, el barril Brent, los 100 dólares por cada.
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La agricultura está pasando por un momento crítico. Las continuas tensiones en Oriente Medio entre Estados Unidos e Irán han generado una subida fuerte del precio del gasóleo agrícola durante el mes de julio, algo que ha denunciado la coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) ha denunciado, como recoge el medio de la Coordinadora de Agricultores y Ganaderos (COAG).
Un aumento que ha provocado que los costes de producción de las explotaciones agrarias en campaña de recolección de cereal y fruta se hayan disparado. Durante la primera quincena de junio, el barril Brent se situaba en 83,17 dólares, pues estaba favorecido por la reapertura del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.
Sin embargo, durante el mes de julio, la situación empeoró después de ataques contra petroleros en el mar Rojo superando, el Brent, los 100 dólares por barril.
Un oficio descuidado
Pero este no es el único factor que ha agravado el incremento que aguantan los agricultores de España El segundo fue que el 30 de junio concluyó la disminución temporal del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) sobre productos energéticos. Una medida que rebajó el tipo impositivo del 21% al 10% a las gasolinas, gasóleos y bicarburantes.
En cambio, la medida ha dejado de ser efectiva desde el 1 de julio, ya que el IVA ha vuelto a aplicarse al 21%, lo que ha aumentado el precio final que deben pagar los agricultores por el litro de combustible. Todo ello ha generado un incremento del coste del gasóleo agrícola, lo que Javier Fatás, miembro de la Comisión Ejecutiva de COAG, ha lamentado.
"La guerra vuelve a librarse a miles de kilómetros de nuestras explotaciones, pero quienes terminan pagando una parte importante de la factura son los agricultores y ganaderos españoles. Cada crisis internacional acaba repercutiendo de forma inmediata en nuestros costes de producción, mientras nuestros ingresos siguen muy lejos de compensar estos incrementos".
El aumento del combustible no solo afecta a una labor, sino a todas. Desde la cosecha y transporte hasta los riegos, el laboreo, la preparación de tierras y futuras siembras. La subida de los costes, por ejemplo, ahoga la rentabilidad de los cereales.
"Volvemos a encontrarnos con el mismo problema de siempre: cuando sube el petróleo, nuestros costes aumentan inmediatamente; cuando mejoran los precios agrícolas, esa mejora llega tarde y, además, nunca compensa el incremento de los insumos. La rentabilidad de las explotaciones vuelve a estrecharse", denuncia Fatás.