Se cumplen 40 años del asesinato de Aureliano Letona (i), producido en la localidad vizcaína de Orozko.
El silencio continúa en Orozko 45 años después del crimen del guarda forestal: "Decían ser inocentes"
El asesinato del guarda forestal, en la víspera de la festividad de Santa Águeda, supuso un antes y un después en la localidad vizcaína, de la que salieron impunes los 11 individuos presuntamente implicados en el crimen
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En vísperas de la festividad de Santa Águeda, un 5 de febrero de 1981 la localidad vizcaína de Orozko vivió un antes y un después tras producirse el asesinato de un guarda forestal del que salieron impunes los 11 individuos presuntamente implicados en el crimen. Aureliano Letona, de 55 años, fue hallado en las aguas frías del río Altube, a escasos kilómetros del pequeño pueblo de Bizkaia.
Desnudo de cintura hacia abajo y con signos de violencia en su rostro, el caso ha pasado a ser uno de los más mediáticos de los últimos tiempos por el llamativo misterio y silencio que ha envuelto a Orozko durante estas cuatro décadas. Crónica Vasca se ha acercado a la localidad vasca y, de primeras, sus habitantes han dejado claro que, respecto a los supuestos implicados en el crimen, "todos decían ser inocentes".
"No me enteré de lo que sucedió hasta unos días después, no estuve por la zona donde (en teoría) pasó"
Un par de vecinos de la población han asegurado llevar viviendo "toda la vida" en Orozko, aunque reconocen que "de esa noche no tenemos certeza de lo que realmente pasó", puesto que uno de ellos no estuvo "en el pueblo durante unos días por trabajo", mientras que otro reconoció no enterarse "de lo que sucedió hasta unos días después, me pilló con menos de 30 años y no estuve por la zona donde (en teoría) pasó".
La localidad vizcaína de Orozko, en 2026.
Hace alusión al Bar Larrea, un pequeño establecimiento donde se produjo todo. Los informes, basados en relatos que cuentan los implicados, explican que Aureliano Letona, cliente habitual del bar, se encontraba "bebido". Mariano Urquijo, uno de los implicados, confesó en la comisaría de la Ertzaintza de Durango en 1986 que el guarda forestal sufrió "golpes con una makila (bastón tradicional vasco), cortes de pelo con tijeras de esquilar ovejas, agresiones con un leño encendido y un atizador de hierro".
Un testigo revivió el caso, que pasó desapercibido
El último golpe que sufrió en la cabeza, mortal, lo dejó totalmente inconsciente. Intentó huir de la jauría humana, pero los 11 implicados en el caso impidieron que pudiera salir, dejándolo desnudo de cintura para abajo. Terminó totalmente ensangrentado. Lo que comenzó como una supuesta "broma", terminó con el guarda forestal inmóvil tras la paliza sufrida. Minutos después, murió.
Fragmentos de algunas noticias de la prensa.
Algunos implicados decidieron llevar a Aureliano Letona al Hospital de Cruces, pero viendo que parecía muerto, decidieron arrojarlo al río en el barrio de La Cadena. Allí fue encontrado al día siguiente. La pregunta es: ¿Por qué sucedió esto? Hay muchas teorías. Según su viuda, Mari Carmen López de Guereñu, era una persona a la que le gustaba alardear de "su salario" en público, especialmente tras ver incrementada su nómina tras ser funcionario, lo que provocó que se formaran ciertas "enemistades" a su alrededor.
La confesión de Urquijo abrió un caso que terminó con los 11 implicados condenados a un año de prisión, pero ninguno terminó en la cárcel
El caso terminó en los juzgados años después. La confesión de Mariano Urquijo, uno de los implicados, abrió un caso que terminó con los 11 implicados condenados a un año de prisión, pero ninguno terminó en la cárcel. Durante los años posteriores al crimen, ningún habitante dijo nada. El silencio, 45 años después, permanece intacto. "Nadie sabe nada al parecer", asegura un habitante a Crónica Vasca.
La viuda del guarda forestal, tras la sentencia, recibió una indemnización de 25 millones de pesetas, una cifra muy por debajo de lo solicitado. "¡Qué me va a parecer! Poco. Poco por haber destrozado una familia", dijo tras conocer la cantidad final.
"¡Qué me va a parecer! Poco. Poco por haber destrozado una familia"
Durante los próximos años, algunos de los 11 implicados aseguraron no tener nada que ver con la muerte de Aureliano Letona, dejando claro que son "inocentes" de un crimen del que "desconocen" cómo se produjo. Nunca hubo un "perdón" ni un arrepentimiento por parte de nadie, salvo de un Mariano Urquijo que, cinco años después de los hechos, decidió hablar por arrepentimiento.
A 5 de febrero de 2026, 45 años después de la muerte del guarda forestal, Orozko continúa siendo un pueblo donde la ley del silencio está vigente. "Hay algo, eso está claro, pero es algo que quizá nunca se sepa", dice una habitante a este medio digital. Otros, en cambio, al mencionarles el tema de este reportaje, miraban y continuaban con su camino, sin decir ni una palabra.
La localidad vizcaína de Orozko.