Arkaitz Rodríguez deja Sortu pero tendrá dos cargos.
Arkaitz Rodríguez, Sortu, Ernai, Otxandiano, Pla... Y en el centro Otegi
El líder del partido matriz de EH Bildu pilota su propia sustitución en un proceso sin demasiada democracia interna
Más información: Sortu propone a Xabier Iraola como líder y mantiene en la dirección al exjefe de ETA David Pla
Noticias relacionadas
Para ocupar la nueva dirección de Sortu, va a utilizarse una lista cerrada y propuesta por la actual dirección. Y lo que antes hacía Arkaitz Rodríguez pasará a hacerlo Xabier Iraola -de la cantera de Ernai-, con casi todos los mismos compañeros de viaje, entre ellos todo un exjefe de ETA como David Pla. O, dicho de otra manera, Sortu hace lo de siempre y con los de siempre.
Para empezar, las bases del partido de la izquierda abertzale van a votar solo una plancha. Sin competencia alguna. O, dicho de otra manera, la democracia interna en realidad brilla por su ausencia en este proceso tutelado por Rodríguez, que deja su cargo para dedicarse en exclusiva a sus responsabilidades en EH Bildu y como parlamentario -o sea, dos cargos, a falta de uno, para el íntimo de Arnaldo Otegi-.
Para continuar, el elegido para sustituir a Rodríguez proviene de Ernai, el grupo juvenil del partido. Ojo, hace unos días Pello Otxandiano, portavoz de Bildu, negaba cualquier relación con esta organización. No hay vínculo orgánico, claro, pero la relación es más que evidente, como acaba de volver a quedar claro.
Para terminar, todos estos movimientos de Sortu son más que llamativos teniendo en cuenta que el sujeto político de la izquierda abertzale es desde hace años Bildu, cuyos otros partidos (Alternatiba, Aralar, EA) ya se han diluido en la marca. ¿Bildu manda en Sortu o Sortu manda en Bildu? No está muy claro. Parece, eso sí, que el que está en el centro de todo es otra vez el de siempre. Es decir Otegi.
Y, por cierto, en medio de estos 'cambios' Sortu "condenó" el secuestro de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos. Por fin Sortu condena algo, aunque sea a ocho mil kilómetros de distancia. Ahora sólo falta que condene la violencia política que ocurrió y todavía ocurre aquí, en Euskadi.