Un vagn de CAF en el metro de Granada. / EP

Un vagn de CAF en el metro de Granada. / EP

Empresas

El Gobierno vasco sustituye a Kutxabank como inversor en empresas estratégicas

El fondo Finkatuz está llamado a nuevas operaciones en un contexto de pérdida de centros de decisión y riesgo de más desinversiones del banco de Villalabeitia

18 septiembre, 2022 05:00

El Gobierno vasco vuelve a mover ficha a través de Finkatuz, el fondo nacido antes de la pandemia con el fin de anclar a Euskadi empresas de gran tamaño y sin problemas de viabilidad. Con esa filosofía Finkatuz ha acogido el capital de dos proyectos de renombre para la economía vasca como son Kaiku y CAF, en  el primer caso algo más de un 7% y en el del fabricante de ferrocarriles un 3% después de la ampliación anunciada esta semana. Es seguro que habrá más operaciones próximamente fruto de esa política de regreso del dinero público al tejido empresarial que ejerce de contrapeso a las desinversiones de Kutxabank para cumplir con los criterios europeos de solvencia.

La crítica de la oposición y algunos sindicatos a la política industrial del gabinete de Iñigo Urkullu asoma cada vez que saltan al ámbito público operaciones de venta de grandes compañías tractoras. Así ocurrió con Euskaltel, cuyo paso a manos de MásMóvil fue criticado por toda la oposición, y así sucede también cada vez que Siemens Gamesa da un paso para alejarse de Euskadi, un proceso aun pendiente de dejar consecuencias tras la OPA lanzada por el gigante alemán antes del verano y que podrían empezar a intuirse a finales de este mes. Ibermática es otro de los emblemas de Euskadi que ha ido perdiendo conexión con el capital vasco hasta salir definitivamente Kutxabank y otros accionistas minoritarios este verano para dar entrada a la sevillana Ayesa.

La consejera que encabeza la política industrial, Arantxa Tapia, no oculta su malestar por el hecho de que se responsabilice al Gobierno de estos movimientos del mercado. El arraigo ha sido siempre un término manejado en las filas nacionalistas y el reproche sobre la pérdida de control de este tipo de multinacionales duele especialmente en el partido que lidera Andoni Ortuzar. Un actor clave en el capital de este tipo de gigantes como es Kutxabank, por su parte, sigue sacando el pie del tejido empresarial comprometido por las nuevas normas en el sector que fija el Banco Central Europeo (BCE).

El lehendakari Urkullu junto a Andoni Ortuzar, presidente del PNV. / Europa Press

El lehendakari Urkullu junto a Andoni Ortuzar, presidente del PNV. / Europa Press

Salidas de Kutxabank

Así las cosas, tras la retirada definitiva de Ibermática, de la que Kutxabank tenía un 15% antes del desembarco de Ayesa, el banco que aun dirige Gregorio Villalabeitia cuenta con peso específico en apenas tres tractores vascos como son CAF, Petronor e Ingeteam, en torno a un 15% del accionariado. Además, aun conserva una participación cercana al 2% de Iberdrola.

Y todo apunta a que, al igual que Finkatuz ganará peso en los próximos años en el mundo empresarial, el banco que se creó tras la fusión de las tres cajas de ahorros lo perderá. Antes de abandonar Ibermática hizo lo propio con la venta de casi el 20% de Euskaltel mientras que en las firmas en las que sigue presente es un actor venido a menos. La primera incursión de Lakua en CAF a finales de 2017 (compró poco más del 1%) se hizo precisamente a través de la compra de una parte de la tarta en manos de Kutxabank, algo que en todo caso no ha ocurrido en esta segunda ronda.

En este contexto se enmarca la apuesta del gabinete de Urkullu por contar con tentáculos en las grandes empresas que gozan de salud y que pueden llamar la atención de inversores foráneos. Finkatuz, englobado en el área de Economía y Hacienda que dirige Pedro Azpiazu, está orientado a comprar participaciones de entre el 3 y el 5%, aunque en algún caso podría elevarse ese listón, pero en ningún caso llegando a alcanzar cotas mayoritarias. La idea es poder influir en las decisiones que se tomen en este tipo de empresas tractoras, aunque no siempre se pueda tener representación en el consejo.

Presidente de Kutxabank, Gregorio Villalabeitia / EP

Presidente de Kutxabank, Gregorio Villalabeitia / EP

Un asiento, el objetivo

En CAF por ejemplo el porcentaje actual del 3% queda lejos de lo necesario para tener una silla en el órgano de administración, si bien esa es una meta deseable tal y como se recoge en los propios estatutos de la empresa que gestiona Finkatuz. En el caso del proceso para entrar en ITP el Ejecutivo viene insistiendo en que tener un asiento en la dirección de la compañía es una de las condiciones para entrar, de cara sobre todo a poder ejercer una influencia directa y evitar sustos al estilo Gamesa con el fabricante de motores de avión.

Finkatuz cuenta con poderío económico de sobra como para abrir nuevas puertas en otras empresas ya que recientemente ha ampliado su presupuesto hasta 300 millones de euros. La operación en ITP parece la más relevante en estos momentos para los gestores del fondo, aunque hay más opciones en cartera enfocadas a sectores estratégicos que, según Tapia, están pendientes aun de una importante labor de cocina.